Nuestro lema

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domingo, 10 de junio de 2018

SALÍ A ESTADOS UNIDOS Y MÉJICO - SALÍ AL FESTIVAL GASTRONÓMICO DE COCINA NORTEAMERICANA EN SPEZIA

Soy un soñador empedernido, no sé si será un defecto o una virtud, aunque me gusta pensar que es bueno. Claro, tengo muchos sueños por cumplir, tal vez demasiados pero uno de ellos, es que llegará el momento en el que se cumplirán los otros. Hay unos difíciles, más no imposibles, como el de subir a la Estación Espacial Internacional, y hay otros más fáciles, que ya llegarán tarde o temprano, como el de viajar por todo el mundo. Aunque voy a confesar algo, cuando se es soñador la maquinita de imaginar es muy activa y se viaja constantemente, todos los días si se quiere. Esta entrada la escribo con el fin de contarte de mi último viaje y la idea es que te unás a mí y te vas a hacer lo mismo.

Resulta que estuve recorriendo todo Norteamérica, estuve por Estados Unidos, y llegué hasta Méjico y sólo tuve que entregarme al placer que mi paladar me ofrecía al probar los deliciosos platos que el joven y talentoso chef Sebastián Ramírez mandaba a mi mesa en el restaurante Spezia, el que está en el piso 8 del hotelSan Fernando Plaza. El cocinero profesional y su equipo de trabajo han creado un menú especial en el que se están luciendo por el mes de junio con platos deliciosos de todo el norte del continente, así que sí, para un soñador amante de la comida como yo, comer en este restaurante que ofrece este tipo de experiencias, es como viajar sin moverse de Medellín.

El restaurante es clásico en decoración, muy iluminado y con un ambiente que invita al confort, y algo que cabe destacar y que siempre me llama la atención cuando voy a éste o a cualquiera de los restaurantes de la cadena hotelera a la que pertenece, es que el servicio es muy profesional, de primera calidad, desde que entras, mientras te sirven en la mesa hasta que te despides están dispuestos a hacerte sentir importante y bien atendido.
Al llegar en esta oportunidad, la bienvenida venía con una sonrisa y un coctel realizado con wiskey norteamericano, un Jack Daniels de Tenesse, que estaba muy suave y equilibrado entre el sabor seco y algo dulce del bourbon y el cítrico de lo que creo era zumo de naranja. Lo disfruté mucho. Este wiskey fue proveído por Global Wine and Spirits, que también se encargaron de los vinos de Gallo family con que maridamos los platos.

El primer plato, el abrebocas, me llevó al sur de los Estados Unidos, pero para ser más justos debería decir que me llevó al cielo, no quiero sonar exagerado, pero es que la Crab cake burguer, es decir, la mini hamburguesa de cangrejo al estilo de Philadelphia, fue un aperitivo celestial. La albóndiga de carne de cangrejo era sabrosa, suave y muy impactante y el pequeño pan con el que la armaron era especiado y esponjoso, la verdad, me impactó, ¡me encantó! La maridamos con un vino blanco chardonnay de Gallo Family.

El segundo plato nos bajó hasta México en este delicioso viaje gastronómico; a mi mesa llegó un ceviche de atún cola amarilla. Trocitos frescos de este pez del trópico, muy bien cocinados en el ácido del limón y el vinagre, combinado con pedacitos de chile de árbol y cebolla. Su sabor se equilibró con un poco de guacamole de aguacate haas y el dulce suave de un sour de mango. Un pequeño detalle que me encantó, es que traía unos trozos de tortilla de harina fritos, parecían hojuelas, estaban crocantes y hacían lo suyo al cambiar la textura al llevarte la cuchara a la boca. Rico, muy rico. Maridamos con vino blanco que potenció favorablemente los sabores.

El plato fuerte me llegó al corazón de comilón, me voló el birrete, me enloqueció las papilas, en especial porque me dio la oportunidad de probar algo que nunca había probado y que esperaba con ansias. Me pusieron al frente ¡tremendo trozo de carne! Un filete de unos 180 gr de Angus, el nombre del plato es New York Angus beef certified. Se veía como una escultura de carne, olía especialmente bien, cortarlo fue toda una sorpresa, pues se veía sólido, magro, pero brillaba prometiendo estar jugoso y el cuchillo no encontró ninguna resistencia; al separar el pedazo que me llevaría a la boca, se notaba la perfección con que fue parrillado, pues tenía costra en el exterior, y su color se desvanecía hasta el centro que estaba rosado pálido. Me lo llevé a la boca y sólo voy a decir que parecía magia cárnica, tenía un sabor delicioso, era el umami perfecto. Venía acompañado de espárrago asado y de cogollito de lechuga con queso azul y tocineta ahumada y –aquí viene mi nuevo y esperado sabor probado- corazón de alcahofa, que se me antojó deliciosa, tiene una consistencia gelatinosa, más firme, y un dejo de amargoso muy tenue en las últimas notas al tragarla. El maridaje fue perfecto con un vino tinto Gallo Family que combinó delicioso con el umami de la carne ¡Quedé satisfecho y feliz!

Terminamos la aventura por Norteamérica con un postre que parecía una pieza de joyería, ya veo que este es el estilo del restaurante Spezia. Un trozo de una especie de cheesecake que llamaron Jack Daniels cake. Era un corte rectangular de una “masita” muy equilibrada entre lo dulce, lo salado y lo amargo. Tenía una corteza de crocante de maní, un ganache de chocolate blanco (El ganache es una crema de pastelería muy suave), arándanos, gel de mora y por supuesto el Wiskey Jack Daniels. La presentación era “divina” pues parece una cajita de sorpresas, el exterior de capas de chocolate duro, el interior suave y ligero y una “vela” redonda de chocolate blanco marmolizado con chocolate negro le daba altura. Aquí entre nos, me dio casi tristeza meterle la cucharita, y digo casi, porque luego de que lo hice y me lo llevé a la boca, todo fue alegría.


#Salí pues a viajar sentado en una mesa del restaurante Spezia por Norteamérica; en esta oportunidad estuve en Estados Unidos y México, pero el menú preparado para este mes ofrece la oportunidad de ir incluso a Canadá. La experiencia fue más que deliciosa, estuve acompañado en la mesa por otros expertos gastrónomos que dijeron cosas parecidas a lo que te estoy contando en esta entrada, así que no estoy exagerando, no lo dije yo solo. Felicitaciones al Chef Sebastián Ramírez, a su talentoso equipo de cocina y por su puesto del salón, me brindaron un maravilloso viaje a través de los sentidos. Ahora te toca a vos, salir a comer, a viajar, a vivir.

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