Nuestro lema

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sábado, 24 de marzo de 2018

FUE UN ¡ÉXITO! Salí a vivir la noche de cervezas micheladas

Una de las cosas que más me gustan en la vida es SOÑAR, otra que me gusta mucho, mucho, es ESCRIBIR, ahora, sólo imagínate lo que significa para mí ESCRIBIR SOBRE SUEÑOS CUMPLIDOS; pues bien, de eso se trata este post que escribo con el corazón en las manos y una sonrisa plena en el rostro pues te voy a contar de una de las cosas más bonitas que me han sucedido en los últimos días. No sé si sabías que hace mucho tiempo, luego de haber empezado con este blog en el que te cuento sobre mis experiencias gastronómicas y de viaje, empecé a darme cuenta de que algunas personas me habían y aún me siguen expresando su gusto o necesidad de que les recomiende personalmente algún lugar para visitar y disfrutar. Algunos incluso me han pedido que los lleve yo mismo o que les avise cuándo voy a comer a algún lugar y los invite a acompañarme. Pues bueno, el año pasado comencé con un programa especial de eventos para salir a comer y a vivir experiencias en algunos restaurantes de la ciudad, con el fin de satisfacer esas peticiones y pasar unos muy buenos momentos con un grupo de amigos de Salí y de la buena gastronomía. A la fecha, van siete eventos deliciosos en los que se han disfrutado 207 menús, es decir doscientas siete veces han dicho conmigo “Salí a comer, a viajar, a vivir”.

Pero el último, que se realizó el pasado sábado 3 de marzo sin dudas ha marcado un hito, ha puesto una cuota muy alta en esta corta historia. Si comencé hablando de sueños entonces tengo que decir, que como los primeros seis eventos giraron en torno a la comida, me soñaba explorar otro de los caminos planteados por mi marca…  VIVIR.  Sí, me pregunté varias veces ¿qué tal si hacemos un evento que gire en torno a la cerveza?  Es una gran bebida, que tiene una gran aceptación, que es muy versátil tanto para maridar con algunos alimentos como para disfrutar a modo de coctel o mezclas con otros productos. Sí, la idea me rondó mucho en la cabeza hasta que encontré un par de “cómplices”, dos aliados tremendos que decidieron apoyarme en esta locura y que luego de conversar, compartir ilusiones y soñar, simplemente me ayudaron a ponerle fecha a la realización de ese sueño; mis compañeros de aventura: el restaurante de cocina colombiana Doña Lechona y la marca importadora y distribuidora de licores Global Wine and Spirits. Así pues que concebimos juntos un evento que constaría de cuatro momentos especiales, dos en torno a la cerveza, dos entorno a la comida.

El sábado 3 de marzo, a las ocho de la noche, sesenta personas amantes de la cerveza, de la buena comida y de las experiencias enriquecedoras con amigos, que atendieron al llamado arrancaron con al programa “Salí a vivir la noche de las cervezas micheladas”. Juan Sebastián Pineda, un mixologo profesional cuyo recorrido por varias partes del mundo aprendiendo sobre licores y vinos lo convierten en una autoridad sobre el tema y que por su carisma y pedagogía se ha sabido ganar la atención y el corazón de quienes lo conocemos y hemos tenido el placer de escuchar sus conferencias, dio inicio al programa dando el saludo de bienvenida junto conmigo y comenzó con su charla contándonos el porqué se conoce a la cerveza mezclada con zumos y almíbares como michelada y resulta que todo viene desde México, país donde piden la cerveza como chela…  “pásame mi chela” “michelada por favor”.

Entonces llegó la hora del primer servicio, los diligentes meseros de Doña Lechona pusieron frente a cada uno de los asistentes una fría y refrescante cerveza Grolsch, rubia holandesa ligera, alegre y  chispeante que por mandato del guía, no se podía tocar hasta que se tuviera listo el vaso para recibirla. Con una cuchara nos pidió que pusiéramos en el interior un poco de almíbar de maracuyá y un poco de almíbar de jengibre. -Vieras que lo delicioso de esta charla era que no sólo funcionaba para aprender a hacer en la mesa lo que nos pedía Juan Sebastián, sino que él nos compartió las recetas fáciles y rápidas para realizar en casa los almíbares y así repetir la experiencia cuantas veces quisiéramos o por ejemplo, al tener invitados en casa y descrestarlos-. Luego para aromatizar, el borde fue humedecido con una hoja de yerbabuena que teníamos a nuestra disposición en cada mesa; por último, se vacía la cerveza en el vaso y se le agrega si se quiere un poco de zumo de limón… entonces a disfrutar.

El momento dos estuvo a cargo de las manos mágicas de las mujeres que trabajan con tanto cariño y diligencia en la cocina del restaurante. A las mesas comenzaron a llegar unas canastas hechas en plátano verde frito, cuyo contenido nadie podía anticipar en sabor, pues traía un “increíble” ceviche de chicharrón. El plátano crujiente que le daba algo de dulzor al plato, contenía un caldo equilibrado entre lo salado, lo ácido y el picante, su contenido: cebolla, ají, limón y cilantro, en el que estaban sumergidos a modo casi que de sorpresa, unos crujientes y deliciosos trozos de chicharrón. Yo sólo veía caras felices a mi alrededor, papilas gustativas de fiesta, placer por doquier.

El tercer momento estuvo a cargo de la reconocida cerveza Peroni, que esta vez fue michelada con sabores picantes y fuertes, invitadores a excitar la garganta y el paladar. Juan Sebastián nos guió para mexicanizar aún más la experiencia. El vaso esta vez se comenzó a humedecer en el borde con una rodaja de limón, se pasó de cabezas por un plato que estaba en el centro de cada mesa con un polvo fino llamado tajin, que es una mezcla de especias formada por chile molido, jugo de limón ácido deshidratado y sal, con el fin de “escarchar” el vaso y así cada vez que se llevara a la boca para un trago, se combinara con el líquido. Agregamos al interior del vaso una cucharadita pequeña de salsa inglesa, tres cucharadas de salsa de ají y un poco de zumo de limón. Ya estaba listo entonces para recibir la deliciosa Peroni que nos aguardaba fría en la mesa. ¡Vaya sabor tan impactante! Picante y refrescante a la vez. Muchos de los asistentes no fueron capaces de soportar el picor y Juan Sebastián nos dio una clave para bajar la intensidad…  un poco de zumo de maracuyá: funciona a las mil maravillas. Sin embargo, y esto vale toda la pena comentarlo, uno de los asistentes me invitó a que probara de su cerveza picante… lo voy a describir así… no había suficiente zumo de maracuyá en el restaurante para bajarle la intensidad a ese trago. Ella estaba feliz, así le gusta y así se la tomó.

El cuarto y último momento, llegó cuando más se necesitaba, porque luego de tanto estímulo a las papilas gustativas y de tanto mensaje delicioso para el estómago, además de que ya rondaban las diez de la noche, pues bueno, era hora de que le diéramos gusto al gusto con una picada a la Doña Lechona. Nada de lo que venía en el plato estaba frito, todo había sido pasado por la parrilla. Morrillo, chata, queso papialpa y piña, acompañado de un chimichurri de la casa, terminó de completar la experiencia que fue sin dudas inolvidable. La carne estaba jugosa, se deshacía al contacto con el paladar, sus sabores explotaban en la boca aromatizando cada bocado y deleitando a punto de felicidad absoluta a cada comensal. El queso asado rechinaba con cada mordisco, la piña asada limpiaba el paladar para volver a empezar la contienda de jugos y sabores. ¡Wow! Me le quito el sombrero al equipo de trabajo de Doña Lechona, qué manos mágicas las de las mujeres que trabajan en la cocina, qué diligencia y entrega de servicio la de los señores que nos atendieron en las mesas.

Sí, creo que se marcó un hito en cuanto a eventos realizados hasta ahora, así que los que vendrán tendrán que ser mejores y así será. Sesenta almas amantes del buen comer y del buen beber se disfrutaron la experiencia hasta el último mordisco, hasta la última gota, y terminaron tan contentos que se quedaron un rato más con nosotros… a las doce y media de la noche se cerraron las puertas del restaurante, porque allí nos quedamos disfrutando de charla con amigos, buena música, buen ambiente y más bebida y comida que siempre estuvo a disposición de los asistentes.

Salí pues a vivir la noche de cervezas micheladas más increíble con sesenta amigos aún mejores y más increíbles si se puede, sesenta almas sibaritas que les encanta salir a disfrutarse la vida. #Salí feliz de ser el precursor de una velada tan excepcional, de una locura, de un sueño que hice realidad gracias al maravilloso equipo de trabajo de mi restaurante de cocina colombiana preferido, Doña Lechona; felicitaciones a esos hombres y mujeres que tienen como equipo en la cocina, en el salón y en la administración, gracias al administrador Gilberto Jiménez. Gracias por el apoyo y mil felicitaciones al equipo de Global Wine and Spirits, a sus directivas, a su equipo de ventas, a Diego Serna y a Juan Sebastián por el apoyo y su inconmensurable trabajo al apoyarme en este sueño que convertimos en realidad y del que se desprenderán más sin lugar a dudas.
Salí vivo y feliz porque vivimos la más grande experiencia, Salí a vivir la noche de cervezas micheladas, Salí a comer, a viajar, a vivir.


Si te perdiste la experiencia y quisieras no perderte alguna de las que vienen en camino, sígueme en Facebook, Twitter e Instagram como @salidaacomer, escríbeme al correo andres.toro@sali.com.co para enviarte información, o pídeme a través de un mensaje por el Whasaap, que te incluya en mi lista de difusión al número 311 361 4273  Y Salí a comer, a viajar, a vivir.

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