Nuestro lema

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miércoles, 9 de noviembre de 2016

SALÍ A SER EL PRIMERO EN TOMARME UN CAFÉ, EN LA PRIMERA TIENDA STARBUCKS DE MEDELLÍN

Salí cada día que pasa le da a esta carnita y a estos huesitos nuevas satisfacciones. Eso de ser sorprendido de manera constante y desde puntos de los cuales no te lo imaginas creo, es la esencia de la vida para ser feliz. La forma en la que entra la luz por la ventana un día cualquiera, un ataque de amor de tu mascota, un triunfo en la cocina cuando tu experimento culinario resulta tal como te lo imaginaste o mejor aún, una llamada de alguien que extrañas, una mirada de un desconocido(a) que te atraviesa de lado a lado, es a lo que me refiero, sólo hay que estar atento y entonces te das cuenta de que la vida, como dice la canción, es bonita y es bonita. Yo en lo personal tengo a Salí, un hobbie que poco a poco se ha ido convirtiendo en algo más, por ejemplo en una fuente de sorpresas chéveres.
Esta entrada está dedicada precisamente a una de esas, porque hace poco, simplemente, me ha llegado una invitación a ver cómo se hacía historia en la ciudad; lo único que recuerdo es que vi mi nombre al lado de un logo que es famoso en todo el mundo y que siempre me ha causado mucha curiosidad como publicista, pues es una sirena que tiene dos colas y está relacionada al café. ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Mis ansias de saber me llevaron a varias historias que lo justifican y todas llevan a una ilustración normanda del siglo XV, que sin más, le pareció chévere a su creador por allá en 1971 y que luego, al ser comprada por el actual dueño, un hombre de negocios llamado Howard Shutz, migró a una historia más mística en la que se pensó en esta ilustración intentando capturar la tradición de navegación de los antiguos comerciantes de café, y terminó relacionado de alguna manera con los antiguos vikingos normandos. Si pudieran verme en este momento, verían mi sonrisa de incredulidad, pero bueno, lo que sí hay que reconocer es el trabajo intenso que ha hecho la marca por posicionarse en la mente de consumidores de café en todo el mundo, hasta el punto que incluso nosotros, que no hemos tenido más contacto con ella que en un par, si no es un ciento de películas de Hollywood, la reconozcamos y en cierta forma la apreciemos…

Y voy a retomar estos puntos suspensivos porque tal vez sea todo lo contrario. Encontré mucha resistencia y reticencia en ciertos sectores al hablar de la marca, y hasta cierto punto logré contaminarme de algo por ahí, pues algunos de los argumentos en contra, era que nos iban a poner a tomar café de otras partes del mundo, sabiendo que vivimos en un país cafetero; otro argumento que me dolía era que las marcas nuestras, se verían afectadas porque el café colombiano tiene muchas desventajas en el mercado y al yo venir de una familia que otrora fuera cafetera, pues la verdad veía con desdén que en Bogotá por ejemplo, cuando se abrió la primera tienda, se hubieran hecho filas enormes de consumidores deseosos de arrasar con todo lo que tuvieran, mientras que a Juan Valdez o a Oma, o a otras menos conocidas pero tan buenas o incluso mejores que las mencionadas, es más, que la marca de la sirena, no tuviera tanto reconocimiento por parte de nosotros los colombianos.

Pues bien, ansioso y con la mente abierta me fui a cumplir mi cita, a hace efectiva esa invitación que me llegara, al lanzamiento de apertura de la primera tienda de Starbucks en Medellín. Y entonces los ojos se me abrieron más y los oídos más y la boca más, pues empecé a encontrar un montón de cosas que en vez de dolerme o molestarme más, hicieron todo lo contrario, gustarme mucho y mucho más.

Fuera de la gente bonita, bien vestida, mujeres bellas, hombres elegantes, periodistas distinguidos, uno que otro lagarto y más de un mamerto, el evento fue en pocas palabras “una verraquera”. Música en vivo, mucho café, mucha comida pero lo mejor de todo, fue que obtuve mucha información. Esta tienda, es la primera que se abre en Medellín, es la número once en el país, es a la vez la número mil que se abre en Latinoamérica y se inauguró el primero de septiembre. Starbucks nació en 1971 y hasta hoy, hace presencia en más de 70 países. El sesenta y cinco por ciento (65%) del café que conforma su stock de productos, es café colombiano, lo que la convierte en el principal comprador de café colombiano en el mundo. La marca está en Colombia mucho antes de abrir sus tiendas pues tiene un programa agrario, nos sé si se pueda expresar así, en el que instruye y facilita tecnología y tecnificación a un grupo de cafeteros, para que mejoren su producción y así garantizar la calidad que requieren en el producto que ofrecen; esto significa pues, que hay un montón de campesinos cafeteros y agricultores colombianos, que han estado creciendo como productores y como empresa gracias a esta alianza con la marca… esto lo escuché de los labios de doña Maria Elena, una cafetera de Concordia, Antioquia, quien expresó su felicidad y agradecimiento frente a todos los que estábamos en el evento.

Así pues que el primer fin de semana de septiembre, efectivamente vi largas filas de consumidores que querían conocer la marca, y vi cómo los criticaban, y cómo el desdén se sumaba en las redes sociales para con la marca, pero yo ya no lo vi así, mi mirada cambió por muchas razones, el hecho de que una marca de este tamaño se fije en Medellín como mercado, lejos de muchos prejuicios, habla de eso que tanto hemos escuchado últimamente, esta ciudad va en crecimiento, está dejando de ser provincia pues es más atractiva para hacer negocios y de los grandes. Otra es que una marca como está haciendo presencia en el mercado, obliga a la competencia a ponerse las pilas, a reaccionar, a proponer, a lucharse ese público consumidor y entonces, es ahí donde nos vemos beneficiados nosotros, los que queremos un buen producto, con un buen servicio, es decir, los que queremos experiencias de consumo. 
Tengo amigos en el mundo del café, marcas que producen, tuestan, y/o preparan, que hacen que todo lo que gire en torno a lo que hacen, sea precisamente eso, una delicia no sólo al paladar, sino a todos los sentidos y a ellos les doy mi parte de tranquilidad, lo que están haciendo, está bien, muy bien y hay que seguirlo haciendo, Starbucks llegó, sí, y lo hace como puede y lo sabe hacer, como un gigante, con enormes presupuestos en publicidad, pero ellos son los que tienen que conquistar el mercado, ustedes, lo tienen que cuidar, porque es suyo, y potencializar, como lo dije antes, lo bueno, es para nosotros los consumidores, que vamos a ir es a donde nos den un buen café, un buen servicio, una gran experiencia.

Salí al lanzamiento de Starbucks en Medellín, fui de los primeros, tuve el privilegio de tomarme varios cafecitos muy ricos, unos con aguardiente, bebida caliente deliciosa, otro con whisky, bebida fría, un frapuchino delcioso, un café con leche, canela y anís, comí de sus deliciosos sánduches de roastbeef, de cordon bleu, de queso y jamón, comí tartas de limón, de lima y de zanahoria y #Salí feliz, porque tenía la barriga llena, el corazón contento y la certeza de que este evento al que fui invitado, hace parte de la historia de esa Medellín de la que se va a hablar en el futuro, la que todos queremos, a la que le estamos aportando. Yo #SalíAStarbucks y me encantó, ahora te toca a vos, salir a comer, a viajar, a vivir.

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