Nuestro lema

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viernes, 1 de enero de 2016

¡ASÍ NO VAMOS A LLEGAR A NINGÚN PEREIRA! — SALÍ EN UN FAMTRIP A PEREIRA — DÍA 1

Querido diario…
No, creo que esta no es la forma correcta de comenzar.
Doctor, creo que tengo un grave problema de personalidad…
¡Naaah! Eso funcionaría si estuviera con un psicoanalista.

Amigos de Salí…  —Eso está mejor— ¿Qué les pasaría por la cabeza si alguien les confesara que no le gusta que le den regalos? ¿Qué dirían de una persona a la que en vez de una sonrisa y una gran alegría en su rostro, lo que notan es un rictus facial de terror al recibir un obsequio? Sí, así soy yo… bueno, era… bueno, ya no lo soy… tanto… es decir, estoy trabajando en eso. Y se preguntarán, estoy seguro, el porqué de esa actitud; bueno, no lo sé, será porque siempre he tenido que trabajar duro para obtener lo que he querido y me ha gustado lucharme cada una de las cosas que tengo; sin embargo ese sentimiento me terminó atrofiando otro sentido muy importante, el del merecimiento, ese que otros tienen y del que terminé careciendo casi por completo, ese que te hace decirte: “me merezco uno que otro detallito como muestra de cariño por parte de otros”.
Es extraño mirar en retrospectiva y darse cuenta de que ese tipo de actitud ha generado una enorme cantidad de daños; en mí por supuesto, pero al final no tanto como el causado a mis seres queridos y a los que me han querido. He pasado por malagradecido, desgraciado y maladesgraciado por ahí derecho. En mi defensa sólo puedo decir que: “Fue sin querer queriendo”. Y para aquellos que me leen y que hacen parte de esos grupos que he mencionado, LO SIENTO MUCHO.
Pero como el primer paso para salir de un problema es reconocer que se tiene uno, pues entenderán que ya voy por buen camino. Lo que sigue es cambiar de actitud y hacer un trabajo de PNL (Programación Neuro Lingüística), así que cada vez que puedo me digo y me repito a mí mismo de manera constante en la mente y en voz alta cada vez que puedo, mensajes positivos: “Me merezco lo mejor”, “obtendré lo que deseo” y “aceptaré todo lo que el universo me quiera regalar”. Es increíble lo que eso genera en ti, el poder de la mente humana no tiene precedentes. Hasta ahora en el poco tiempo que llevo haciendo conmigo esta autoterapia, me han comenzado a caer decenas de cosas del cielo. Ahora tengo vidrios polarizados en el carro, algunos equipos de cocina que me hacían falta y que me encantan, me han hecho varias invitaciones a comer, por primera vez en la vida me están dando “Ñapas” al comprar algo y bueno, otras cosas más que no viene al caso estar enumerando pero que me están cambiando la vida una a una sin importar el tamaño, valor o procedencia; en resumidas cuentas, soy más feliz, porque soy más consciente de una verdad universal que al parecer todo el mundo entendía, menos yo. Gracias a Dios me he dado cuenta porque así como venía, “no iba a llegar a ningún Pereira”
¿Y saben que es lo mejor de todo? Que con cambiar mi actitud frente a la vida, a Pereira fue precisamente a dónde fui a parar. A la querendona, trasnochadora y morena Pereira.
¿Han escuchado aquella frase que dice que es mejor tener amigos que plata? Pues bien, ahora estoy creyendo en que los amigos son instrumentos del universo para hacerte llegar algunas de las cosas buenas que te mereces —apuesto a que eso ya ustedes lo sabían, yo no—. A ver. Resulta y sucede que un día cualquiera Julio Casadiego mi amigo desde épocas de la universidad y con quien retomé nuestra relación gracias a Salí, haciendo una alianza con su empresa Colombia Travel Operator, me salió con un regalo de esos que te dejan con la boca abierta y que sinceramente uno no cree que le puedan llegar en la vida. Un viaje completo, con todo pago y además en unas condiciones especiales que harían que fuera absolutamente inolvidable.
Resulta que en el mundo del turismo existe una figura que se conoce como “Famtrip” que en español se traduciría como Viaje de Familiarización. Este tipo de eventos son organizados por hoteles, restaurantes, y/o sitios de entretenimiento como parques zoológicos, de entretenimiento y temáticos de una región, que se unen para invitar algunas agencias de viaje y también a la prensa para hacerles un recorrido  —que por lo general es maratónico— por las diferentes instalaciones, creando posibles rutas con el fin de que se conozcan, se hable de ellos y se creen futuros planes turísticos por parte de los invitados para con su público. Colombia Travel Operator estaba invitada como operadora de turismo y Salí, es decir, éste pechito, fue en representación de la agencia.

El viaje empezaba un viernes muy temprano en la mañana en el aeropuerto Olaya Herrera en el que tomaría un vuelo hacia el aeropuerto Matecaña. No voy a ahondar en detalles, lo único que voy a relatar sobre mi llegada a Pereira es que no se pudo hacer hasta la una de la tarde.
Me encontré en el hotel Luxor con el que sería mi grupo, que ya había estado toda la mañana en un recorrido por algunos hoteles y había tenido la oportunidad de afianzar lazos de amistad en un almuerzo al que tampoco pude llegar. Este bonito hotel está ubicado en todo el centro de Pereira, a unas pocas calles de la plaza del Bolívar desnudo.
Este primer día del Famtrip consistiría en conocer varios de las mejores propuestas hoteleras que tiene la ciudad para todo tipo de turismo, desde el de negocios en el que resuelves de la manera más cómoda la estadía en unas grandiosas instalaciones con salas de reuniones y de conferencias para grupos grandes y pequeños, hasta hoteles con instalaciones recreativas para el disfrute de la familia.
Los que serían mis compañeros en esta aventura se dieron cuenta de soslayo de que un extraño peludo, con maletas al hombro y cámara en mano, se les unió en el recorrido por las instalaciones del Luxor. Muy cómodo, muy sobrio, muy bello, con unas instalaciones muy apropiadas para ese tipo de viajes, en los que se tiene que hacer algo en la ciudad y necesitas una buena cama, con unas almohadas gorditas y descansadoras y una deliciosa ducha con agua caliente disponible… ¿saben por qué lo sé y lo digo con tanta propiedad?, porque ahí fue donde pasamos la segunda noche, ya les contaré más adelante. En el cuarto piso del hotel hay una terraza desde la que se divisa una buena parte del centro y se puede ver el Parque del Lago, un lugar muy representativo de la ciudad. La terraza es usada a modo de restaurante. Allí nos tenían preparada una sorpresa frutal para que disfrutáramos de la visita.
Salímos del Hotel Luxor directo a la Plaza de Bolívar para conocer dos hoteles más que quedan justo en el marco de tan famosa plaza, que siempre me ha gustado mucho entre otras cosas por ser la casa de una de las obras más importantes y representativas del escultor antioqueño, Rodrigo Arenas Betancur: El Bolívar Desnudo...

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