Nuestro lema

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miércoles, 4 de noviembre de 2015

SALÍ A ANTOJARTE - SALÍ A COMER AREPA DE CHOCLO A MONTEBELLO

No creo que haya publicado una fotografía más sugestiva que ésta aquí en Salí. ¿Cómo les parece?

La cara de felicidad de la fotografía opaca un poco -o por lo menos esa es mi esperanza- el obvio despeluque. Pero en mi defensa voy a decirles que aunque sí, estaba recién levantado, desayunar bañado es para la semana, no para los fines de semana en los que se está paseando.
Un amigo, Jota, me invitó a pasar un fin de semana con Marcelita y mis chiquis a su finca en Versalles Antioquia.
Relajo, descanso, paz, aire puro, felicidad...  en resumidas cuentas, justo lo que uno se merece.

El último día, lunes festivo, nos levantamos en medio de una lluvia "mojabobos" constante. -Quiero que conste que a mí no me mojó nadita- Hacía un frío de padre y señor mío, la niebla se negaba a dejar la montaña, en fin, estaba paramosa, para tener encima una cobija bien piernona y bien gritona.

Jotica nos invitó a desayunar, nos pidió que nos pusieramos las "arrastraderas" empacaramos a los chiquis y nos llevó a comer arepa de choclo y torticas de choclo con cebolla. Aquí empieza una de las experiencias máximas de la vida desayunando, la mejor de mi vida.

Lo primero a lo que le echamos mano cuando llegamos fue a las torticas de choclo, en total, entre cuatro pagamos veintiseis (26) de éstas...  ¡No friege! qué cosa tan buena!

Ahora sí, hablemos de lo que vinimos a hablar, de la arepa.
Y si les cuento que me la comí en uno de esos típicos caspetes a lado de carretera hecho con palos, tejas de zinc y de lata... que estaba lloviendo, que hacía mucho frío porque nos envolvía una niebla espesa, que teníamos mucha hambre, que doña Maria Elena la dueña del lugar nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja y con esas palabras dulces y abrazadoras que sólo un campesino antioqueño tiene para quien lo visita... y si les sigo contando que esta arepa estába hecha con puro choclo y el quesito era campesino y que estaba calientita, humeante porque la masa había sido acabada de moler...  y si para acabar de ajustar les cuento que me la comí con unas ganas tan grandes que en este momento se me hace agua la boca con sólo recordar...  y si para terminar les cuento que me la pasé con un chocolate caliente al que le había metido una buena porción de quesito adentro para que al morderlo me chirriaran los dientes...

¿Les hago sentir envidia? pero de la buena por supuesto, eso espero.
#SalíAComer Arepa de choclo con quesito y chocolate en un caspete de carretera, a unos cinco kilómetros de la entrada hacia Montebello Antioquia. Ha sido una de las experiencias más ricas que he tenido, porque estaba con mi esposa, mis chiquis Jacobo y Gertrudis, con mi amigo Jota y su esposa Vanesa y estabamos en medio de un muy buen paseo de fin de semana. ¡Esto es vida!
Ahora te toca a vos; Salí a comer, a viajar, a vivir.
  

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