Nuestro lema

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sábado, 24 de octubre de 2015

UNA TARDE PARAMOSA, SALÍ A HACER PAN PARA MI ESPOSA

Si hay algo que me haga más feliz que cocinar es ver las caras de asombro y satisfacción de aquellos a quienes les cocino. Para serles sincero no recuerdo bien en qué momento algo me hizo click en la cabeza con respecto a la cocina. Es decir, si bien siempre he tenido una relación especial con la comida, con cocinar la cosa es más reciente. 

Es muy extraño pero hacerlo me relaja, me descansa. Verán, en la cocina hay que pasar ratos largos de pie, moviendo mucho las manos, yendo y viniendo, llevando y trayendo, te pone a sudar por la actividad física y también por el calor de los fogones, pero de manera extraña, para mí, hacerlo me deja tranquilo, relajado y feliz. Además a eso hay que sumarle la satisfacción que me causa ver la felicidad en el rostro de los que quiero al comerse algo a lo que le he dedicado tanto trabajo y amor. Ahora voy a confesarles algo más, para mí usar un cuchillo bien afilado para pelar, rebanar, trozar, cortar, hermosear me produce placer, me da hasta escalofríos... ¿Qué creen que signifique eso? ¿Será que si me pongo a buscar por ahí en el árbol genealógico me encuentro con Jack? Ya saben, el médico de Londres del siglo XIX que conocía muy bien a las mujeres... por dentro.
En fín, la lluvia de hoy en la tarde me inspiró para meterme a la cocina a darle un regalo a mi esposa y por ahí derecho para mí... me dio por hacer pan. Estaba entre eso o dormir una siesta dejándome arrullar por el golpeteo del agua en la ventana. Opté por lo primero, tal vez no terminé tan descansado, pero definitivamente sí inmensamente más feliz. Me puse manos a la obra, Busqué la harina que tenía guardada para una ocasión especial ¿Qué mejor que esta? aproveché que en uno de mis recientes viajes a Jericó Antioquia me dio por meter las narices en una tienda especializada para panaderos y me había comprado una muy buena levadura, pesé en mi báscula un poco de margarina, unos gramos de sal, azúcar, busqué un huevo, un poco de agua y arranqué. 
Si me hubieran venido a ver, me hubieran visto con las manos en la masa...  literalmente. Le pegué una buena amasada a esta mezcla de la que les he hablado, dejé reposar cuando sentí que todo estaba a punto y dejé reposar por un rato sobre el horno que estaba precalentando, para que la levadura hiciera su trabajo. Cuando todo estuvo listo, saqué unos buenos pedazos de la masa inflada, hice unas bolitas, les puse huevo por encima para que al hornear se pusiera brillante, le puse unas semillitas de ajonjolí y las llevé al horno, de ahí salieron estas bellezas doradas y sabrosas. Luego amasé con el rodillo otras cuatro bolitas, las estiré para hacer una "lengua" de masa y con ella envolví una salchicha que previamente había abierto por la mitad para meterle por dentro un poco de queso mozarella. Luego de hornear en dos tandas por unos treinta minutos cada una, obtuve estas linduras que ustedes pueden apreciar en las fotografías: Pan redondo para abrirlo y meterle su buena porción de mantequilla y quesito, y un pan "marranita" con salchicha y queso mozarella por dentro.

No puedo ni acercarme a la verdad ni un poquito, al tratar de describirles sólo con palabras el aroma con el que se perfumó el apartamento por un rato; era simplemente maravilloso. Luego de que estuvieron listos, se los serví a mi esposa con quesito de hoja y un chocolate caliente y...¡Casi la mato! Ahora le puedo pedir lo que yo quiera, se jodió porque quedó en deuda. ¿Cómo la vieron? ¿Cómo me les quedó el ojito?
‪#‎SalíAComer pan hecho por mí mismo, estoy ¡muy orgulloso! y quisiera que ustedes lo pudieran probar conmigo, pero como todavía no se han inventado el internet con sabores y con olores, les tocó imaginárselo. Yo salí he hice mis propios panes, ahora te invito a vos, Salí a divertirte con algo tan sencillo como esto, algo tan mágico como cocinar tu propio pan, va a ser una experiencia que te va a hacer sentir, que no volverás a ser el mismo... por lo menos eso es lo que me ha pasado a mí. 

lunes, 19 de octubre de 2015

ME TOMÉ EL MEJOR CAFÉ DE ANTIOQUIA - SALÍ A JERICÓ A TOMAR CAFÉ LA NOHELIA

"Es mejor tener amigos que plata"
Esta frase tan particular, tiene otra particularidad que le es propia por naturaleza, la contundencia. Este fin de semana que ha pasado me invitaron a volver a un lugar de Antioquia del que sinceramente no me gustaría ni siquiera tener que salir: Jericó. Pueblo hermoso del Suroeste que sin poder decirlo de otra manera, siempre se las arregla, por más veces que vaya, para que me enamore más.
Ya les ampliaré la experiencia completa de todo lo que viví esta vez, sin embargo, no me podía quedar con ésta, tenía que contarles sobre una cosa, solo una cosa maravillosa de las tantas que me pasaron.
Me llevaron a conocer a John, un jericoano al que se le voló la chaveta un día cualquiera y decidió seguir haciendo lo que su papá le enseñó, pero mejor. Cultivar café, pero no cualquiera, sino el mejor del mundo...  ¡¿Hombe y cómo es que lo logra?!
Sí señores, se ganó un concurso de cafés en el que se lo ratifican. Con un orgullo de esos de los que no le caben a uno cuando lo siente, nos mostró su certificado mientras nos contaba de su locura, de la idea que se le inoculó un día en esa cabeza inquieta de construir una cabaña-hotel inusual, hermosa, enamoradora, en la que le quería contar a sus visitantes sobre el maravilloso proceso del café. Mientras tanto, nos fue preparando con paciencia y sabiduría, esa que dan los años y el amor por lo que se hace, un café del suyo, recién tostado, recién molido ahí frente a nuestros ojos, sólo con la ilusión de vernos disfrutarlo. Así lo hizo, así fue y sinceramente ha sido una de las experiencias al rededor de una tasa de café, de esas, que se nos van a quedar en la memoria, para toda la vida.
Salí a Jericó por invitación de Julio Casadiego de Colombia Travel Operator, dizque a hacer una vuelta de esas en las que aprovecharíamos para pasear y cambiar de ambiente y terminé tomándome la mejor tasa de café del mundo, de mi vida; una tasa de café La Nohelia. Quedé enamorado, mi corazón está todavía latiendo en las montañas cafeteras de Jericó y anhela con que volvamos, a tomarnos no una, ni dos, sino todas las que se nos antojen. Yo #SalíAVivir una experiencia maravillosa en Jericó, y por eso te invito a vos para que hagas lo mismo. Esta, de verdad, no te la podés perder.

miércoles, 7 de octubre de 2015

SALÍ A TOMARME UNA REFRESCANTE MICHELADA EN UN LUGAR PROHIBIDO

Quien iba a pensar que la felicidad costaría $2.000 pesitos. 

Últimamente he visto con horror que los alumnos en la universidad de Medellín, se estaban entrando a las clases con vaso lleno de hielo, un refrescante líquido verdoso y sal al borde de dicho vaso. Lo describo usando para calificar el hecho con el adjetivo "horror", porque el licor no está permitido dentro de las instalaciones universitarias, así que confieso que me escandalicé. Entonces me dio por indagar y me he encontrado con la sorpresa de que no es licor, es una opción muy refrescante que se han inventado en la tienda de la facultad de comunicaciones, para refrescar la monstruosa sed de la que hemos tenido que ser víctimas por estos días, de cuenta de los calores infernales que estamos padeciendo en la ciudad de la eterna primavera.
Se llama "michelada de Quatro" La venden en el kiosko de la UdeM y sinceramente me tiene extasiado y feliz. Zumo de limón, hielo, gaseosa Quatro toronja, sal en el borde y listo,es nada más ni nada menos que la respuesta para estos días calurosos que estamos viviendo en Medallo de cuenta del fenómeno del niño. 
Por mi parte creo que me hice fan de este invento, y ya me dijeron que lo probara con Montain Dew y con Sprite. Estoy más que dispuesto y cuando lo haga, también se los cuento.
Tomen nota señores de las ventas y del mercadeo; no sé que tan sana sea esa combinación de la sal, el limón y la gaseosa, pero lo que sí sé, es que me ha gustado y que una vez de vez en cuando, no me hará mucho daño. 
‪#‎SalíAVivir la refrescante sensación de una Quatro michelada. Recomendadísima.