Nuestro lema

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miércoles, 6 de mayo de 2015

ME GANÉ LA LOTERÍA, SALÍ A SUNSET BLVD HOT DOGS

¿Qué es ganar? Todos podríamos tener una definición específica y personal de esta palabra: Ganar es quedarse con todo, obtener un beneficio, vencer en una batalla, llegar hasta el cielo sin que nadie se lo coma a uno, estoy hablando de jugar parqués por supuesto, porque en otro contexto funciona al revés, algo como que se lo coman a uno hasta llegar al cielo o algo así, en fin, como están las cosas hasta que le paguen a uno el sueldito cumplido se puede considerar ganancia; en fin se gana de muchas maneras en la vida, incluso hasta se puede ganar varias veces en un mismo día. Lo contrario a ganar es perder, aunque en este país de colores y contrastes, en nuestra Colombia querida, incluso perder es también ganar un poco ¿o no? Por lo menos eso dijo el sabio y conocido poeta; saludos al profe Maturana. Se gana en peleas casadas sin siquiera pelearlas, se gana en discusiones con la señora…  esperen, no, esas nunca se ganan, si mucho se empatan, pero no…  no recuerdo conocer el sabor de ganar en una de esas…  en fin, se gana en muchas cosas y es rico sentir ese sabor a victoria que termina mejorando tu percepción de la vida.

Sin embargo hablando de esta palabra tan particular, creo que hay un concepto más propio de ésta y que es más común, o por lo menos más asociado por la mayoría de las personas; aquel que se asocia a la buena suerte. Es decir, ¿quién no ha querido ganarse al Baloto, “pegarle al gordo” de la lotería  ̶ me refiero al premio, no al presentador ̶  o por lo menos atinarle al chance de tres cifras con cuña y combinado? Y es que en cosas de la suerte, la vaina es tan jodida, que hay algunos, como este pechito, que se sueñan con acertarle al menos a una rifa de esas que venden los muchachos de once para irse de excusión, llenar un bingo de esos que organiza la parroquia en el que el premio es una sanduchera, ¡hombe! sacarse al menos la tapa de gaseosa que tiene la otra mitad del carro.


Que esto no se entienda como una queja, pero a la hora de repartir ese tipo de suerte para GANAR “chuchito” si me dejó como apartadito; porque poniéndome a mirar, a la final, yo no me he ganado nada, todo me ha tocado trabajármelo. Pero hasta mejor así, yo no me quejo…  ah no, esperen, aquí recordando cosas, una vez sí me gané algo; recuerdo que estando en la universidad, me gané en una rifa una máquina de afeitar…  todavía está como nueva, porque a mí eso de la etapa de la adolescencia en la que le sale a uno bello facial, no me ha llegado… ahí puede juzgar mi lector el tipo de suerte que me ha tocado. Pero hablando en serio, no me quejo, porque tal vez para ganar en ese tipo de cosas no tengo el “palito”, pero en otras sí, porque en presencia y en inteligencia la tengo toda…  no mentiras, otra vez, hablando en serio, por ahí hay otro dicho que dice: “de malas en el juego, de buenas en el amor”, y ahí sí que no tengo nada de qué quejarme.

En ese orden de ideas, mi “buena suerte”, es decir, mi amor, sí llegó a la repartición de ese tipo de suerte para ganar mejor equipadita que yo; para que me entiendan mejor les suelto este cuento: había una vez una esposa a la que le dio por participar en un sorteo que hizo hace poco Tulio Zuloaga desde su página de Facebook Tuliorecomienda, en el que lo único que tenía que hacer era escribir un comentario acerca de una fotografía de un perro caliente muy sabroso que se había publicado y darle un me gusta, con la intención de ganarse una invitación para dos personas al restaurante que ofrecía ese delicioso manjar. Por lo menos doscientos o trescientos monstruos come galletas, hambrientos y deseosos de ganarnos la invitación hicimos lo propio, y sin embargo, tuve la buena suerte de que ella, mi esposa se lo ganara, mejor dicho, ¡Carambola! Por eso digo que no me quejo, ¿para qué el Baloto, si ya me gané la lotería?

La cosa fue sencillamente ¡Maravillosa! El restaurante que nos hizo la invitación a través de la comunidad de Tulio es un bonito lugar que está en el Mall San Lucas Plaza, centro comercial que está justo en el lugar en el que la avenida inferior se une con la superior.
Sunset BLVD Hot Dogs es un restaurante cuya línea gastronómica está enfocada en los perros calientes, eso se deduce de la promesa básica del nombre, y sin embargo, cuando ves la carta, te das cuenta de que puedes elegir también unas apetitosas hamburguesas, tal vez unos nachos con queso o unas salchipapas, en fin, hay para pedir y convidar. Pero en esta entrada de hoy, en la que me gané la lotería con una esposa que se gana invitaciones a comer, nos vamos a centrar en los perros calientes que no pudimos dejar de pedir.

Decidimos hacer válido nuestro pase al viaje de los sentidos un sábado en la noche; temprano, porque la vejez te manda a dormir pronto, uno ya no está para esos trotes del trasnocho; así que eran más o menos las ocho de la noche cuando llegamos. El local está muy bien ubicado, es el tercero contando de derecha a izquierda justo en la entrada del  Mall que queda sobre la avenida que te lleva hacia el centro de Envigado. Es fácil de localizar, sólo tienes que buscar la estrella brillante en el aviso exterior.

Supongo que por la hora de llegada pudimos elegir el lugar que más nos gustó para sentarnos, y digo que supongo porque Sunset estaba relativamente vacío, a los sumo dos parejas ocupaban una mesa afuera y otra adentro, y en tan sólo una hora más o menos, cuando nos íbamos ya no le cabía un alma más. Pa’ que vayan viendo la “buena espalda que tengo”. ¿O será la de Marce?

Sunset Boulevard es una calle muy famosa de California asociada siempre al glamour y la fama de Hollywood, de ahí el nombre del restaurante, y no sólo esto, pues el concepto de decoración del lugar puede hacer que cuando entres con lo primero que te encuentres sea con la mirada inquietante de Elvis Presley o las rellenitas y bonitas piernas de Marilyn Monroe. Sobrio, bonito, atractivo, y además el piso ajedrezado combinado con los sofás de cuero rojo, le da un toque nostálgico que evoca a las “heladerías” o “fuentes de soda” de los años cincuenta; esas que hicieron que a los jóvenes se les llamara “cocacolos”.

Nos identificamos como ganadores…  bueno, Marcela se identificó como la ganadora del concurso con el personal de atención y nos invitaron a sentarnos para revisar entonces la carta del menú. “Eat with the stars”: come con las estrellas es la frase que te invita a mirar con detenimiento las opciones que te ofrecen, aunque para serles sincero, más que la frase lo primero que me llamó la atención, es que en la fotografía del menú los perros tienen una cierta deformación; pero tómenlo por el lado amable, pues la anomalía de la que padecen estos deliciosos muchachos es más que bienaventurada y bien recibida, pues a todos les queda pequeñito el pan. Cualquier desprevenido podría pensar que o el pan no es del tamaño adecuado o que a modo de truco publicitario, el fotógrafo mañoso ha empujado la salchicha del extremo que no se ve para hacerla parecer más grande, pero no, la cosa tiene que ver de verdad con el tamaño descomunal del bienaventurado embutido.

Entre la mayoría de las quince opciones de perros calientes de las que puedes escoger, te ofrecen la posibilidad de pedir una salchicha de ochenta y cinco gramos (85 gms) o una de ciento veinte (120 gms), por tanto, tú decides si quieres el delicioso e inimaginable perro insólito, o un perro normalito. ¿Adivinen de cuál especie me pedí uno yo? Aun así, lo mejor no es sólo el tamaño de la salchicha, sino que hay garantía de que la experiencia va a ser totalmente distinta por el sabor, pues los embutidos son exclusivos, hechos con una fórmula sólo para Sunset Boulevard Hot Dogs. ¡Golazo!

Lo más ingenioso de todo y esto no me lo puede negar nadie, es que cada uno de los platos, sean perros calientes, hamburguesas, nachos, aros de cebolla, salchipapas, malteadas, postres, en fin, tienen los nombres más sugestivos con los que me haya topado día alguno; Chewbacca, Mary Poppins, Bolt, Godzilla, Tron, Rocky, Jurassic Park, es decir, tienen nombres de personajes de la pantalla grande o de películas reconocidas, y sin embargo no todo termina ahí, porque el genio que le puso los nombres, también pensó en que la técnica, los ingredientes o la salsa, tuvieran algo, o todo que ver con el nombre. Me refiero a qué si pides un perro Paraíso Travel, este tendrá ingredientes colombianos, si te pides una hamburguesa King Kong, la carne tendrá un tamaño grande, en fin; leerse el menú es incluso entretenido, porque te da cosas interesantes para descubrir, mejor dicho, es todo un “estuche de monerías”.

The Godfather, el Padrino de los perros calientes
Luego de mirar de arriba abajo la carta, Marcela escogió un perro que se llama “The Godfather”, El padrino, un perro inspirado en la grandiosa Italia, un plato digno de un “capo”; lleno de sabor, inundado de concepto con sus carnes especiales. Este no trae salchicha; el embutido central es un chorizo asado de ciento veinte gramos (120 gms), salami, peperoni y jamón serrano, bañado en una salsa de tomate reducida en albahaca. Cada mordisco es sabroso, es jugoso y el sabor de la albahaca le da ese tipo de refresco en el paladar que enamora. Algo que tengo que resaltar y que se merece casi que un capítulo a parte, son las papas de acompañamiento que trae cada plato. Las puedes escoger en cascos o a la francesa. Ambos pedimos las papas en cascos y sinceramente no me arrepiento de no haber pedido la otra opción. ¡Qué sabor! ¡Que papas!, son crocantes en la corteza y suaves al interior, son magníficas, son magnánimas, y te las ofrecen con varias opciones de salsas para completar el sabor, mostaza con jalapeño, mayonesa, piña con albahaca... si van, no salgan sin una porción de éstas. Gran comida, rica opción.

Top Gun, Para volar hasta el cielo como "Maverick"
A la hora de escoger, en lo personal, no se me hizo difícil. La media costilla me conoce tanto y tan bien, que incluso sabía qué iba a pedir yo, con hacer el primer escaneo rápido de la carta. Se me fueron los ojos, si fuera una caricatura se me habrían salido y pegado de la carta. Yo no sé ustedes, pero para mí es imposible resistirse a la posibilidad de sentir el indescriptible placer de reventarle la yema a un huevo. Top Gun, un perro cuya concepción está basada en la cultura americana y te hace volar a velocidades sónicas hasta el cielo al mejor estilo de "Maverick" ¿lo recuerdan?. 

Trae la monstruosamente deliciosa salchicha de ciento ochenta y cinco gramos, con queso mozzarella gratinado, chips de tocineta, cebolla y tomate salteados y por supuesto, la cereza del pastel, que en este caso es un huevo a la plancha, coronando el tope del plato. ¡Me morí!, estoy salivando como un animalito con solo describírselo y recordar lo que me hizo sentir al comérmelo. La primera mordida fue de sólo carne de la salchicha, perfecto para comprobar la promesa que me hizo la niña que nos atendió, por cierto, de la mejor manera; siempre con una sonrisa y una disposición al servicio innegable: una salchicha sabrosa y con un sabor especial. Pero el mejor bocado fue el final, porque como un niño chiquito, me fui comiendo el perro primero por una punta y luego por la otra, hasta acorralar como a una presa de caza, a la indefensa yemita que ya tenía definido su destino… estallar completa contra mi paladar. Así se planeó, así se hizo y así se los estoy contando porque es mi labor, una muy difícil, pero ¡Hey, alguien tiene que hacerla! ¿No?

Salí pues a Sunset BLVD Hot Dogs en el Mall de San Lucas Plaza, gracias a que nunca he tenido suerte en el juego, pero sí en el amor y me gané la lotería con una esposa que sí tiene suerte para ganarse concursos. Marcelita, mi buena suerte, participó en un sorteo como muchos de los que hace Tuliorecomienda, y se lo ganó, así que te recomiendo a ti también, Salí a seguir a Tulio y participá en este tipo de juegos, a lo mejor corrés con la suerte de ganar como mi esposa y tener una aventura gastronómica como ésta: Deliciosa, sabrosa, jugosa, placentera en todos los sentidos. Salí por invitación o por motivación propia a Sunset BLVD, comé con las estrellas, o como ellas, o a ellas, vale la pena, vale mucho la pena porque definitivamente es una muy buena opción para quitar un buen antojo. Salí, yo te lo aseguro no te vas a arrepentir, porque a todos nos gusta salir, a comer, a viajar, a vivir.

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