Nuestro lema

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jueves, 22 de enero de 2015

RECETA – SALÍ A COCINAR UNA ENSALADA ESPECIAL

El bichito de la gastronomía es implacable cuando te pica, yo doy fe de esta premisa y estoy seguro de que muchos de mis lectores me acompañan en este precepto. Algunas veces cuando voy a un buen restaurante quedo tan fascinado con lo que veo, huelo y saboreo que simplemente quisiera volver a vivirlo de formas variadas y repetidas. Claro, se puede volver al lugar en el que lo encontraste, pero también está ese factor encantador que tiene el de imponerse el reto de replicarlo y encontrar tu propio sabor. Si a eso le sumamos que soy un consumidor consumado (valga la cacofonía) de contenido gastronómico en televisión e internet y que me babeo viendo aventureros que viajan por el mundo exponiéndose a cuanta cultura y sabor se les ponga de frente, pues bueno, creo que es más fácil entender la existencia de este blog.

Así pues que con cierta regularidad, mi familia se ve convertida en un grupo de conejillos de india porque se me antoja ponerme la bata de científico loco, bueno, para efectos prácticos el delantal, y transformar la cocina en un laboratorio. Esta entrada en video es precisamente el registro de uno de esos momentos creativos por los que me da una que otra vez.

Como lo explico en el mismo, este es un intento por demostrar que todo ese cuento en el que nos han tratado de meter en los medios, si tiene una validez más allá de la moda. Verán, hace poco un chef muy reconocido de Bogotá, escribió de manera muy fuerte en contra de los “foddies” (aficionados a la comida y a la bebida, que aunque no tienen ningún conocimiento técnico de lo que la cocina es, fotografían todo lo que se comen y tienen la osadía de publicar con uno que otro comentario traído de los cabellos sobre la experiencia que tuvieron, ¿Les suena familiar?). El crítico, en un afán por dar mayor valor a sus palabras sólo por el hecho de considerarse experto en el tema desde la técnica y la experiencia, demeritó el trabajo de los que en su concepto no lo merecen, porque “para hablar de la cocina, hay que saber cocinar”. No puedo estar más en desacuerdo, no por defender mi hobbie, mi pasión, mi otro gran amor, mi Blog, sino porque si la cocina no se hace para otros, si no es para que sea disfrutada, genere sensaciones y provoque al comensal hasta el punto de que quiera inmortalizar lo que ha vivido, entonces no tiene sentido.

Pues bien, aquí va una forma personalizada (no la quiero llamar receta) de hacer una ensalada especial. Así disfruto de un domingo, haciendo algo rico para mi familia y para que no le pique y le rasque más al experto aquel, le voy a dar gusto demostrando que aprendí alguito de cocina.


Espero que lo disfruten. Ahhh y critiquen todo lo que quieran, eso me emociona.


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