Nuestro lema

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viernes, 31 de octubre de 2014

SALÍ EN RADIO - SALÍ CON EL CHEF CORDON BLEU ÓSCAR GÓNIMA

Este programa ha sido sin duda uno de los preferidos de nuestros oyentes. Uno de los mejores chefs de Colombia, nos da su perspectiva de la gastronomía actual en la ciudad de Medellín. Su opinión acerca del tema de las escuelas gastronómicas les va a "volar el birrete", porque desde su experiencia como constructor de Pensums de varias escuelas del país, nos hace una escalofriante radiografía de lo que están ofreciendo a los jóvenes que sueñan con ser cocineros. Un estrellón contra la realidad que no se pueden perder. Salí con el chef Cordon Bleu, Óscar Gónima.

Si no puedes escuchar el programa desde el blog, sigue este link:

http://andresapolo30.podomatic.com/entry/2014-10-31T05_56_24-07_00



domingo, 26 de octubre de 2014

SALÍ A CARTAGENA - SALÍ A MONTAR EN "BU" EN CARTAGENA


Cartagena es inolvidable por donde quiera que se le mire. Es una ciudad maravillosa por su arquitectura colonial, por sus hoteles, por su comida pero en especial por su gente. Si se quiere conocer un lugar hasta lo más profundo, dicen los que saben, hay que ir a los lugares en los que te vas a encontrar con su gente, hay que comer lo que come, bailar lo que baile, hay que untarse de pueblo. Por eso cuando le dijimos a María Patricia Pitre, encargada de la dependencia de atención al cliente del Hotel Almirante, maravilloso lugar en dónde estábamos hospedados, que queríamos ir hasta la Ciudad Amurallada desde Boca Grande en bus, abrió los ojos incrédula y atropelló las palabras para preguntarnos sí había escuchado bien.

Finalmente entendió que lo que queríamos era ese tipo de aventura y nos dio las indicaciones necesarias y precisas. —Suban dos cuadras desde aquí y esperen una buseta verde que dice “La Ternera”— y eso fue suficiente. Luego de una parada técnica en una farmacia para comprar un sixpac de cervezas —apuesto a que ese dato no se lo esperaban— pues sí, en una farmacia... agárrense este detalle que no les voy a durar toda la vida, pues descubrí que en Cartagena, el mejor lugar para comprar cerveza es en las farmacias, y el porqué es que primero que todo son lugares cuyo fin comercial no está en obtener ganancias por la venta de licor, ya le ganan suficiente al acetaminofén, por tanto el sixpac de una cerveza como el águila, vale los nueve mil pesos oro (unos cuatro dólares) que Bavaria sugiere al público, y no los cuatro mil o cinco mil por lata (unos dos dólares) precio de ventero ambulante en la playa.

Por tanto, el primer mejor tip de viaje que les puedo dar es contar con una nevea portátil plegable entre el equipaje que lleves a Cartagena, para guardar y conservar frías las cervezas que puedes comprar en las farmacias, porque todas tienen enfriador y te las venden ¡heladitas!, fuera de eso, es que las farmacias, al menos las de Boca Grande, tienen aire acondicionado, así que parecen un oasis en medio del calor cartagenero.

Continúo pues con mi relato; así pues que luego de la parada técnica, nos paramos a esperar a la “Ternera” y entonces apareció en el horizonte. Al llegar a nuestra altura un jovencito se bajó para darnos la bienvenida y casi empujarnos al interior, así que como buen desconocedor de las costumbres —más la cara de turista bien administrada que traía— le he sabido preguntar si la buseta nos dejaba en la ciudad amurallada. El gesto en el rostro, el “hombe” pronunciado tan naturalmente como le puede salir a un cartagenero natural y el amable empujón al interior del vehículo fue la respuesta que necesitábamos recibir; definitivamente, a buen entededor pocas palabras.
El transporte público representa de forma muy profunda al ciudadano común, pues en él se ve reflejada "in situ" su cultura, su cosmogonía estética, su visión de la realidad. Al subirnos notamos entonces varias cosas que obviamente no vamos a encontrar en el transporte público de ninguna otra parte. Primero, los autobuses, (buses y busetas), no tienen registradora a la entrada; el registrador es el muchacho que colgado de la puerta anuncia a gritos “si va o no va”. Aquí estuvo el segundo choque cultural cuando al entrar le extendí la mano al conductor para pagarle los pasajes y el hombre se me volteó extrañado por la osadía de tratar de distraerlo mientras ejercía su labor. Ahí entró en acción el “registrador” quien con su sabor de costa me dijo —Ya relájate mi bro que ahora me pagas—. Y así fue, luego de un rato de estar andando, el hombre pasó puesto por puesto, cobrándonos el valor del pasaje.

Ya sentados la Marce y yo, pues estaba casi vacía la buseta y fue fácil elegir lugar, pudimos poner los cinco sentidos en orden para captar lo que nos estaba sucediendo alrededor. Primero, contrario a lo que pensé me iba a encontrar, el busetero venía escuchando música pero a un volumen respetuoso, lo siento si consideran este comentario muy Cliché, pero esperaba subir hasta la ciudad amurallada al son inaudible de un vallenato, y no fue así, cosa que me alegró. Los colores internos de la mueblería, pisos y techo se me antojaron más coloridos que los que vi en Medellín, Bogotá o Pereira, ciudades en las que he tenido la oportunidad también de usar el transporte público; pues los de las dos busetas que tomé, una para subir a la Ciudad Amurallada y otra para volver, eran vivos, alegres, casi chillones, así que ese aspecto si fue tal y como me lo esperaba, y me agradó mucho.

Lo siguiente es que las ventanas de este tipo de vehículos tienen dos componentes: primero la parte abatible que está a la altura de las sillas para que el pasajero disponga a su gusto de abrirlas o cerrarlas según su preferencia o necesidad y tienen otras fijas, en lo alto, para iluminar el interior de manera más directa. Pues bien, en ciudades como la mía en las que el sol es radiante pero no tanto como en Cartagena, con una película polarizadora oscura es suficiente para atenuar la luz y el calor, sin embargo en una ciudad costera, en estos buses acostumbran unas cortinas ondulantes, en tela gruesa satinada, de un color que combina con el de la carrocería exterior y la silletería interior, y que trae borlas en tonos plateados o dorados en los bordes, cuyo trabajo es bloquear definitivamente la entrada del sol al interior del vehículo. La misma tela es usada de techo a piso, para separar la cabina del conductor incluyendo la silla delantera para un posible acompañante, de la cabina de pasajeros. Debo reconocer que esta disposición estética me llamó mucho la atención porque es bonita desde el aspecto cultural, es una solución estética a un problema que ofrece la condición climática de la región y que se entiende como un plus que embellece y da elegancia (por el tipo de tela y adornos adicionales que se seleccionan) al lugar de trabajo de estos dos trabajadores, conductor y ayudante.

Por supuesto, en la cabina del conductor y los separadores metálicos o de vidrio que tienen este tipo de vehículos, tampoco puede faltar el componente religioso tan importante para nuestra cultura. La virgencita del Carmen, Patrona oficial de los transportadores, está presente ya sea en una estampita o en un “bulto” (estatuilla religiosa) protegiéndolos de todo mal y peligro. Y no es para menos, la tradición religiosa por muchas razones es muy importante en la cultura Cartagenera y se respira por todos lados en las iglesias, conventos, en la imaginería religiosa que inunda el arte y la cultura que te maravilla en cada esquina. Me encantó en lo personal, la estatua que en altamar se le puso a la virgen del Carmen, en un lugar que es paso obligado de toda embarcación que parte de la marina y a la que le rinden Homenaje cada vez que se zarpa y en especial en plenas fiestas de la ciudad, que se celebran en el mes de Noviembre, adornándola con ofrendas de flores y de velas. Me parece divino y rico culturalmente hablando.

Para concluir el relato de esta experiencia, no puedo dejar de hacer alusión a la experiencia propia del regreso de la Ciudad Amurallada a Boca Grande, pues en suerte nos tocó viajar en la buseta más esterotípica a la que nos pudimos subir. Lo digo porque esta si traía la música a un volumen alto, tan alto, que hasta los mismos ciudadanos, cartageneros de nacimiento, le decían a viva voz al conductor que le bajara al radio, que sonaba por cierto una emisora local y en cuya trasmisión exaltaban el orgullo de ser “caribeños”. Los colores no podían ser más vivos, pues la carrocería era de un color rojo vivo, con adornos amarillos y naranjados. La silletería era amarilla brillante y las terminaciones interiores eran rojas o naranjadas, incluyendo las cortinas de las que les hablé antes. Pero lo mejor de todo, y lo que hizo las delicias de mi esposa y mías por supuesto, fue ser testigos de la existencia de el hombre más feliz del mundo, haciendo el trabajo que más le gusta hacer.

Y todo lo hace en sandalias. Mis respetos. Gran hombre
Gracias Cartagena
El ayudante de viaje tenía la actitud más divertida y alocada que podía tener hombre alguno, a la hora de hacer su trabajo. Lo mejor de todo es que cuando se dio cuenta de que lo estaba grabando con una cámara, su actitud se puso, si cabe, más enérgica y “sollada”, pues sus gestos se exageraron más y nos hizo una función de primera fila que jamás vamos a olvidar. El hombre antes de que parase el bus a recoger a un pasajero, se tiraba para correr paralelo al vehículo, empujar al pasajero adentro, correr un rato al lado de la puerta antes de montarse cual Usaín Bolt, espero no estar exagerando, porque yo no creo ser capaz de correr a esa velocidad y mucho menos para saltar al interior o terminar colgado de las abrazaderas exteriores que se usan para ayudarse a subir, cómo lo hacía este divertido amigo; sin embargo eso no es lo que más me impresionó, lo que de verdad me “voló el birrete” fue que todo lo hacía en “chanclas, arrastraderas o sandalias”, llámenlas como las quieran llamar. No sé qué será más destacable, si la osadía del hombre al realizar una actividad tan peligrosa, el alto umbral de dolor que tiene entre los dedos gordo y el segundo, porque “no nos hágamos tarugos”, esa vaina de tratar de correr con ese tipo de calzado, duele, o lo más destacable de todo puede ser, la calidad de las chanclas del sujeto, ¡que verriondas tan finas! ¿No? Y se me olvidó preguntar en dónde me conseguía unas para mí.

Esta fue pues solo una de mis deliciosas experiencias junto con mi esposa en la ciudad más bonita de Colombia, Salía montar en “BU” en Cartagena, cosa que les recomiendo si les gusta profundizar en la cultura de los lugares a los que viajan. Les dejo varios Tips: lleven nevera flexible portátil en el equipaje, son flexibles, baratas y no ocupan mucho espacio. Compren cerveza en las farmacias, las venden a un precio razonable. Monten en bus, pero primero pregunten a alguien confiable cómo llegar a su destino y que les indique la ruta a tomar y el lugar en el que pueden acceder a la ruta, no les recomiendo aventurarse sin saber o preguntar a cualquiera en la calle. Y disfrútense al máximo hasta las cosas más sencillas, con tener la mente abierta les garantizo que van a vivir las mejores experiencias de la vida. Así pues que Salí vos también, motá en bus en Cartagena, te aseguro que no te vas a arrepentir.

Esta aventura la vivimos con mi esposa gracias a http://colombiatraveloperator.com/ operador de turismo y al Hotel Almirante Cartagena http://web.hotelalmirante-cartagena.com/

Disfruten del video con el que evidencio parte de esta aventura, espero que lo disfruten:



o que lo disfruten:

viernes, 24 de octubre de 2014

SALÌ EN RADIO - SALÍ A SAO PAULO

Salí es una invitación, esa es nuestra filosofía que arranca con el blog: yo lo hice, hacélo vos, hacélo vos y me invitás a salir a mí. De eso se trata todo este rollo de contarle al mundo acerca de lo que hay ahí a fuera para hacer, todo lo que hay por descubrir. Julio Casadiego, buen amigo y viejo compañero de épocas universitarias se ha dejado venir con una maravillosa experiencia para debutar en Salí. Julio es el gerente de Colombia Travel Operator, una compañía operadora de turismo y hace poco estuvo en Sao Paulo, Brasil. Como seguidor del blog se dijo a sí mismo, "mi mismo, vamos a mandarle a Andrés esta experiencia para que nos la publique en Salí, así nos desquitamos de todas las veces que nos ha hecho dar envidia y le hacemos dar envidia a él de nosotros" Así lo hizo y lo logró. 

Así pues que los invito a disfrutar de esta maravillosa experiencia a través del arte en una ciudad que tiene eso y mucho más para dar. Lo mejor de todo esto, es que si querés repetir la experiencia, lo único que tenés que hacer es ponerte en contacto con Julio y él te lleva, al fin y al cabo ese es su negocio, o si vivís fuera de Colombia y querés venir a conocerla, igual, entrás a esta página: http://colombiatraveloperator.com/  y te dejás guiar por gente que sabe lo que hace.

Salí con Julio Casadiego a Sao Paulo, Brasil, porque a todos nos gusta comer, viajar y vivir.

Escucha el programa completo aquí si no puedes escucharlo desde el blog:



Click en play para escuchar Salí a Sao Paulo




viernes, 17 de octubre de 2014

SALÍ EN RADIO - SALÍ A TATUARME

Encontraremos miles de opiniones a favor o en contra del tatuaje, justificaciones históricas, conceptuales, artísticas, legales, en fin. Lo que podemos concluir es que al final de todo, el tatuarse es una decisión muy personal que se debe tomar a conciencia. Si se decide ha de ser consciente de que es un procedimiento invasivo que requiere de unas normas muy estrictas en cuanto a higiene, asepsia, responsabilidad, pues finalmente se va a modificar para siempre una parte de tu cuerpo. 

Cada quien es libre de tomar sus decisiones y cada quien ha de saber respetar al otro, esa es la clave de la buena vida, esa y la de salir, a comer a viajar o incluso a vivir la experiencia de hacerse un tatuaje.

Este ha sido uno de los programas más impactantes de todos los que hemos hecho. Simplemente ha quedado ¡Genial!
Aquí tienen el programa de radio completo para que lo escuchen a gusto.
Si no lo pueden oír desde la página del blog, sigan este link:


Dale play y escucha:


lunes, 13 de octubre de 2014

SAO PAULO DEL RENACIMIENTO AL GRAFFITTI. SALÍ A SAO PAULO

Salí es una invitación, esa es la filosofía de este blog: yo lo hice, hacélo vos, hacélo vos y me invitás a salir a mí. De eso se trata todo este rollo de contarle al mundo acerca de lo que hay ahí a fuera para hacer, todo lo que hay por descubrir. Julio Casadiego, buen amigo y viejo compañero de épocas universitarias se ha dejado venir con una maravillosa experiencia para debutar en Salí. Julio es el gerente de Colombia Travel Operator, una compañía operadora de turismo y hace poco estuvo en Sao Paulo, Brasil. Como seguidor del blog se dijo a sí mismo, "mi mismo, vamos a mandarle a Andrés esta experiencia para que nos la publique en Salí, así nos desquitamos de todas las veces que nos ha hecho dar envidia y le hacemos dar envidia a él de nosotros" Así lo hizo y lo logró.  Pero no, no lo llamemos envidia, digamos que es una provocación para hacer lo mismo, de eso se trata ¿no? Por ahora me voy a recostar para que se me quite el verde de la piel.
Así pues que los invito a disfrutar de esta maravillosa experiencia a través del arte en una ciudad que tiene eso y mucho más para dar. Lo mejor de todo esto, es que si querés repetir la experiencia, lo único que tenés que hacer es ponerte en contacto con Julio y él te lleva, al fin y al cabo ese es su negocio, o si vivís fuera de Colombia y querés venir a conocerla, igual, entrás a esta página: http://colombiatraveloperator.com/  y te dejás guiar por gente que sabe lo que hace.
Salí con Julio Casadiego a Sao Paulo, Brasil, porque a todos nos gusta comer, viajar y vivir.

Relato de Julio Casadiego.

La mayor capital latinoamericana se encuentra en Brasil. Sao Paulo es esa ciudad enorme, con grandes autopistas y con 21 millones de personas. El aeropuerto Inernacional de Guarulhos se encuentra a 2 horas de la ciudad debido a la alta congestión. Mi primera impresión de Brasil hacía honor al “país Maior” del mundo. Todo es grande, todo es lejos, todo es muy CARO. Esta ciudad la aprendes a querer dé a pocos. No es amigable al principio, hay que entenderla y después la llegas a querer.

Volar a Sao Paulo desde Colombia puede tardar 6 horas o más. Las mejores rutas son Via Bogotá. Existe una frecuencia directa por Avianca a bordo de un A 330 con 250 sillas. El servicio a bordo es bueno. Obviamente tanto tiempo en un avión va cansando todo. 

Además la llegada a Brasil se hace temprano, tipo 6 am. La caminada hasta la migración puede tardar 15 minutos o más. Alli un funcionario sellara tu pasaporte y la hoja de control migratorio que es como tú “visa” en este país. No puedes extraviar este papel porque sería un problema. Ya afuera mi primera recomendación es NO tomar un taxi. Este es carísimo. Para llegar a la ciudad cobran USD 75. En cambio existe un autobús que te lleva en USD 35. Se llama airport bus service (http://www.airportbusservice.com.br/) este bus te deja en la plaza Republica, o en la estación de buses de Tiatê. En cualquiera de las 2 paradas hay estación del metro muy cerca, o sea que puedes llegar a cualquier parte de la ciudad de manera fácil. El metro es muy grande, tiene 12 líneas. Lo importante es saber a cual estación debes llegar como punto final.


En mi caso estuve en Morumbi. Un sector bonito, con un enorme centro comercial. La estación mas cercana era de la línea Esmeralda la estación Morumbi. Como la idea de este post es hablar de arte me voy a centrar en la experiencia cultural que se puede tener en una ciudad como esta: es increíble. 
El arte y el diseño están por todas partes. La arquitectura de principios del siglo XX se puede apreciar en la Estación Luz, un estilo ecléctico, moderno para la época y con una torre de Reloj que la engalana. Estas son imágenes del sitio por fuera y por dentro.


Campesino picando tabaco
Almeida Junior

Cerca de la estación Luz se encuentra la Pinacoteca Nacional y es aquí donde comenzaremos nuestro recorrido artístico. Este edificio fue construido como el liceo de Arte y oficios de Sao Paulo. Alli se alberga la colección de los principales artistas clásicos de Brasil. Un estilo muy inspirado en Europa, con toques bastante típicos de la cultura Brasilera. Uno de sus mayores exponentes es Almeida Junior, a quien le dedican gran parte de su exposición debido al trabajo cultural realizado y que para la época era el artista favorito de la ciudad. Algunas de sus obras más características son:  Campesino Picando tabaco y El inoportuno.
El Inoportuno
Almeida Junior



Esta obra tiene cierta relevancia al mostrar un artista en su taller interrumpido por un inoportuno. En la escena también se ve como la modelo se esconde detrás del caballete. Estos nos habla del recato y el pudor que sienten las mujeres de la época a que las vean en prendas “menores”. Algo muy parecido a nuestra situación actual.

Luego de ver esta increíble colección, me detengo a observar la edificación de la Pinacoteca. Su iluminación, la distribución asimétrica de sus alas. En el piso inferior se encuentra una fuente y una maqueta de la pinacoteca. Además se encuentran unas fantásticas obras modernas. 

Como forma de apropiación, la pinacoteca incentiva recorridos temáticos, donde una guía experta narra la historia detrás de las obras y los visitantes deben disfrazarse como personajes de la época. Esto genera un alto sentido de pertenencia con la pinacoteca y con sus obras. Además los recorridos se hacen de forma más lúdica y sin tanta seriedad. 

Paso cerca de 2 horas explorando los rincones de la pinacoteca y me doy cuenta que ya es momento de continuar. Tomo una última foto para recordar el edificio y continúo mi ruta. Regreso a la estación Luz de Metro y abordo la Línea hacia la avenida Paulista, allí desciendo camino al MASP. La avenida Paulista es el equivalente a la avenida El Poblado con 8 carriles más. Simplemente es inmensa. Ya les había dicho que en Brasil todo es grande. En esta avenida sucede de todo. Te puedes inclusive encontrar con Elvis y el famoso letrero de “Welcome to Las Vegas"

El Edificio del museo es una construcción moderna, de color gris y columnas rojas. La entrada cuesta USD 7. Una vez adentro el ascensor puede ser una obra de arte por sí mismo. Esta decorado de una forma bastante urbana. El recorrido se inicia de arriba hacia abajo. En ese tercer piso esta la esencia, los clásicos, modernos, cubistas, realistas, renacentistas, en una palabra todos juntos. Acá no cabría la famosa frase del gran combo de Puerto Rico: “No hay cama pa´ tanta gente” Aquí lo que hay es mucho muro donde colgar tanto genio. Me divertí mucho mirando las obras y tratando de adivinar su autor. 
Las Tentaciones de San Antonio
Salvador Dalí
A veces acertaba otras simplemente no tenía ni idea. Con el primer maestro que me encontré fue con el Bosco. Este artista para mí era más surrealista que el mismo Dalí, y estamos hablando de 1490. 

Esta es la obra: Las tentaciones de San Antonio
En la obra se ve un incendio de fondo. Las casas son bastante particulares. El santo esta de rodillas en la parte central de cuadro. Este cuadro hace parte de un tríptico, que el artista quiso plasmar y que era tema repetitivo en el medioevo. No se trata de algo distinto a la lucha del bien y el mal.

La resurección de Cristo
Rafael Sanzio
Continuado con los clásico me encuentro de frente con este artista: Rafael. No es precisamente una tortuga Ninja. Se trata del renacentista Rafael Sanzio, el mismo que pinto junto a Miguel Angel y Leonardo Da Vinci. En esta obra se puede apreciar la maestría para el manejo del color que tenían en ese momento artístico.  La obra es la única de este artista que se encuentra en este lado del mundo. Solo por eso vale la pena entrar al museo. Los dejo admirarla

El banco de piedra en el asilo
Sanit Remy
Vincent Van Gogh
Ya después de este “extasis” de belleza la sale se abre en multiples artistas: Goya, Tizziano, Rembrant. Llegar a Picasso fue facilísimo. Pero una vez en los impresionistas quedé “impresionado” con otra obra: el banco de piedra en el asilo de Saint Remy. Esta población francesa contaba con un asilo o monasterio donde Vincent Van Gogh fue internado entre 1889 y 1890. Durante este ultimo año, él realizo una cantidad significativa de obras acerca de su lugar de reclusión. En sus cartas escritas a su hermano Theo le mencionaba lo triste del lugar, lo que sentía y como pintar lo liberaba. Fue en este periodo donde produjo una gran cantidad de obras, incluso algunas de sus mas famosas. Van Gogh muere producto de una bala que el mismo se disparo en el pecho. Sin embargo la bala se alojo entre las costillas y la espalda y no hizo daño a ningún órgano vital. Estuvo en el hospital por esa noche y se encontró con su hermano Theo. Al dia siguiente la infección y la falta de un cirujano mataron a Vincent quien en cierto modo ya había burlado la muerte. Su hermano muere 6 meses después por Sifilis.

Luego de recorrer toda esta increíble colección y de quedar extasiado, baje al encuentro con África, una exposición itinerante que tiene el museo. Feliz de haber pasado una tarde muy pictórica continué mi camino hacia otro arte, el Urbano. Sao Paulo es muy conocido por su diseño, por su expresión urbana y creatividad. Volví a encaminarme hacia Vila Madalena y me dirigí hacia la calle Aspicueta. En este lugar encuentras tiendas de arte de muy buena calidad y con artistas locales realmente buenos. Alli conocí a Fabrício. Él tiene una obra bastante particular y me conto la inspiración para algunas de su obras: Pata pelua. Esta anécdota sale del imaginario Urbano, donde habla que en Curitiva apareció un cadáver mutilado sin una pierna. Durante una semana la estación de policía recibió varias llamadas de auxilio diciendo que vieron la pierna cercenada caminando amenazantemente por las calles de la ciudad. Las llamadas correspondían a la misma persona que tenia bajos grados de sangre en su torrente etílico. La noticia corrió por todas partes e inspiro a este artista.

Luego me encontré con varias tiendas de diseño y con una calle donde el graffitti tiene su máxima expresión: Beco de Batman (callejón de Batman) Este lugar es una verdadera galería de arte urbano con un derroche de color y de figuras. Caminar estas callesitas y ver todo esa inspiración es reconfortante. Incluso las fachadas de las casas con graffittis y las personas cuidando estas fachadas son una actividad que da gusto ver. Los temas de las obras son multiples: protestas sociales, figuras estilizadas, derroche de color, en fin, muchos. Los quiero dejar con las imágenes y espero que este recorrido haya sido tan divertido como lo fue para mí.


jueves, 9 de octubre de 2014

PERDÍ MI VIRGINIDAD. SALÍ A HACERME UN TATUAJE

Somos seres civilizados, —aunque siento que esta afirmación debería convertirla en una pregunta— gracias a que en algún momento de nuestra evolución como especie, a nuestros antepasados se les ocurrió hacer de lo profano, de lo común, algo sagrado a través de los rituales.

Bien, algunos de aquellos que conservamos aún son ejecutados por la mayoría de nosotros con aire solemne y respetuoso como ir a misa, celebrar fechas especiales o salir a darle la vuelta a la manzana el 31 de diciembre a las doce de la noche; otros simplemente desaparecieron desplazados por la tecnología como escuchar historias contadas por el abuelo antes de ir a dormir, o porque su connotación se torna bárbara y contraproducente con ese concepto mismo de “civilización” que nos cobija, como por ejemplo sacrificar animales para leer el futuro en sus entrañas, o celebrar matrimonios entre niños de la familia para conservar un linaje. Unos sin embargo se convirtieron en actividades privilegiadas a las que sólo algunos pueden acceder de manera secreta, como los ejercidos por sectas religiosas o logías fraternales, o que simplemente son practicadas por personas que sin pertenecer a un grupo específico, si se pueden clasificar como pertenecientes a un sector social determinado.

Todo esto lo he traído a modo de introducción simplemente porque hay algunas prácticas que vienen de algo tan sagrado, tan profundo en el pasado y que sin embargo hoy en día se han vuelto tan comunes, tan profanas, tan faltas de significado, que han perdido todo valor ante la mayoría de nosotros y han llegado a ser hasta satanizadas y estigmatizadas. Una de esas prácticas que se amolda perfectamente a esto de lo que les hablo es el tatuaje. Muchos estigmas le rodean, malos y buenos, ciertos y falsos.

Es un arte para algunos, es cosa de bandidos dicen otros. Lo que sí es cierto y no se puede negar es que es una forma de expresión, es un grito que llama la atención, es un llamado a ser o sentirse diferente. Este tema nos parece muy interesante y que puede llamar la atención tanto a los que los aman como a los que los odian o no lo entienden.

Yo quiero confesar que hace poco en una salida con amigos a reforzar el montañero que llevamos dentro, de la que ya les contaré, juré y rejuré que me iba a morir virgen… —como estamos hablando de tatuajes sinceramente espero que la sonrisa incrédula del rostro de mi lector ya se haya borrado— Les dije que pensaba llegar invicto de tatuajes a la hora suprema, con la piel tan limpia como la de un bebé. Todos en la mesa me apoyaron en la moción, menos mi esposa que ya tiene dos tatuajes, y que además me conoce en pelotas, lo digo por lo de la piel de bebé, eso es pura retórica, y creo que tampoco tenía que explicarlo mucho. En fin, con esto estoy tratando de explicarles que la decisión que tomé fue algo intempestiva, o al menos eso pareció.

Fotografía tomada de
www.arts-wallpapers.com
Sin embargo ahora que miro todo en retrospectiva, me he dado cuenta de que la idea de hacerme un tatuaje no fue ni tan inesperada ni tan loca. Desde épocas adolescentes, rebeldes, en las que practicaba un arte marcial llamado jeet kune do, movimiento fundado por Bruce Lee, ya se me había plantado la idea en la cabeza.
 Mi ídolo, el dragón, nació en el año chino del dragón de fuego y toda su vida giró en torno a esta circunstancia mística de haber nacido en un año tan especial. Me puse a averiguar y descubrí que yo también había nacido en un año muy especial en el mismo calendario, así que alguna vez me dije a mí mismo: mí mismo, algún día nos tatuaremos una serpiente de fuego…

Una mañana cualquiera, varios añitos después, simplemente desperté con la idea impregnada en la cabeza y con unos deseos locos de impregnármela en alguna parte del cuerpo. Ahora bien, muchas cosas hicieron que todo llegara a este punto y un acelerador del tema fue que mi esposa hubiese decidido hacerse sus tatuajes. Envidia, de la buena tal vez, pero en realidad me gustó que la reacción de muchos a los que les mostraba sus tatuajes la consideraran una “loca arrojada”.

Expresé mi decisión y la primera reacción de mi esposa fue de incredulidad… aquí viene otra confesión, aquí entre nos, eso me dio una “rabiecita” invitadora a salirme con la mía con más ahínco, porque doña Marcela no me creía capaz de un acto tan audaz. Aun así, al ver mi determinación se terminó convirtiendo en mi mecenas y convirtió mi deseo en realidad, dándome el tatuaje como regalo de cumpleaños. Así que sí, mi esposa, la generala, Marcela Carrasquilla ha sido de nuevo, la persona que ha logrado hacer en mí, los cambios más representativos, importantes e imborrables de mi vida.

El lugar elegido para hacerme el tatuaje fue Tattoo Alex, el estudio de tatuajes de la calle 10 en El Poblado. Allí se hizo ella los suyos y dio con ese lugar porque Alex Oquendo, el dueño y artista tatuador es hermano de una de sus amigas. Ese nombre, estoy seguro, le es muy familiar a muchos, porque Alex, es nada más y nada menos que el vocalista de la banda de Death Metal MASACRE, la más representativa de Medellín y es incluso reconocida en el mundo como una de las mejores de todo Latinoamerica. Así pues que la emoción fue doble, porque además de que Oquendo es reconocido como uno de los mejores tatuadores de Medellín, es una estrella de la música  colombiana.

El estudio es en pocas palabras, ¡una nota! Es inspirador, tiene una “buena energía” como Alex mismo lo asegura y está tan bien decorado y equipado para lo que fue concebido, que inspira inmediatamente la confianza suficiente y necesaria para saber que se está tratando con todos unos profesionales. Imágenes de tatuajes y de tatuadores reconocidos como la bella Kat Von Dee cuelgan por todo el lugar a modo de demostración del arte. 
Espadas, estatuas, muñecos y arte de un gusto especial e inspirador le dan también un motivo al que lo vista para amañarse recorriendo el lugar a modo de galería. Porque hay que aclararlo también, uno de los tatuadores, Jairo, es artista plástico y expone varias de sus obras que están disponibles para la compra.

La silla para tatuajes es muy cómoda, y para eso está diseñada, sólo imagínense, hay sesiones de tatuaje que se demoran veinte horas o hasta más, entiendan por supuesto que no es de un solo tirón, pero por sesión se pueden ir cuatro o cinco horas. La máquina para tatuarte se llama dermograbador y es un pincel mecánico con un grupo de agujas (tres o cinco) que vibran a varios miles de revoluciones por minuto. Estas agujas penetran pocos milímetros en la dermis y van “raspando” la piel mientras impregnan la tinta.

¿Duele? Es lo primero que pregunta quien no se ha atrevido nunca y la respuesta es…  sí, finalmente te están perforando la piel, sin embargo todo es cuestión del umbral de dolor que tenga cada persona. En lo personal lo que sentí fue como si me estuvieran aplicando electricidad. Es como un pellizquito y no es insoportable, es más, uno quiere que se acabe, pero no porque duela, si no por las ansias de ver el dibujo terminado.

Alex es un gran artista, es muy profesional, cumple con todas las normas de asepsia que se deben tomar. Agujas nuevas destapadas en frente tuyo, temperatura fría de ambiente para evitar la propagación de bacterias, tintas adecuadas y en perfecto estado, en fin, afirmo y confirmo lo que había dicho antes, es un profesional en lo que hace. Otra particularidad es que es un teso reteso en el arte porque diseña sobre la piel, es decir, mi diseño yo se lo llevé y lo quería exacto como lo escogí, así que antes de proceder, me lo calcó en el hombro y luego aplico el dermograbador, pero lo he visto trabajar en el tatuaje de un amigo suyo que es de todo el brazo, desde el hombro hasta la muñeca, y cada trazo es diseño propio, sin calcar, si trazar antes, lo hace como el que hace lo que sabe; me le quito el sombrero. Esto se debe a que Alex es diseñador gráfico, además diseña él mismo las carátulas de los CDs de su banda y además es tatuador. Sinceramente no se me ocurre alguien más idóneo para haberle entregado mi piel para intervenirla.

Hacerse un tatuaje es una decisión que se toma a conciencia, ya lo he dicho, es una decisión muy personal que se debe tomar con firmeza y entereza, con total disposición de enfrentar las reacciones que esta acción puedan acarrear en tu vida, en tu futuro. Que si se decide ha de ser consciente de que es un procedimiento invasivo que requiere de unas normas muy estrictas en cuanto a higiene, asepsia, responsabilidad, pues finalmente se va a modificar para siempre una parte de tu cuerpo. 
Aquellos a quienes no les gusta, no les llama la atención, no les interesa el tatuaje ni siquiera como una expresión de arte, los invito a verlo como se debe ver todo en la vida, con respeto y tolerancia, al fin y al cabo, el cuerpo es lo único que realmente nos pertenece, es con lo único con lo que venimos al mundo y con lo único que nos vamos que se puede asegurar que es nuestro y nadie nos puede quitar. Cada quien es libre de tomar sus decisiones y cada quien ha de saber respetar al otro, esa es la clave de la buena vida, esa y la de salir, a comer a viajar, incluso a vivir la experiencia de hacerse un tatuaje. Por eso yo te lo puedo decir, yo ya Salí y me hice un tatuaje y me encantó, ahora te toca a vos, si te gusta, si lo has pensado, Salí y te haces el que tanto has querido.