Nuestro lema

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jueves, 17 de julio de 2014

SALÍ A CARTAGENA: PROGRAMA DE RADIO

Uno tiene la fortuna de nacer y crecer donde le toca, -eso si no es que lo elegimos desde antes de venir con algún pretexto que hay que descubrir antes de irnos de este mundo- y porque toque o no, el lazo con el terruño es irrompible y el amor tan profundo que lo consideramos parte de nosotros. Ese amor nos hace apropiarnos de las cosas, si no miren que al hablar del lugar en que nacimos, decimos, mi pueblo, mi ciudad, mi país, mi continente. Lo más curioso de todo es que el corazón es tan grande que tiene la innegable capacidad de expandirse más y luego un poco más. Viajar es una forma de hacer que esa capacidad mejore. Recorrer nuevos caminos le agrega ensanche al espacio en el que guardamos lo que queremos. Hoy mi corazón está más grande por cuenta de un nuevo viaje a un destino que soñé con conocer desde niño, Cartagena de Indias. 
Ahora entiendo muchas cosas, ya sé por qué es considerada la ciudad más bonita de Colombia. Comprendo por qué es tan apetecida tanto por nacionales como extranjeros para ir a vacacionar. Ahora me explico por qué quien la conoce y que tiene la oportunidad de bebérsela a sorbos en cada paso que da por cualquiera de sus calles coloniales, plazas, playas, murallas, castillos, museos, monumentos, o que tiene el privilegio de entablar una conversación con alguno de sus ciudadanos, termina absolutamente enamorado. Sí, mi corazón tiene que estar mucho más grande porque le cabe el convento de la Popa, el Castillo de San Felipe de Barajas, La Ciudad Amurallada, boca grande, boca chica, playa blanca, cada uno de los cartageneros que la habitan, pero en especial los empleados del hotel en el que estuve hospedado, el Hotel Almirante, porque me permitieron mirar un poquito adentro de su corazón y darme cuenta de que lo que realmente hace que Cartagena sea tan impactante, es su gente. Ya soy capaz de decir, “Qué orgulloso me siento de mi Cartagena”, de ese pedacito hermoso de mí Colombia. 

Sí, viajar es una forma de ensanchar el corazón. Y sí, definitivamente viajar a Cartagena es descubrir otra forma de enamorarse. Colombia, mi país, está lleno de tesoros dispuestos a robarle el corazón a todo aquel que esté dispuesto a arriesgarse a conocerlos, y con cada viaje que hago me doy cuenta de que aquel publicista al que se le ocurrió esa frase de “el riesgo es que te quieras quedar” es un genio. La primera vez nunca se olvida y esta primera vez se me marcó a fuego en la memoria. Cada piedra con la que hicieron las murallas, cada esquina que doblé siempre con el mismo entusiasmo y en la que descubrí algo nuevo, cada portalón, balcón colonial y color vivo de las casas de la ciudad vieja, cada monumento, cada sonrisa que me brindó su gente, hace parte de ese equipaje que se empaca de regreso de los viajes y que se guarda para siempre. Cartagena es un lugar al que se quiere volver y estoy seguro de que cada vez que se vaya va a ser como el primero, porque tiene tanto para dar, que siempre se va a descubrir algo nuevo. 
Me llevo en el corazón a la ciudad más linda de Colombia, pero en especial a las personas que hicieron de este viaje una experiencia inolvidable; Ginnela, Carlos, Enebys, Lina, Betty, Leidy, Maria Patricia, Rosa,  Rex, Vulcano y a todos a los que se me escapa el nombre pero de los que nunca olvidaré su amabilidad y pasión por lo que hacen en el Hotel Almirante y por supuesto a Julio de Colombia Travel operator, Gracias. Y a todos y cada uno de los cartageneros que tuve la fortuna de conocer, un Dios los bendiga y un Felicitaciones por la ciudad que tienen. Ahora puedo decir con una alegría que me inunda el corazón, Salí a Cartagena y te puedo decir a vos, ¿qué esperás?, Salí vos también a Cartagena.
Escucha el programa completo aquí:

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