Nuestro lema

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jueves, 31 de julio de 2014

PROGRAMA DE RADIO - SALI AL MUNDIAL BRASIL 2014 CON DANIEL CARVALHO

Quienes tenemos la fortuna de conocerlo sabemos porqué Daniel Carvalho es un ser excepcional, y quienes no lo conocen... bueno, parece que lo intuyen; un rasta con cara de buena gente tiene que ser una persona interesante -pensarán-.
Además este loquito que camina por la vida aprendiendo y disfrutando al máximo, nos demostró que para hacer realidad los sueños se requiere de arrojo, disciplina, planeación y mucha energía. 
Con sus relatos nos hizo vivir sus experiencias y nos hizo soñar su sueño. Por eso en cuanto tuvimos la oportunidad, lo llamamos a rendir cuentas en la cabina, para que nos relatara de viva voz, todas aquellas cosas que vivió y que se quedaron por fuera de las redes sociales y del blog. Nos aceptó la invitación y pasamos un rato fabulantástico con esa alegría que derrocha al hablar y con esa emoción que sólo los que han vívido una experiencia tan interesante pueden conocer.
Sin duda un gran programa, que muchos quieren volver a oír y que aquellos que se perdieron, reclaman para compartir. 
Aquí está pues, el programa de radio Salí al mundial de fútbol con Daniel Carvalho.


martes, 29 de julio de 2014

SALÍ A CUMPLIR UN SUEÑO, EN UN LUGAR DE ENSUEÑO. SALÍ AL HOTEL ALMIRANTE

Hace poco tuve la fortuna de encontrarme con un buen amigo que estudió conmigo en la universidad. Por esas cosas de la vida, Julio Casadiego gracias a la publicidad terminó encontrando su camino en el turismo y ahora su vida gira en torno a su empresa Colombia Travel Operator. Palabras más palabras menos, desatrasando cuaderno, me contó que era seguidor de Salí y yo que estaba pensando en realizar un sueño que tenía desde pequeño, conocer a la ciudad amurallada. Lo que siguió fue la acomodación de los factores para que la ecuación diera como resultado un viaje perfectamente planeado, operado por expertos y disfrutado por este pechito y la media naranja de principio a fin.

Visita
http://colombiatraveloperator.com/
Julio, cual director de una sinfónica, orquestó paso por paso los tres días y las dos noches que duró la pieza magistral de mis vacaciones, a un precio que más que justo, me pareció increíble.
Todo se planeó días antes para hacerse un domingo; así que los tiquetes se compraron para Salir del aeropuerto de Rionegro en la mañana, pasar la tarde conociendo la ciudad, disfrutar todo el lunes desde temprano hasta lo más tarde posible y el martes en la mañana aprovechar hasta enloquecernos de las instalaciones del hotel, para partir hacia el aeropuerto Rafael Nuñez al medio día. No sé si me crean pero la ansiedad por hacer el viaje no me dejó dormir mucho. Las pocas horas de sueño que concilié estuve en Cartagena, tocando las paredes del Castillo de San Felipe, caminando por la ciudad amurallada, podría decirse que antes de ir sólo en sueños ya había estado allá, no veía la hora.

En el aeropuerto José María Córdova estaba como un niño chiquito, le sonreía a cuanta persona veía y con la que tenía contacto visual, y hasta me atreví a sugerir que desayunáramos en un lugar en el que con cabeza fría jamás me atrevería a hacerlo. Entramos al puente de salidas nacionales, al registrarnos nos dieron media hora de espera y entonces sentimos la primera señal de que estábamos despiertos en medio del cumplimiento del sueño, un “gorogoro” en el estómago. Miramos alrededor y por un impulso del que no estoy muy seguro de dónde salió le sugerí a mi esposa comer en Burguer King. 
Se preguntarán el porqué de mi escéptica precisión, pues bien, esa herencia de montañero paisa que me compone me dice a gritos que a la hora de desayunar, los gringos no tienen el toque. Lo siento por quienes difieren conmigo, pero hasta ahora en lo único que comparto su gastronomía mañanera, es en los huevos con tocino, siempre y cuando los huevos no sean en polvo.
 En fin, estaba tan contento que no tuve tiempo de que me afectara mucho el pobre concepto de desayuno que ingerimos esa mañana: Un café con leche acompañado por un sánduche de jamón y queso, hecho con pan de hamburguesa armado de manera “súper ingeniosa”: al revés, es decir, con el ajonjolí para adentro. Sin embargo había un detalle que calificaré de “pertumbador”, perdón, perturbador, y es que el mío lo pedí más suculento; se llamaba desayuno napolitano, que por supuesto era un tanto más costoso y que se diferenciaba del de mi esposa, porque traía una rodaja de tomate de unos cinco milímetros de grosor. Quiero que me entiendan, serán los reyes de las hamburguesas, hay algunas deliciosas por supuesto, pero el desayuno, ahora que lo veo en retrospectiva, me produce tristeza.

Pero como ya había dicho, la alegría de viajar a un lugar con el que soñaba desde pequeño no me dejó reflexionar sobre el desayuno hasta ahora que lo revivo para contarles. Ya en el avión, sentado en mi ventana para no perderme ni una sola sensación la vida se veía más sabrosa y las personas cómo hormigas… bueno, eso le dije a Marcelita quien con mirada compasiva, tuvo la decencia de corregirme porque en realidad eran hormigas, todavía no habíamos despegado. 
El vuelo fue tranquilo y perfecto, la geografía de mí país es sorprendente y se encargó de hacer que me apropiara más de mí país con cada kilómetro recorrido, hasta que apareció el mar, ahí el corazón da un vuelco y las ansias no dan tregua. Cuando salí del ambiente fresco y reciclado del avión y el vaho tibio y abrazador de Cartagena me golpeó en la cara, no pude evitar recordar al maestro Gabriel García Márquez, que decía que siempre que volvía a Colombia, era este y no otro el gesto natural que lo hacía recordar, que aunque vivía en otro país, y sin importar la cantidad de tiempo que hubiera estado ausente, amaba a Colombia y que lo hacía sentir bienvenido a su patria.
Así me recibió Cartagena y me dio la bienvenida, bueno, aunque la bienvenida fue un regaño de una funcionaria del aeropuerto que casi me come de un berrido porque me vio grabando mis primeras impresiones al final de las escaleras de desabordaje, pero no importa, ya estaba en donde quería y lo que se venía era disfrutármela hasta el cansancio.

Del aeropuerto Rafael Núñez al Hotel Almirante hay unos quince minutos de recorrido. El camino es casi recto hasta la península de Bocagrande, un sector muy exclusivo de Cartagena en el que se ven edificaciones modernas y atrevidas, y no hablo solo de los hoteles que salpican el entorno, sino también a una que otra mansión muy al estilo de otras ciudades costeras del mundo como Miami. El Hotel está en la avenida principal San Martín, impactante por muchos aspectos, el más trascendente es que claramente es el eje económico del sector. Es por mucho un boulevard que atiende toda clase de gustos y presupuestos en gastronomía, entretenimiento y alojamiento. Este pechito y su media naranja tuvimos la fortuna de alojarnos en nada más y nada menos que en un hotel cinco estrellas, reconocido ahora no sólo por mí, sino por miles de personas incluyendo una que otro personaje de talla mundial, como uno de los mejores de toda Cartagena.

La fachada imponente al llegar me dejó perplejo y sentí que el batir al viento de unas diez, tal vez más, banderas de Colombia fue la primera bienvenida al Hotel. Están en un antejardín con palmeras y arbustos florales, lo que le da un toque natural y refrescante a la imponente edificación que por decirlo sin miedo a equivocarme, resalta sobre las otras hasta convertirse en un referente arquitectónico de Bocagrande. Con poner el primer pie dentro del hall de entrada sabíamos que habíamos llegado a una especie de paraíso, uno de esos lugares que sin ser tu casa, te hace sentir en tu hogar. Desde esa primera, y cada una de las veces que atravesé esa puerta de entrada, se me grabó en una parte muy especial de la memoria, el aroma; a lo que huele el Hotel Almirante será uno de esos recuerdos que se anhelan hasta el último día de la vida. Es algo que le ponen al aire acondicionado —Esta es una inferencia y no lo he comprobado—. La fragancia no se las puedo describir aunque lo tengo presente en este momento al recordarlo; es cítrico, es suave, es dulce, es fresco, es ¡delicioso!

El hall de recepción está diseñado para impresionar. La roca que eligieron para el piso brilla como un espejo y a mitad de camino hay una mesa también en piedra con un arreglo floral precioso. La recepción está en el costado izquierdo al final del espacio, esto te hace caminar varios metros en los que como lo dije, tienes el tiempo suficiente para impresionarte con la exquisitez del decorado, de los muebles y de la distribución de los espacios. 
Además de la recepción verás dos salas de estar muy cómodas que te ofrecen un espacio para descansar, pero también hay un corredor que te lleva a un bonito casino, un salón de belleza del que doy fe, es muy bueno. —Para los que se han dado la libertad de imaginarme preparándome los crespos en ella, les aclaro que doy fe porque en mi estadía tuve la fortuna de ver uno de sus trabajos en el máximo esplendor, pues estaban trabajando en la imagen de una de las candidatas al reinado de Cartagena, un mujeronón al final de cuentas que salió como una princesa del salón de belleza (ver foto)—. 
Esta es la belleza cartagenera en todo
su esplendor
En el corredor también encuentras una tienda de artesanías llena de curiosidades perfectas para llevarse un recuerdo y uno que otro regalo para los que se quedaron en casa, y justo al frente del almacén hay una agencia de viajes, como para salir de vacaciones en medio de las vacaciones, ¡perfecto¡

Pero como el Hotel Almirante está hecho para sorprender, a falta de uno hay dos Halls. Al segundo se llega con subir unas cortas escalas o por un ascensor muy apropiado para personas con movilidad reducida. Aquí encuentras el acceso a una sala de estar en la que te puedes sentar a ver 
televisión, acceso a los salones de eventos, de cuya alta calidad y confort puede dar fe mi esposa ahí sí con todas las de la ley, porque ella ha asistido en algunas ocasiones al Congreso de Abogados Conciliadores que se realiza regularmente en el Almirante —¿Entendieron lo de “la ley y Abogados”?—. En fin, en este segundo hall también está el acceso a los restaurantes Corales y Alcatraz, famosos en la ciudad por la comida y que vaya que se merecen la fama y también se encuentra el bar, lugar en el que nos dieron la bienvenida oficial con una deliciosísima limonada de coco.

La habitación que en suerte nos dieron, no voy a olvidar el número nunca porque es como para jugarlo en chance: nueve veintitrés, es de tipo ejecutivo. Bien, en un hotel cinco estrellas como el Almirante “ejecutivo” suena a combate, esta es una apreciación personal por supuesto, y si así es, las suites deben ser una completa fantasía. Desde la 923 se puede ver el mar, pues queda en la torre nororiental y la ventana da hacia la fachada norte; así que al levantarte y correr los black outs, los buenos días te los dan el sol saliendo de detrás de las murallas de la ciudad vieja, y el vaivén de las olas lamiendo la playa de Bocagrande. Sin miramientos y sin miedo a que descubran mi puntaje en el carné del SISBEN, les voy a decir que la cama es varias veces más confortable que la que tengo en casa, sin contar con que es de casi el doble del tamaño. Las cuatro almohadas son hipoalergénicas e hipercómodas. Usamos las sábanas, sobre sábanas y cobija porque siempre estuvo funcionando el aire acondicionado, que mantenía la temperatura a unos referescantes dieciocho grados centígrados. El baño tiene tina y disposición de agua fría y caliente. Se preguntarán ¿agua caliente en Cartagena?, pues sí, y es una maravilla, porque ustedes no se imaginan lo que es darse un buen baño de tina en agua caliente a media noche antes de dormir, luego de una caminata de cuatro horas a la luz de los faroles en la ciudad vieja. 
Un televisor de treinta y dos pulgadas está ahí para amenizar los ratitos de ocio que a bien te quieras dar, sin embargo en una estadía tan corta y en un lugar tan interesante, es un desperdicio ver televisión. No obstante, para quienes no pueden conciliar el sueño sin la tele encendida, ahí están más de cien canales a su disposición. El escritorio, una mesa de noche, un nochero, un espejo de cuerpo entero, dos lámparas de mesa, una de pie, un cómodo sillón, el minibar y un bonito cuadro sobre el lecho completan el decorado de la habitación. Hay un detalle arquitectónico que vale la pena resaltar, el piso de todas las habitaciones es un piso con apariencia de barro rojizo, lo que le da un toque nostálgico y que enlaza lo moderno con lo viejo; este detalle liga completamente al hotel con la Cartagena antigua al usar el tipo de piso que tienen las casas de la ciudad vieja, eso nos encantó.

Las áreas comunes y que siempre vas a querer utilizar no dejan de ser perfectas para lo que están diseñadas. Una de ellas es la piscina. Aunque no soy un amante de los cursos para marisco que tanto adoran hacer algunos, en especial las niñas, no puedo dejar de aceptar que tumbarse en una buena silla de sol y tomarse un coctel es un placer, pero si a eso le añades que puedas sentir la brisa y ver el mar desde tu posición… pues bueno. 
Pero verán, gracias a mi experiencia en el hotel, sinceramente me considero un amante de sumergirme en el agua al finalizar la tarde. Porque tomé por costumbre —Esto suena gracioso porque sólo estuve dos días—, el llegar de los toures por la ciudad en las tardes, subir a cambiarme, y darme un baño en la piscina hasta la hora de la comida. Afirmo pues que si lo haces en la mañana ir a la piscina es un placer, pero en las primeras horas de la noche es casi orgásmico.

Para los que no pueden vivir sin ejercitarse, el hotel tiene un gimnasio a disposición de sus huéspedes y si terminas agotado de una buena sesión de actividad física, puedes pasar al SPA para que te hagan un buen masaje relajante y te dejen como nuevo. Definitivamente ese sabio y conocido filósofo cartagenero tenía toda la razón “es mejor vivir bueno que maluco”, ¿Era así? Si no, acháquenme esa frase a mí entonces.
 
La playa está a pocos pasos del hotel si quieren ir a bañarse al mar, sin embargo a mí ese es el plan que menos me llama la atención de Cartagena. Me fascina el mar, me encanta la idea de jugar con las olas y caminar descalzo en la playa, pero el mar de esta ciudad no está posicionado en mi mente de manera favorable porque es oscuro, violento y tiene la costumbre de cobrarse varias vidas por temporada. 
Así que nos dimos un paseo por la playa por supuesto, sentí por un rato la arena con los pies desnudos, nos mojamos con las olas, jugamos con un pescado muerto a picarlo con un palo e incluso me atacaron dos tiburones; se llamaban Pepe y Pedro, uno me pegó un mordisco en el bolsillo derecho y el otro uno casi igual de grande en el bolsillo izquierdo y aunque querían terminar de engullirse mi billetera completa, se me salió el turco que tengo en las venas y los alejé de nosotros. Quedé entonces con par mordiscos y el aliento con sabor a ostras y muelitas de cangrejo, las más caras que me he comido en mi vida, pero valió la pena la experiencia.

En este viaje dormir no era una prioridad, aunque como les conté, por la calidad de la habitación, las horas de sueño fueron más que reparadoras. Así que nos acostamos siempre casi a media noche y nos levantamos temprano, a más tardar siete de la mañana, para aprovechar al máximo el tiempo. Una de las cosas que más aprecio de esta experiencia en el Hotel Almirante, es que ellos comprenden muy, pero muy bien aquel concepto de que el desayuno es la comida más importante del día, así que las dos mañanas que fuimos al restaurante Corales a cumplir con el sagrado deber de desayunar, nos dimos gusto hasta un poquito más allá de la satisfacción total. Al entrar en el restaurante eres bienvenido por dos mujeres hermosas que te indican el procedimiento. Simplemente se va a la mesa del bufet en el que vas a encontrar opciones para todos los gustos, te sirves, elijes una mesa y a comer.  

En una mesa hermosamente dispuesta encuentras desde un caldo de costilla caliente, pasando por arepas de huevo, carimañolas de carne o de queso, nugetts de pollo, arepitas redondas, patacones con suero, hasta un estante con canastas llenas de panes de todos los olores, colores, texturas y sabores que se te ofrezcan y como si fuera poco, para aquellos que son un tanto más sanos a la hora de comer, hay una isla con frutas trozadas, jugos naturales, yogures de varios sabores, cereales, quesos, jamón de cerdo, de pollo y de pavo… en pocas palabras, todo un banquete digno de un rey. ¡Ah! y cuando te sientas a la mesa, un empleado se te acerca para preguntarte si quieres una bebida caliente con tu desayuno y te ofrece chocolate o café. Al que quieran más, que le piquen caña.

En pos de la investigación que me atañe, esa que me permite contarles a ustedes qué sabores hay en un buen desayuno sin importar de qué región del país sea, yo decidí sacrificarme por ustedes y pasar la vergüenza de llevar hasta mi mesa el plato con forma de montañita, eso sí, por favor entiendan que fue por ustedes y nada más que por ustedes que me atreví a lesionar así mi buen nombre. 
Finalmente luego de un estudio minucioso y juicioso, los resultados se pueden resumir en una sencilla frase: “Barriga llena y corazón contento”. Todo es de primera calidad y sabe delicioso. Resaltaré aquellas delicias propias de la región caribe, la arepa e’huevo exquisita, las carimañolas mortales pal pecho y los patacones con suero, como para morirse de la dicha. Concluye aquí mi investigación con una sonrisa de oreja a oreja.

La mejor limonada de coco del mundo
Hasta ahora les he contado acerca de las instalaciones del Hotel que son en definitiva impactantes. Pero quiero hablarles de algo que tuve la posibilidad de conocer e incluso de profundizar porque es en lo que más me fijo a la hora de viajar a un lugar. Yo sé que uno de los ítems que más importa a la hora de calificar con estrellas un hotel son la ubicación, las instalaciones, la piscina, la comida que ofrece, los espacios comunes, la comodidad de las habitaciones y por supuesto la calidad del servicio, y ahí es, creo yo, en donde radica el mayor porcentaje a la hora de la calificación personal. El servicio es una cultura que se impone en un establecimiento, se entrena y se le hace énfasis en cada una de las instancias para que se refleje de una manera más o menos común. Sin embargo hay algunas cosas que no se pueden enseñar a los empleados, cosas que tienen que venir desde muy profundo del ser y que se incentivan con la convivencia en un ambiente en el que se respira lo mismo de los otros seres que trabajan en conjunto. No sé si me entiendan, porque la capacitación constante ayuda a crear un clima apropiado, pero la necesidad de servir y de hacerlo bien, es innata en el individuo. Pues bien, como yo soy un “Juanito preguntón” hallé la forma de que me dieran acceso a lugares que un huésped común no tiene acceso; las oficinas de administración, los corredores de servicio, la lavandería, la cocina, el restaurante y la zona de descanso de los empleados, pero aun así, logré llegar más adentro, alcancé a entrar al corazón de varios de los empleados del hotel.

Así conocí a Ginnela Medina, la Directora Comercial del hotel. Una Guajira hermosa digna representante de su cultura, cuya historia de vida es fascinante y está llena de giros insospechados. Con ese acento delicioso me abrió su corazón y en una conversación me contó historias que me hicieron darme cuenta de que para poder comandar el área comercial del mejor hotel de Cartagena hay que estar más preparado que un kumis, pero sobre todo, ser una bonita persona.
Luego caminé por las entrañas del hotel y llegué hasta la lavandería y me encontré con una belleza de mujer llamada Betty Marrujo, encargada de la lavandería, lencería del hotel y uniformes de los empleados. La historia de Betty me impactó porque lleva catorce años como empleada del Almirante. Adora a los niños y por eso decidió estudiar, apoyada por el hotel, licenciatura en lengua materna y su sueño es tener su propia escuela para los niños de su comunidad. 
Luego conocí a Leidy que estudió Hotelería y Turismo y hoy en día es una de las recepcionistas del hotel, tiene la dentadura más bonita de todas y por eso es la campeona de las sonrisas sinceras y amables. Es una mamá consagrada y adora a su empresa porque dice que es su segundo hogar.
Durante nuestra estadía tuvimos un angelito cuidándonos, se llama Maria Patricia Pitre, ella es la dependiente encargada de atención al cliente. Es pasante, es decir, está terminando su carrera y está haciendo su práctica en el Almirante. Para justificar el adjetivo con el que la califiqué, voy a decirles que nunca me había sentido tan bien atendido, siempre pendiente de nosotros, preocupada por nuestro bienestar durante la estadía.
No puedo dejar por fuera de este recuento de mi entrada al corazón del hotel sin mencionar a Enebys. Él fue el encargado de recibirnos, es el representante de la administración los fines de semana y fue quien luego de hacer nuestro chek in al hotel, nos dio la bienvenida invitándonos a una deliciosa, la más rica que me he tomado en la vida, limonada de coco coronada con una cereza madura. Otro recuerdo asociativo para toda la vida.
Conocí también al jefe de seguridad, jefe de ama de llaves y jefe de actividades y recreación del hotel. Carlos Paz. Un exmilitar que luego de servir al país, decidió dedicarse a la seguridad privada. Nos sentamos a hablar y el tiempo voló entre chiste, historia personal y chanza, porque es un ser humano excepcional. Carlos ama a los animales y los animales lo aman a él. Nos contó historias de su trabajo como jefe de seguridad en Panaca y de cómo su mejor amigo en esa temporada de su vida fue un Toro de más de mil kilogramos que lo seguía a todas partes por el parque. En el Almirante tiene a dos Golden Retriever a su cargo que simplemente lo consideran su papá.

En este punto voy a aprovechar para contarles de nuestro encuentro con los mejores empleados del hotel, Rex y Vulcano. Estos chicos son los consentidos tanto por los empleados como por los huéspedes. En definitiva son el mejor comité de bienvenida, porque todo el que conoce bien a los perros, saben que son los dueños de la casa y este par de peludos consideran al hotel SU casa. Si hay algo importante que quiero destacar es que la bondad de las personas se puede medir en gran medida por su grado de respeto y cariño por los animales y si a eso vamos, en el hotel Almirante son “amigos de los perros”. Verán, hablando con Carlos Paz, nos contó que son los pioneros en Cartagena, en hacer publicidad directa para perros y gatos. Sí, así como lo oyen, el Hotel Almirante Cartagena invita a las mascotas a quedarse en sus instalaciones. Hay algunas restricciones de razas y tamaños por supuesto, pero son conscientes de que los peluditos son miembros de la familia y de que muchas personas se abstienen de viajar por no saber qué hacer con sus mascotas. Pues bueno, aquí hay un hotel de cinco estrellas dispuesto a recibir a la familia completa. Esto para mí, definitivamente, la saca del estadio, para ponerla en términos apropiados para la región, con ese detalle se anotan un “homerun con bases llenas”.
Mi viaje a Cartagena está lleno de aventuras que aún no les relato, eso será para otras entradas, pero es que no podía dejar de dedicar una entrada completa sólo al Hotel Almirante, porque en realidad hicieron de esta experiencia la más inolvidable, confortable, enriquecedora, amable, enamoradora de todas las que he vivido. Les hablé de sus instalaciones que son y como negarlo, cinco estrellas, pero eso sólo son cosas, que a pesar de ser bellas, son sólo cosas, lo que hace que todo eso se convierta en un hogar fuera del hogar, son las personas maravillosas que las hacen lucir aún más bellas. Salí al Hotel Almirante Cartagena y regresé enamorado hasta los tuétanos de la ciudad, de su gente, por su amabilidad, atención y calidez. Colombia Travel Operator hizo que esta experiencia fuera lo que fue, un sueño hecho realidad, ya les relataré que otras aventuras me organizó Julio para que quisiera volver y antojarlos de replicar este viaje. 
Yo ya lo viví y quiero volver a hacerlo cuantas veces sea posible, por eso te puedo decir a vos Salí al Hotel Almirante Cartagena, no hay mejor opción para pasar unas buenas vacaciones en la ciudad más bonita de Colombia. Lo mejor, se merece lo mejor y ahí es donde entra el hotel en tu vida, cinco estrellas para la memoria, cinco estrellas para le experiencia, cinco estrellas que me hicieron sentir que fui a cumplir un sueño, conocer a Cartagena, en un lugar de ensueño, el Hotel Almirante Cartagena.

más información en:

jueves, 17 de julio de 2014

SALÍ A CARTAGENA: PROGRAMA DE RADIO

Uno tiene la fortuna de nacer y crecer donde le toca, -eso si no es que lo elegimos desde antes de venir con algún pretexto que hay que descubrir antes de irnos de este mundo- y porque toque o no, el lazo con el terruño es irrompible y el amor tan profundo que lo consideramos parte de nosotros. Ese amor nos hace apropiarnos de las cosas, si no miren que al hablar del lugar en que nacimos, decimos, mi pueblo, mi ciudad, mi país, mi continente. Lo más curioso de todo es que el corazón es tan grande que tiene la innegable capacidad de expandirse más y luego un poco más. Viajar es una forma de hacer que esa capacidad mejore. Recorrer nuevos caminos le agrega ensanche al espacio en el que guardamos lo que queremos. Hoy mi corazón está más grande por cuenta de un nuevo viaje a un destino que soñé con conocer desde niño, Cartagena de Indias. 
Ahora entiendo muchas cosas, ya sé por qué es considerada la ciudad más bonita de Colombia. Comprendo por qué es tan apetecida tanto por nacionales como extranjeros para ir a vacacionar. Ahora me explico por qué quien la conoce y que tiene la oportunidad de bebérsela a sorbos en cada paso que da por cualquiera de sus calles coloniales, plazas, playas, murallas, castillos, museos, monumentos, o que tiene el privilegio de entablar una conversación con alguno de sus ciudadanos, termina absolutamente enamorado. Sí, mi corazón tiene que estar mucho más grande porque le cabe el convento de la Popa, el Castillo de San Felipe de Barajas, La Ciudad Amurallada, boca grande, boca chica, playa blanca, cada uno de los cartageneros que la habitan, pero en especial los empleados del hotel en el que estuve hospedado, el Hotel Almirante, porque me permitieron mirar un poquito adentro de su corazón y darme cuenta de que lo que realmente hace que Cartagena sea tan impactante, es su gente. Ya soy capaz de decir, “Qué orgulloso me siento de mi Cartagena”, de ese pedacito hermoso de mí Colombia. 

Sí, viajar es una forma de ensanchar el corazón. Y sí, definitivamente viajar a Cartagena es descubrir otra forma de enamorarse. Colombia, mi país, está lleno de tesoros dispuestos a robarle el corazón a todo aquel que esté dispuesto a arriesgarse a conocerlos, y con cada viaje que hago me doy cuenta de que aquel publicista al que se le ocurrió esa frase de “el riesgo es que te quieras quedar” es un genio. La primera vez nunca se olvida y esta primera vez se me marcó a fuego en la memoria. Cada piedra con la que hicieron las murallas, cada esquina que doblé siempre con el mismo entusiasmo y en la que descubrí algo nuevo, cada portalón, balcón colonial y color vivo de las casas de la ciudad vieja, cada monumento, cada sonrisa que me brindó su gente, hace parte de ese equipaje que se empaca de regreso de los viajes y que se guarda para siempre. Cartagena es un lugar al que se quiere volver y estoy seguro de que cada vez que se vaya va a ser como el primero, porque tiene tanto para dar, que siempre se va a descubrir algo nuevo. 
Me llevo en el corazón a la ciudad más linda de Colombia, pero en especial a las personas que hicieron de este viaje una experiencia inolvidable; Ginnela, Carlos, Enebys, Lina, Betty, Leidy, Maria Patricia, Rosa,  Rex, Vulcano y a todos a los que se me escapa el nombre pero de los que nunca olvidaré su amabilidad y pasión por lo que hacen en el Hotel Almirante y por supuesto a Julio de Colombia Travel operator, Gracias. Y a todos y cada uno de los cartageneros que tuve la fortuna de conocer, un Dios los bendiga y un Felicitaciones por la ciudad que tienen. Ahora puedo decir con una alegría que me inunda el corazón, Salí a Cartagena y te puedo decir a vos, ¿qué esperás?, Salí vos también a Cartagena.
Escucha el programa completo aquí:

viernes, 11 de julio de 2014

IV PARTE. DIARIO DE UN COLOMBIANO EN EL MUNDIAL DE FÚTBOL - SALÍ A SENTIRME ORGULLOSO DE SER COLOMBIANO

Esta aventura con Daniel Carvalho llega pues a su final, y para nada triste, todo lo contrario, lleno de buenas historias para contar y un orgullo que nos hincha el pecho. Pocas veces nos hemos sentido tan orgullosos de llevar el rótulo de "COLOMBIANOS". Nos pusimos la camiseta y la sentimos vibrar de emoción.
Esta es la última parte de la aventura de Daniel que termina el 11 de Julio de 2014. 
No se pierdan en breve la historia contada con su voz en Salí el programa de radio. Estén atentos para que lo escuchen hablar, gritar y por qué no, hasta llorar de emoción con nosotros en la cabina.
Nota de Andrés Toro
Continúa.


Día 26. No más esperas. 

Salgo para el Castelão con las camisetas-amuleto, con la mejor energía y con la voz de todos ustedes retumbando en mi pecho.

Si me voy a morir, que no sea en este calorrrr!!






Y se fue para el estadio a acompañar a la selección en su juego número cinco, contra la selección de Brasil.
En medio de su gozo y euforia, la suerte por fin nos dio una imagen que muchos estabamos esperando desde el primer partido y que por fìn se nos concedió por unos pocos segundos.
Lo que no nos imaginábamos, era que tantas, ¡Qué miles de personas! Incluso que no lo conocen, se emocionaran tanto de verlo.
 Nota de A.T.
Te acabe de verrrrrrr! En la repetición de la falta de tiro libre de Colombiaaaa!!! Eres famosooo!!!!!

Sos famoso saliste en la transmicion de la FIFA

Yo dije "ay! él es mi amigo" y me responden "cuál, ¿el mechudo?" Jajaja. El mundo entero acaba de ver a Daniel Carvalho haciéndole fuerza a la selección!

El es amigo mío!!!
El es amigo mío!!!
El es amigo mío!!!

Lo máximo verte en vivo y en directo!!!!

Salió tu primoooooo lo mostraroooon en la tribuna, y me dio mucha alegría!!!
Oda la Rose jajajajajaj!!! yo también lo vi... fue algo muy charramente emocionante
Juan David Góngora Jaajajaja creí que había sido el único que lo había visto!

Y hasta yo lo ví y lo tuvimos que grabar, porque no lo podíamos dejar pasar así no más.


Día 27. Al día siguiente. 

Daniel hace una reflexión luego del partido contra Brasil. Se siente conmovido y agradece el apoyo que sintió por todos nosotros al estar tan cerca de su corazón.
Denle Click a la foto para ver el video.

 Daniel reflexiona al final del partido

Pasan algunos días y Daniel se dedica a vivir el mundial con la otra perspectiva, la del disfrute sin su Selección en el mundial FIFA Brasil 2014.

Día 31: un minuto de fútbol = un minuto de pasión. 

Apretado y merecido. Sin brillar y con lo justo, Argentina llega a jugar la final más repetida de la historia mundialista. Un verdadero clásico mundial.

Los brasileños se quieren morir, tendrán que hacerle fuerza al equipo que los goleó.

¡Qué lindo es el Mundial!

Día 32: Adiós y gracias, Brasil. Hasta siempre, querido Fútbol. 

Después de más de 6.000km recorridos en carro y otros tantos en avión, después de ver cinco partidos históricos de nuestra Selección, después de ver los goles de Jackson por los que vine hasta aquí, después de conocer nuevos amigos y de comprobar que el fútbol es mucho más que un deporte, después de vivir lo bonito de la fraternidad latinoamericana, después de pasar días enteros viendo y hablando de fútbol, después de llorar y gritar, tanto de emoción como de angustias, después de haber caminado a lo largo de esta historia inolvidable a lo ancho de este país hermoso y cordial, me llegó la hora de regresar.

Siento que relaté mucho de lo que aquí viví. Y sin embargo me faltó tanto por contar...

Presiento que estaré narrando detallitos de esta aventura durante muchos años.

¡¡¡Porque este Mundial no se olvida!!!

BIENVENIDO A CASA DANIEL CARVALHO Y GRACIAS POR PERMITIRNOS SER PARTE DE TU SUEÑO.
Andrés Felipe


viernes, 4 de julio de 2014

III PARTE. DIARIO DE UN COLOMBIANO EN EL MUNDIAL DE FÚTBOL - SALÍ A VER GANAR A LA SELECCIÓN COLOMBIA

Continúa la historia de Daniel Carvalho detrás de la Selección Colombia en el Mundial.
El sueño sigue adelante.

Día 19. Seguimos adelante. 

Hoy partimos hacia Río para una cita con la Historia.
No será una de esas citas aburridas donde le hablas a la chica del clima y del escándalo político de la semana. No.
Será una cita divertida, creativa, intensa. Vamos a sacar a bailar a la Historia. Vamos a cogerla de la cintura para hacerla probar ritmos que no conoce mientras le susurramos goles al oído. Vamos a firmar lo que será el Maracanazo del siglo XXI.

...y vamos a pagar un ojo de la cara por esas boletas...
¿Quiénes creen en la Selección?

Click aquí para ver su video de llegada
Llegamos a Río de Janeiro. 500km más que no pesan porque ya el coxis sacó cayo. 
Me preguntan por inbox que si creo que Colombia va a ganar... JAJAJAJAJAJ
No me conocen, no saben lo que es ser hincha del DIM. No entienden que estas pasiones se viven así y de eso se alimentan: de la esperanza, de creer en que la alegría no tendrá fin.

VAMOS COLOMBIA,
MAÑANA TENEMOS QUE GANAR!!!ç


Más contento que colombiano con boleta para el partido vs uruguay!!!

Día 20. Maracaniando. 
Sol amarillo, cielo azul, sangre hirviente y cerveza helada.
Estamos listos para bailar con la Historia.
Sigan ustedes haciendo fuerza, nosotros estamos llenos de emoción.
Mi pronóstico.
Click aquí para ver video de reporte
 de la victoria desde el Maracaná

En este 2014 se forjará un mejor futuro para el fútbol colombiano.

Linda Colombia!!.



...¡¡¡Y Ganamos!!!

Día 21. De ensueño. 

Los brasileños están asustados. Argentinos, uruguayos y chilenos nos piden que ganemos. Los colombianos sabemos que tenemos equipo para ganar.

Que no se detenga la dicha.

Y hoy, de regreso a Sao Paulo a cospirar Fortaleza.

Nos vamos de Río con una sonrisa en el corazón y con la convicción de que tenemos grandes posibilidades de avanzar a semifinal....



Día 22. ¿Carvalho eliminado de cuartos de final?
¿O hacemos una vaca?

Desde antes de ver el brillo de este equipo, sentí que llegaríamos lejos. Muchos no me creyeron. Antes de partir hacia el Mundial vi este partido en el futuro: Colombia - Brasil en cuartos. Muchos sonrieron, como burlándose amistosamente de mi optimismo. También advertí que Jackson le hará un golazo a Brasil. Está por verse aún, pero estoy convencido de que triunfaremos de forma clara. 

Uno como hincha vive de ilusiones y rituales. Uno quiere creer que el destino del partido depende de la camiseta que uno se pone, de la forma de doblar la boleta, de cantar ésta canción y no aquélla. Es imbécil y maravilloso. En este Mundial, viajando al lado de estos nuevos amigos, nos gusta pensar que somos el Amuleto de la Selección. Que nuestra compañía, nuestra alegría, nuestro fervor, le traen suerte al equipo de todos. 
Y que por eso llevamos cuatro partidos ganados. Y que por eso jugamos cada vez mejor. Y que tenemos una estrella que nos acompaña. Por eso hicimos 5.000km sin ningún percance. Por eso todo ha salido bien. Por eso mantenemos la fe Mundialista. Por eso, en lenguaje deportivo, "las cosas se nos están dando". Por eso cambié mi pasaje de regreso a Colombia, para poder ver aquí la final. 

Pero ahora se puso más difícil. Acompañar a Colombia en el partido de cuartos de final es una tarea muy complicada desde lo económico, lo logístico y lo geográfico. No sé qué hacer ni cómo hacerlo. Pero si no logro estar en ese partido, en alguna calle estaré, como cualquiera de ustedes, apretando los dientes, tomando impulso para gritar el GOOOOOL de la historia. 

VAMOS POR BRASIL!!!


Día 23. Amigos, LO LOGRAMOS!!!

Lo más emocionante ha sido el apoyo que me dieron. El cariño y la solidaridad desinteresada. Mucho más que al fin tocar la boleta que todos aquí persiguen.

Este Mundial no se va a olvidar nunca en Colombia. De él se hablará hasta el fin del siglo.

Yo siempre, hasta el fin de mi siglo, voy a recordar este gesto de amor de mi gente.

AHORA SÍ, VAMOS JUNTOS POR LA SEMIFINAL!!

Día 24. De cábalas y amuletos. 
Al principio de este diario de viaje hablé de una regla simple del fútbol: camiseta ganadora no se lava... y uno duerme con ella la noche del partido. Pues bien, mi camiseta roja de la Sele sigue invicta en fútbol y en detergente. Mi mamá dice que gas, yo le tiro un pico y le digo que ella no lo entenderá nunca. En realidad no huele mal. A mí me huele a ilusión, a fútbol, a Historia. Està manchada en los hombros, de tanto abrazar colombianos maquillados de tricolor. Pero eso no es suciedad, es cariño. También hablé de amuletos. Dije que nosotros, estos viajeros gomosos, creemos ser el amuleto de esta Selección invicta y sorprendente. Lo más bello fue que ustedes, fieles lectores, también lo creyeron. Y más bello aún, que dedicaron un momento o unos pesos a apoyar esta ilusión. 



Gracias a ustedes mi travesía sigue adelante. Gracias a ustedes estaremos presentes en el Castelão para demostrar la Fortaleza de nuestra ilusión colectiva. Compré una boleta, pero con esa boleta entraremos muchos, entraré con todos ustedes. Sin más preámbulos, les presento la otra camiseta que me acompañará hasta donde tenga que llegar para poder gritar VAMOS COLOMBIA, VAMOS A GANAR!!
Gracias, amigos,
¡¡¡AQUÍ ESTAMOS TODOS!!!



Día 25. Continúa la Ruta Mundialista. 
El sueño no tiene límites. Todo parece posible. Cuando acabó la fase de grupos me dije que no podría hacer el viaje a Río a ver nuestro Maracanazo. Sin embargo allí estuve, allí gocé.

Al salir del Maracaná, sabía que no podría ir a ver el desde ya histórico juego vs Brasil en Fortaleza. Y aquí estoy empacando maletas una vez más, con boleta en mano y una taquicardia que ya se hizo crónica. En este viaje de fantasías los sueños se hacen realidad, las rutas se abren, las boletas aparecen, los abrazos se multiplican, las esperanzas sobreviven. Es por eso que hoy partimos hacia Fortaleza ligeros de equipaje pero repletos de convicción. El que crea que Colombia es favorita se equivoca. Quien piense que el partido ya se ganó carece de sensatez. Pero los que están convencidos de la derrota no están disfrutando de lo más bello del fútbol: la fe en un equipo.

En ambos equipos hay calidad y los nervios deliciosos que ofrece la competencia deportiva. En ambos países hay ilusiones y dudas. En el partido todo puede suceder, pero estoy seguro de que Colombia dará lo mejor de sí. Suena paradójico, pero me da envidia de los que están en Colombia. La idea de poder disfrutar de ese ambiente antes, durante y después del partido rodeado de amigos y desconocidos apasionados me da algo de nostalgia. Sin embargo aquí estoy y aquí voy. Con las camisetas que me sirven de amuleto y con el compromiso de gritar por todos ustedes. 

Los vuelos hasta Fortaleza están agotados desde el lunes. Volaremos hasta Joao Pessoa esta noche y viajaremos 7 horas en carro hasta la madrugada para llegar a ese estadio que puede convertirse mañana en icono del nuevo siglo del fútbol suramericano. YO CREO QUE VAMOS A VENCER. Suerte a todos. En la cancha, la tribuna y las calles colombianas estemos a la altura del compromiso.



Día 26. Estamos a dos horas de Fortaleza.

En el avión...
Empezamos a encontrar compatriotas en el camino. En el desayunadero de turno somos mayoría y gritamos Colombia.

¿Cómo durmieron?
¡Cómo! ¿¿Durmieron??

¿Cómo llevar la ansiedad antes del partido?


El amanecer nos pilló en el carro escuchando vallenatos. En la cabeza elaboré unas ocho alternativas diferentes para el gol colombiano. Desde la chilena de Jackson hasta el chepazo de Abel. Lo que sea, pero vamos a ganar.