Nuestro lema

Nuestro lema

miércoles, 25 de junio de 2014

I PARTE: DIARIO DE UN COLOMBIANO EN EL MUNDIAL - SALÍ A VER A GANAR A COLOMBIA

Esta serie del mundial sin dudas ha causado sensación en el blog. Daniel Carvalho, mi primo, se fue persiguiendo el sueño que muchos tuvieron pero que pocos alcanzaron: ir a ver a la Selección Colombia jugar en el Mundial de Brasil. Antes de irse, antes de que la fiebre mundialista nos invadiera a todos de la forma descarada en la que lo ha hecho -y la llamo descarada porque a mí no me gusta el fútbol y hasta ahora llevo tres partidos vistos, y eso ya es mucho decir-  le pedí que se convirtiera en el corresponsal de Salí en el país de la samba, y como es seguidor del blog y del programa de radio, aceptó encantado de hacer parte de este sueño.
Los Carvalho, chiquitos

Hasta ahora sólo hemos visto aquí sus reportajes gastronómicos, que en lo personal me han encantado; sin embargo, todos los días ha publicado algo sobre lo que experimenta en su día a día en su peregrinaje en Brasil, y les contaré una infidencia, hizo sólo tres reportajes gastronómicos, y todos antes del primer partido, luego de eso, la alegría mundialista lo ha invadido hasta un punto que -y esto es sólo una sospecha- no le ha dado tiempo de registrar absolutamente nada distinto a nuestra Selección de Fútbol. -Es eso o hasta se le olvidó comer-.
Por eso en esta entrada, trataré de hacerles un resumen de lo que ha vivido mi primo Daniel en el mundial, su diario, su bitácora en su sueño cumplido llamado Mundial de Fútbol Brasil 2014. Que lo disfruten.

Día 1. "Las sensaciones son buenas"


Llegas a una ciudad gigante. La mancha de luces desde el avión parece una cobija infinita bordada en oro. Las camisestas amarillas en el aeropuerto te recuerdan permanentemente dónde estás y a qué viniste: la Copa del Mundo. El sueño de todo varón. Hay muchas formas de dar los primeros pasos en una ciudad nueva. La que me tocó esta vez fue algo ruda: "te dejo un carro en el aeropuerto y llegás a la casa con el GPS". 


20 millones de habitantes, huelga general del metro, autopistas sin fin, motociclistas más agresivos que los de Medallo, 3 horas de taco y al fin en casa. Primera prueba superada. La primera impresión que da Sao Paulo es la de la selva del cemento. 
Tardé un buen rato en ver un parque, un árbol, una pareja caminando de la mano. Recordé las afueras de París. El mismo frío de la infraestructura hecha para resolver un crecimiento que no se pudo planear. 



Ya estoy en concentración. Soy el primero de la legión extranjera. Poco a poco se irán sumando elementos. Las sensaciones son buenas. El trabajo de la semana nos llevará a estar al 100% cuando James haga rodar la pelota el próximo sábado.
No tengo afán pero no veo la hora.

Día 2. "Gracias a mis patrocinadores"

Una reflexión: si todos los que me dijeron hace un año que también iban a venir al Mundial lo hubieran hecho, hoy no tendría quien me leyera estas historias en facebook. No lo digo para sentirme mejor sino para establecer un principio de vida: para cumplir los sueños hay que empelicularse. No hay otra manera. Conozco gente con plata que se quedó sin venir. Y muchos otros que, partiendo de cero, sudaron la camiseta y se inventaron mil formas de recoger plata y aquí están, como yo, esperando la primera gambeta de Cuadradito. 
Sao Paulo despertó gris y lluviosa. Cada ciudad tiene su paleta de colores. Medellín es naranjada y verde. Sao Paulo es amarilla y pálida. Una vez más pienso en París. Una vuelta por el barrio permite ver los estragos de la "vida segura". Los edificios de la clase media alta se encierran en complejos sistemas de seguridad, con reja doble, cámaras y unos curiosos personajes tipo Men In Black. Son como los celadores privados pero en cachaco. Son guardaespaldas que no parecen estar guardando nada más que una apariencia, pues el barrio es sumamente tranquilo. Hacia allá va Medellín. Sentí nostalgia del celador de barrio criollo, con bici, machete, corneta y lorito. Menos play pero más queridos. 

En la radio se habla de crisis y protestas. En los balcones se ven muchas banderas de Brasil. Con ese rombo amarillo y un planeta azul en el medio. Inevitable sentir que, en este momento, estoy en el centro del mundo. El dilema ético para mí es evidente. ¿Cómo combinar la admiración por una sociedad que protesta con justicia y la emoción de suprema de estar realizando un sueño tan banal? No lo pienso más: ¡que viva el circo!

Para cumplir el sueño tuve que empelicularme. Pero las películas de la vida no se graban a solas. Tanta gente puso su granito de arena para que yo pudiera estar aquí esperando el gol de Jackson. Muchas gracias a la novia, la familia, los amigos, compañeros de trabajo, jefes, conocidos y compañeros de viaje que a su manera me ayudaron.
¡¡¡Yo seré su voz en los estadios donde juegue nuestra Selección!!!

Día 3. Jogo = bonito

Pasar un día entero en un parque y preguntarse mil veces ¿EL ESPACIO PÚBLICO PARA QUÉ?

"Si hay algo mejor que el fútbol, es el amor por el fútbol"
Hacer amigos, hacer amores, recorrer canchas, sanar dolores

Día 3. Reflexión. 

A este paseo le hacen falta un costeño y un hincha del América....

Día 4: Que ruede el balón. 
Hace sol y la gente sonríe. Las avenidas se llenan con camisetas de colores. Empieza la función. Vamos Colombia!!!

No se percibe una fiebre total por el inicio del Mundial. Pero el cielo se puso de gala y el día es precioso.

Caminando, visitando un templo que lleva el nombre de mis ancestros.

Churrasqueira de inauguración

El sol se mantuvo atento. Nos invitaron a una churrasqueira en una casa linda, de esas de artistas donde uno nunca sabe si está en la pieza o en la cocina... El ambiente, genial: unas 20 personas para ver el debut de los locales. Bastante cerveza y gente muy linda, aunque no enfermos por el fútbol. 
Primero el almuerzo. La churrasqueira es el asado brasileño. A diferencia de nuestro asado, aquí no se acompaña con más asado sino con diversas legumbres cocinadas y variada salsa. La carne muy rica, pero mucho mejor la lingüissa: una especie de chorizo muy gustoso. A repetir. Las verduras muy buenas: mayoritariamente berenjenas y una salsita picante. Y siempre la farofa.
Para el partido, grandes sonrisas y variado instrumento de percusión que le dieron el imaginado ambiente de samba al parche. El gol de empate de Brasil fue una linda celebración. No era así como con garotas desnudas pero sí mucha gente abrazándose.
La verdad, hubo silencio entre los propios hinchas brasileros cuando pitaron ese penalty de dudosa procedencia. Casi no se festejó el gol de Neymar. Al final quedaron, sin decirlo, un poco preocupados. Yo creo, Colombia, que el primer partido hay que ganarlo. Aunque no juguemos nuestro mejor fútbol. 

Mañana madrugamos. 800km en carro hasta Belo Horizonte. La meta es llegar a ver el partido España-Holanda, uno de los imperdibles de primera fase. Parece que hay miles de colombianos en Belo.
¡Vamos a ser locales desde mañana!

Continúa en la siguiente entrada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario