Nuestro lema

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lunes, 9 de junio de 2014

CÓMO HACER FUNDIDO Y NO QUEDAR FUNDIDOS EN EL INTENTO. NO SALÍ, HICIMOS FONDUE EN CASA

Eso de consentirse a uno mismo es una práctica que sinceramente hace apenas unos pocos años descubrí. Bienvenidos a “infidencias con Salí”. Una profesional de la psicología descubrió que yo, Andrés Felipe, había vivido unos veintitantos años sin consentirme a mí mismo; nada, ni un poquito. Se dio cuenta de que había vivido una vida en la que había descuidado a la persona más importante del mundo… a mí. Luego de una terapia apropiada, unas cuantas tardes recostado en el diván hablando y escuchando, y de unos billetes menos en la billetera, la doctora Migdonia Alejandrina, —jamás olvidaré ese nombre—, creó un monstruo.

¿Pero quién puede culparme? No hay nada más bueno… que lo más bueno ¿o no? Ya basta de ser el que se conforma con comerse el chicharrón más pequeñito para que le den a otro, ese carnudito al que uno le echó el ojo desde que lo metieron a la “fritadora”. ¿Por qué resignarse con el sánduche hecho con las tapas del pan tajado? No más eso de someterse a cambiar los calzoncillos medio decentes que regalan las tías en diciembre, por los rojos marca “bizcocho” que le dieron al primo estrato seis, dizque porque a uno no le importa que le digan, “carga larga y pesada”, aunque sea verdad. Digan conmigo, ¡me merezco lo mejor!

Siguiendo pues esa política debida, perdón, de vida, una que otra vez me dan unos arranques de consentimiento y le propongo a la media costilla que hagamos algo en la casita, que nos deje con la barriga llena y el corazón contento. Hacer en casa tiene sus ventajas y sus desventajas, pues mientras que afuera lo único que se hace es ir, pedir, comer y pagar, en casa se puede estar más cómodo, se puede repetir hasta el hartazgo sin temor a que los otros comensales lo acusen a uno de muerto de hambre y se pueden tomar unos o varios vinitos, porque querámoslo o no, esa ley que no te deja acompañar la comida ni con una copita de vino, por culpa de lo poco capaces que somos los colombianos de autoregularnos, hace que tengamos que buscar este tipo de oportunidades con más frecuencia y que esta sea una ventaja adicional.

Para esta oportunidad decidimos hacer lo que se conoce como un “fondue de carnitas”, que en buen español sería fundido de carne, pero para que me terminen de entender, se los voy a presentar como lo llamaría mi abuelita; en lenguaje paisa, eso no es otra cosa que una fritanga caché. Para poderlo hacer con todas las de la ley, hay que tener un adminículo que permita mantener sobre la mesa, un recipiente con aceite sometido al calor constante, como en este caso, o queso para fundir y comer con pan, lo que sería un fundue de queso,  o chocolate, que se come con fresas, banano u otra clase de frutas para hacer un fundue de chocolate; los hay de mechero, de gas, y eléctricos. Este aparato les ofrece a los comensales, incluyendo a los anfitriones, la posibilidad de estar sentados a la mesa mientras cocinan su propia comida, sirviéndose a su ritmo, sin perderse ni un minuto de la acción. Cada uno de los asistentes al banquete se adueña de un pincho que para no confundirse, en el extremo tiene un color distintivo; esto asegura que alguien no se coma lo que otro ha metido en el recipiente para cocerlo a su gusto.

Las carnitas que nos acompañaron a la mesa fueron, cañón de cerdo salpimentado, cortado en cubitos. Tocino carnudo de cerdo debidamente cortado en trozos que faciliten la cocción y el consumo por parte de los invitados. Chorizos cocteleros que también se partieron a la mitad, lo que hace más fácil el bocado. Y para terminar unas salchichas alemanas tipo Knackwurst, que si se traduce al español significa, crocantes, cortadas en monedas.

Los sabores de las carnes mencionadas al someterse unos dos, tal vez tres minutos en el caso del tocino, a la cocción del aceite por supuesto se realza y al intercalarlas entre charla y charla, van haciendo que la velada pase deliciosamente. Sin embargo, para acompañar y redondear los sabores en la mesa, también compramos un queso cremoso con chiles jalapeños trozado en dados, pan baguette cortado en medallas para untar con  mantequilla de ajo, guacamole o dip de cebolla. Unas tostaditas con sabor a tocineta importadas que encontramos en el mercado, cuyo precio nos pareció ridículo y añadimos unas aceitunas que nos habían sobrado de una tomada de vino en casa anterior. Pusimos salsa mostaza, chimichurri para bañar las carnes al salir del aceite y listo. Al que quieran más, que le piquen caña… no mentiras, una cosa dulce en la mesa, se me tira la reunioncita.

Así pues que no Salí, si no que nos quedamos en casita haciendo un fundue de carnitas con la familia. Nos alegramos el sábado, nos alegramos la vida, nos fundimos unas carnes deliciosas y descubrimos sabores que nos hicieron volar por sabores desde Alemania, hasta los antioqueños. Comimos tostadas francesas con sabor a tocino, aceitunas españolas, chimichurri argentino, queso mejicano, mostaza norteamericana, en fin. Sin pararnos de la mesa le dimos la vuelta al mundo y afianzamos el nuestro, en familia. Por eso te puedo decir a vos, Salí a buscar los sabores que te gusten para consentirte, sin pensarlo un minuto más, todo porque te lo merecés ¿o no? Ahí está el plan para este fin de semana, tomálo porque a todos nos gusta salir, a comer, a viajar, a vivir.

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