Nuestro lema

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domingo, 5 de enero de 2014

SALÍ A LA CENA DE NAVIDAD – HOMENAJE A MI FAMILIA

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Sí, la mejor manera de consentir a alguien es hacerle algo rico de comer. En este caso mi regalo de 2013 fue preparar para mi familia algo especial para la cena de noche buena. Así que con ayuda de mi mamá tomé un trozo de carne de res en bloque, de la que se conoce como posta, y la salpimentamos, luego la abrí y bañé con queso crema, le agregué unas uvas pasas, puse encima queso mozzarella y tocineta. 
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Después enrollamos, amarramos y la dejamos descansar en la nevera toda la noche en una salsa licuada hecha con cerveza, pimentón, ajo y sal. La horneamos a unos 180 grados por unas cinco horas, teniendo cuidado de bañarla cada veinte minutos con salsa fresca las primeras dos y hasta el final de la cocción con aquella que destiló. El resultado final se veía hermoso, pero olía mejor.

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Cuando se tiene una familia grande como la mía, compuesta por poco más de cuarenta miembros entre tíos, primos, hermanos, sobrinos, abuelos, papás, más los adoptados, llenarles la barriguita y hacerlos felices tiene sus dificultades, sobre todo por la cantidad de gustos, por eso la cena debe tener varios componentes, en este caso tuvo carne de cerdo a las finas hierbas, arroz blanco, papas en crema blanca, ensalada y por supuesto la carne de res a la Andrés. Sonrisas se vieron varias.

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Sin embargo y para no decir mentiras, el momento más esperado, por encima de la comida, es el de la rezada de la novena de aguinaldos. Esta tradición es una de las más deliciosas y esperadas por todos. Por nueve días, siendo una familia tan numerosa, se ha ido a diferentes hogares a rezarla, y por más católicos que seamos todos, yo creo que la devoción es alta, pero la curiosidad por saber qué va a haber de comida luego de los villancicos es mayor. En total comimos, tamales, fritanga de chorizo y morcilla, sánduches gratinados, salchipapas, asado, tapas o crostinis, en fin, una nueva tradición que se convirtió en una sana competencia por llenarle la barriga y los corazones a las personas que amamos.

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Al decir rezar todo el mundo se imagina un momento solemne en el que sólo hay espacio para la espiritualidad, no obstante les quiero recordar que importantes filósofos y hombres y mujeres de fe de la historia, han hablado de sobra de la espiritualidad que enmarcan la sonrisa y en especial la risa. Punto que se toma muy en serio en nuestro caso.

Luego de rezar la novena a eso de las once y media de la noche, un poco de villancicos, eso sí, al estilo de mi familia para calentar los ánimos y esperar la navidad del niño Jesús…  a quién engaño, para esperar los regalos.

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En cada familia hay un vocero, un campanero, una voz líder que se encarga de la entrega de los regalos, y no sé cómo será en otras, pero en la mía esta labor se la hemos entregado, se la ha ganado un tío… que tío… un chinche, porque no hay otro apelativo, que se encarga de que más que esperar un regalo, lo que hagamos sea anhelar el qué o el cómo nos los entrega…

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Aún así, ni siquiera él se escapa de lo que él mismo creó, una imperante necesidad de darle unas cucharadas de su propia medicina…   para este año estaba esperando que el niño Jesús le trajera una caja de herramientas, y eso precisamente fue lo que obtuvo…  pero la versión de Bob el constructor…


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Digan lo que digan y así mis respuestas suenen a frase de cajón, cuando me preguntan si me gusta la navidad, digo sonriente y de manera rotunda, que sí, y cuando me preguntan el porqué, no hay forma de que suene distinto, digo que  porque es una nueva oportunidad para estar con mi familia, para unirme a los que me enseñaron a amar la navidad, no por los regalos, si no por la intención de regalar, y no estoy hablando de un artículo lujoso o de un par de medias, si no de regalar… me y recibir… los. Gracias a la navidad, gracias a la vida, gracias familia…  Mi Familia.

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