Nuestro lema

Nuestro lema

lunes, 23 de diciembre de 2013

TODO EL TIEMPO EN ¿HAPPY?, SALÍ A SO HAPPY

La relatividad de la felicidad es lo primero que se me viene a la cabeza al enfrentarme a la hoja en blanco para escribir sobre So Happy, y bien, no es que no vaya a decir nada feliz de esta experiencia, todo lo contrario, fue una muy buena oportunidad de pasar un buen rato con amigos, es sólo que se me antoja ponerme filosófico porque la felicidad es tan efímera cómo indeterminada, y con esto me refiero a que no significa lo mismo para todo el mundo. Cada quien tiene su definición y ni más faltaba, todas son respetables; es sólo que es tan relativa: habrá para quienes la felicidad sea tener algo específico, o estar con alguien, o ir a algún lugar, o comer algo, es decir que es dependiente. A veces deriva del momento que se esté pasando en la vida, por eso también es circunstancial, pero hay algo en lo que sí estaremos todos de acuerdo, en que no es ni total, ni eterna.

Pues bien, en esta salida al restaurante bar, So Happy o bar restaurante, ya veremos, tuve varias razones para estar so happy y otras no tanto. Empecemos por las que sí; un día cualquiera, de esos en los que se agradece como nunca que alguien a quien aprecias y del que no esperabas una llamada, te hace una invitación para sacarte de la soledad y la rutina. Después de pensar en una buena opción para ir a comer algo y luego tomarse unos traguitos se nos ocurrió ir a un centro comercial de la ciudad. Nos pareció buena idea porque estos lugares ofrecen opción de elegir una buena variedad de comida, no todos, pero algunos tienen también bares, y además hay parqueadero incluido. Elegimos a Sao Paulo, el C.C. que queda en la frontera entre Medellín y Envigado en la avenida El Poblado.

La terraza de comidas de Sao Paulo es muy acogedora, me gusta mucho el diseño, la disposición de las mesas y la media luz que le dan al ambiente una cierta sensación de privacidad muy grata. Llegamos temprano, cómo a las ocho, hora perfecta para llamar a pedir al conductor elegido. Miramos a nuestro alrededor y vimos que de los restaurantes So Happy era el más llamativo porque la comida parecía atractiva, además yo ya tenía alguna referencia; había estado antes en el de Aves María, pero había tomado coctelitos nada más, de la comida sabía por indicaciones. Mis compañeros de aventura, Alejando y Natalia, dos buenos amigos con los que tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto muy interesante llamado Zoocialicemos, tampoco conocían el restaurante en sí, así que apoyaron la moción. Elegimos una buena mesa, muy al exterior casi en medio de la terraza, nos trajeron de inmediato la carta con la que nos demoramos un buen rato tratando de decidir qué pedir; hicimos la orden, pero para esperar queríamos una buena jarra de sangría. 
Natalia, esposa de Alejo, por ser la niña, era la que mandaba en la mesa, así que le pidió al mesero que no trajera las bebidas hasta que viniera la comida, para esperar queríamos tomarnos el vino… entonces llegó mi primer momento no so happy.
En el menú dice que se
demoran 40 minutos.
Mientras conversábamos llegó la jarra, entonces la tomé, comencé a servir y sin más, también llegó la comida a la mesa, casi sin haber tomado nada de la sangría. ¡Qué sospechoso! me dije. No sé, tal vez no sea nada, pero un servicio tan rápido, de unos cinco, tal vez diez minutos en vez de alegrarme, me dejó intranquilo. No sé si me entiendan, sobre todo porque en la carta está esta advertencia (ver foto) en la que dicen que los platos se tardarán más o menos cuarenta minutos en llegar a la mesa. En fin.

Aquí va el pedido: Naty pidió un Filet Mignon de cerdo que trae dos medallones de cañón de cerdo envueltos en tocineta, son asados a la plancha y luego los bañan con una salsa de champiñones. Viene con papas a la francesa y una ensalada. Por lo que dijo la comensal, estaba rico y por cómo se veía, creo que era lo mejor de la mesa.

Alejo se pidió una quesadilla mixta, que viene con pollo y solomito, queso mozarela, lechuga, frijoles refritos, sour cream y guacamole; ¡ahhh! y pico de gallo por supuesto. Estaba buena, dijo él, pero a mí creo que no me hubiera dejado satisfecho porque en el plato se veía pequeña para mi gusto.

Mi plato fue un Solomito Toluca, que es un filete asado a la plancha, con queso mozzarella, salsa napolitana y guacamole, unas papas fritas que parecían de paquete y una ensalada de lechuga, tomate,  y algo de cebolla. Y entonces vino mi segundo y tal vez hasta tercer momento no muy so happy, porque la temperatura de la carne no me pareció la adecuada, se supone que debía estar más caliente, eso creo, claro que al venir bañado, qué digo bañado, emparamado en las salsas, probablemente eso también ayudó a que no conservara calor, porque las salsas no parecían hechas en la casa. Ese hecho tampoco me gustó porque no tuve oportunidad de saborear la carne, es decir, la combinación de las salsas saturaba el plato y aunque la textura estaba buena y sí, sabía bien, me hubiera gustado más reconocer el sabor del solomito. Lo otro que me dejó indeciso con respecto al plato fueron las papas de paquete. Si bien entiendo que el chef quería agregar algo crocante al plato, en mi opinión deslucía en todos los sentidos: no se veía bien porque le quitaba “brillo” al plato, es decir, no parecían hechas en la casa tampoco, puede que sí, pero entonces estaban hechas desde antes, o si no, sigo con mi teoría de que eran de paquete. La ensalada estaba bien y refrescante, con una vinagreta agria a base de limón.

Luego de comer y de combinar el plato con una inmejorable charla, una desatrasada de cuaderno como Dios manda, pasamos a lo que creo que le da el nombre al lugar, porque para eso si están en happy hour todo el tiempo. Cocteles a tres por uno (3x1). Para arrancar nos pedimos un “cabeza de jabalí”. 
Es un coctel fuerte y agarrador y luego le atacamos a un cisne azul. Cómo no sé mucho de licores y no gusto mucho de ellos, lo que les puedo decir es que lo único que convierte unos tragos, en unos MUY BUENOS TRAGOS es definitivamente la compañía y si a eso vamos, estos lo fueron porque la experiencia completa fue muy buena gracias a los buenos amigos; gracias a Alejo y a Naty.


Salí a So Happy y estuvo bien, estuve Happy… so happy de manera intermitente, no del todo, pero entiendo, ya lo había dicho, la felicidad no es total ni puede ser eterna, así que si de catalogar la experiencia completa se trata, estuvo bien, bastante bien, de no ser porque nos cerraron el restaurante, que ya no era restaurante si no bar, a la una de la mañana, y no aparecía el conductor elegido. Pero todo hace parte del paseo. La comida estuvo bien, los tragos, mejor, así que tengo la capacidad de decir: Salí a So Happy, es un buen lugar, buen ambiente, buena comida, mejores tragos y mucho mejores precios, porque hay que decirlo, los precios son muy buenos. Salí, desde que sea bien acompañado, seguro no te arrepentís, porque a todos nos gusta salir, a comer, a tomarnos unos tragos y a vivir.