Nuestro lema

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viernes, 23 de agosto de 2013

SALÍ A HACER RADIO - PROGRAMA 8 - LA CERVEZA

Ya era hora de que le dedicáramos un programa a una bebida. En Salí hemos hablado de comidas típicas, de acampadas, y aunque hemos nombrado algunas bebidas especiales, no nos habíamos centrado en una en especial. ¿Y cuál mejor que la cerveza?. Cerveza es una palabra que enmarca muchos conceptos. Cuando se escucha esta palabra estoy seguro de que a todos se nos viene una imagen distinta a la cabeza. Un vaso espumoso, una marca específica, una reunión de amigos, un amigo en específico, un paseo, una fiesta, no faltará el que se manda la mano a la barriga, en fin. 
No se puede negar que esta bebida es una de las más importantes para la humanidad; es de amores y desamores, tal vez no a todos les interese, o por lo menos no todos lla prefieran por las mismas razones; pero lo que si no se puede negar es que a la mayoría de nosotros nos gusta una que otra vez salir con los amigos, o incluso solos y tomarnos una, o unas cervezas, porque esta es otra particularidad de esta bebida, si a casi todos les gusta, no a todos les gusta en la misma cantidad. Están los campeones que al mejor estilo boyacense son capaces de tomarse una canasta entera y no dejan que se les lleven las botellas de la mesa, para que no les vayan a cobrar ni unita de más. A la hora de pagar se cuentan y se pagan. Y estamos los otros, a los que nos gusta pero que pensamos que la cerveza es como los senos de las mujeres, una es muy poquita, pero tres son muchas. No importa a cual grupo pertenezcás, igual a vos los fines de semana también te gusta decir: Salí a tomar cerveza.

La cerveza es pues una bebida que en sí, es más que eso: es amistad, es cultura, es tiempo invertido en perfección, es historia, es amor, es alcohol, es memoria, es pasión, es refresco, es rumba, es despecho, es la vida y la muerte. La cerveza fue, es y seguirá siendo una fiel compañera de la humanidad porque a dónde vaya el hombre, llevará consigo sin lugar a dudas a la cerveza porque a todos nos gusta Salir a tomar cerveza, a comer, viajar y vivir. 

lunes, 12 de agosto de 2013

LOS CUATRO FANTÁSTICOS PAISAS: PANZA, BONETE, LIBRILLO Y CUAJAR. SALÍ A COMER MONDONGO

En un callejón oscuro un inocente es atacado por un malhechor. Sorprendido desde atrás lo toma sin aviso y lo agarra con fuerza sin intención de liberarlo. 
 ̶  ¡Suéltame maldito! ̶   Clama la víctima mientras el monstruo lanza una carcajada malévola y le dice: 
  ̶  Ahora eres mío, ya no te voy a soltar ̶ .  La víctima desesperada piensa un poco… necesita una solución y entonces se le ilumina una idea en la cabeza, clamar por algún superhéroe. 
̶ ¡Oh! Y ahora ¿Quién podrá defenderme?...  Carcajada del victimario al ver que por la boca del callejón entra un personaje escuálido, con camisa blanca, pantalón negro y un moño en la garganta; en la mano derecha trae un objeto, que destapa al llegar a tan solo unos metros de la víctima. Entonces del objeto saltan cuatro personajes con antifaz y cada uno con un uniforme que lo caracteriza, uno regordete y suave, otro delgado y con apariencia cauchosa, otro con un traje lleno de algo así como panales y otro completamente aterciopelado: 
̶ ¡Tranquilo!, ya estamos aquí ̶ , dice el barrigoncito, que parece ser el líder a la famélica víctima,
 ̶ Somos Panza, Bonete, Librillo y Cuajar y venimos en tu ayuda ̶ . Entonces el del traje aterciopelado dice con voz autoritaria:  ̶ Es hora de soltarlo Hambre, hasta aquí llegaste ̶  y sin mediar más palabras los cuatro superhéroes comienzan a golpear al malhechor.  ¡POW! ¡CRASH! ¡PUM!

Otro caso de Hambre resuelto. La ya saciada víctima pregunta por sus salvadores; quiere saber quiénes son y los cuatro al unísono, contestan:  ̶ Somos los cuatro fantásticos paisas, cuando nos necesites, sólo llámanos como…  MONDONGO.

Jummm… no sé si mis lectores me entiendan, o me lo perdonen, pero es que no pude dejar de imaginarme una historieta como las que me encantaba leer en las revistas de cómics o en la televisión de los años ochenta. Es una tontería, lo sé, pero me divirtió un poco y tengo la esperanza de que usted también. En fin, es que el mondongo es un plato tan exquisito y tradicional en estas tierras que me produce un respeto especial. No estoy exagerando cuando lo nombro el plato de los cuatro fantásticos, porque me parece que es una comida tan completa y tan sabrosa que es capaz de satisfacer hasta a los más exigentes; eso sí, cuando está bien preparado.

Este clásico que las familias antioqueñas aprecian tanto, es la versión local de un manjar que existe en muchas otras culturas. El mondongo es la adaptación de un plato español que se conoce como callos o tripas -el lector tendrá alguna referencia del famoso “callos a la madrileña”, sin embargo a lo largo y ancho de la madre patria, preparan de maneras variadas los estómagos de la vaca y tiene su nombre de acuerdo a la región en que se cocinan-.  Pero a la vez, el mondongo es la mezcla de las otras culturas que nos componen como paisas. Por ejemplo, en Africa se le conoce como mandejo o bandujo y de ahí se cree que viene su particular nombre “mondongo”, pero los portugueses también tienen un plato llamado tripeiro que luce un tantito más rojo que el nuestro. En Asia los llaman Dim Sum y es un plato muy, pero muy costoso y apetecido.  Tripas, estómagos, no importa, lo que no se puede dejar pasar es que es un manjar de dioses con el que más de uno ha sido consentido por la abuela o la mamá en alguna ocasión especial, y eso no me lo van a negar.

Pues bien, la historia de esta entrada comienza en unos de esos días en los que se tiene hambre, pero de la de verdad y además uno siente que se merece ser consentido, mimado hasta el punto de echarse a perder, de malcriarse pues, y entonces uno sabe que de la única manera que puede lograr satisfacerse es comiéndose un “platado” de mongongo bien preparado y con todos los juguetes.

Calle 36sur Nro 36 - 42Tel 2769567
Este día en especial era un festivo de esos en el que hasta encontrar restaurantes abiertos es difícil. Uno de esos días que hace tanta pereza que el máximo esfuerzo que uno consiente en hacer es bañarse; y hasta los restauranteros estaban así, bueno, eso creo, porque me caminé buena parte de Envigado buscando un restaurante abierto en el que me complacieran y casi que no. Sin embargo encontré uno muy bueno que les recomiendo en todos los aspectos. Se llama, Asados Las Palmas de Envigado. Está ubicado en un sitio muy reconocido en este municipio porque al frente queda un edificio en el que operó mucho tiempo el tránsito y ahora hay una biblioteca con un muy bonito parque.

No más llegar te impacta el lugar porque el estilo de su decoración es “típico nostálgico patriótico”. Me explico: las paredes, incluso hasta las columnas que sostienen el techo saliente bajo el que ponen la gran cantidad de mesas de que disponen, tienen fotografías de hombres y mujeres importantes del municipio; personajes todos destacados por algo. Políticos ilustres, poetas, escritores, pintores, músicos, incluso los loquitos y los bobitos del pueblo. Hay pinturas alegóricas a la cultura paisa, a lo que somos, a lo que comemos. Se puede hacer plan, mientras te traen el pedido, de ir a dar una vuelta por todo el local e ir leyendo un montón de letreros destacados con frases célebres, exageraciones, chistes y una que otra bobada muy graciosos.

Eso sí, no es mucho el tiempo, o por lo menos a mí me tocó terminar el recorrido después de almorzar porque la atención es maravillosa. Los meseros son cálidos, atentos, hasta graciosos y se encargan de que la experiencia se complete para que sea muy satisfactoria, y si no lo creen, miren este aviso puesto en un lugar visible para recordar su filosofía, claro, la de cobrar también, pero vale la pena. Cuando te llevan la carta te dan un plato con patacones fritos y hogao para que calentés motores.

El plato es generoso, con buena presentación, porque al decir que un plato mondongo se ve lindo no creo que me lo crean, sin embargo, decir que se ve sabroso, eso sí, o si no, lo juzgan ustedes por la foto. Viene por supuesto un recipiente llenito con los “cuatro fantástico”s que te garantiza que hasta la última cucharada vas a comer proteína, que además de mondongo, trae trocitos de carne extra. La sopa en la que se cocina la proteína, trae arvejas, papa criolla, papa negra o pastusa como la conocemos por aquí y zanahoria. Para acompañar este plato, te traen un plato con arroz blanco y la ensalada típica de restaurante, que tiene repollo en julianas, cilantro, tomate y cebolla blanca. Además viene una porción de aguacate, un par de arepas redondas para cada comensal, con las que uno termina comiéndose el hogao, porque los patacones no alcanzan y como uno tiene que dejar los platos limpios, porque si no eso es mala educación, pues para eso están.

Trae también un plato con limón cortado en casquitos para los que les gusta agriar el plato, y para los que nos gusta amargarlo, en el buen sentido de la palabra, un tarro lleno de ají picante, pero del bueno ¡Oiga!, tan bueno, que al final, terminé comiendo más ají que mondongo; cómo sería que cuando pedí la cuenta, el mesero me dijo:  ̶ Compadre, yo no le voy a cobrar si no un plato de mondongo, el de su acompañante, a usted se lo dejo gratis, eso sí, le tengo que cobrar el frascao de ají que se me comió ̶ .

Yo como buen montañero que soy,  ̶ No sé si pasaré una pena, o por el contrario el lector se sentirá identificado conmigo ̶   A la hora de comerme este plato, hago lo mismo que con los fríjoles…  lo mezclo todo.  ¡Ahhh! Eso no se ve muy bonito en el plato, pero se va a ver peor después, y a la final, todo se tiene que terminar mezclando en la barriga. Disculpas pues para aquel al que le desagrade. Con un vaso de jugo de tomate de árbol de navidad, bueno, tomate de árbol nada más, y un biscocho, queda listo hasta las ocho. ¿O no?

Salí pues a comer mondongo y estos cuatro fantásticos paisas le dieron una señora paliza al hambre que tenía. Comí delicioso porque estaba preparado como tenía que ser, como si fuera hecho por la abuelita. El lugar es de locos y además de este plato, doy fe de que tienen un montón más, de la misma o mejor calidad, porque para la carne y los pescados no lo hacen nada mal. La atención es de excelente calidad, el precio, me pareció justo y pasé un muy buen rato con mi esposa. Por eso te puedo decir a vos, Salí a comerte un mondongo de raca y mandaca a Asados Las Palmas de Envigado y fijo te encontrás con una buena excusa, cuando tengás un hambre bien verraca para pedirle ayuda a los cuatro fantásticos paisas. Ya sabés, para la próxima lo único que tenés que decir es:

  ̶ ¡oh! Y ahora ¿quién podrá defenderme?