Nuestro lema

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jueves, 11 de julio de 2013

SALÍ A HACER RADIO - PROGRAMA 7 - SALÍ DE CAMPING

Salir a pasear es un placer que sin temor a equivocarme le gusta si no al 100 por ciento de las personas, sí al 99. Tipos de paseos hay muchos y aún así, en un mismo paseo hay tantas percepciones como personas que lo realizan. ¿Y por qué nos gusta tanto salir a pasear? La respuesta creo, es muy personal y cada quien lo hará por una razón diferente. Por cambiar de ambiente, para respirar un aire distinto, para ver nuevos paisajes, para cambiar de clima, conocer otras personas, comer cositas distintas, apreciar otras culturas, para hacer ejercicio, para descansar a pierna suelta, para dar una vuelta, para perder la costumbre, para cambiar de rutina, para perderse, para encontrarse, para darse uno que otro lujito y porque no, hay quien sale para sufrir y darse cuenta de que lo que tiene, no lo valora. “Uno sale de la casa es a sufrir” decía mi abuelita y tal vez tenga razón, porque no sé ustedes, en lo personal, por más rico que haya sido el paseo, por más bueno que se haya pasado, por más lejos o cerca que se haya viajado, lo mejor de todo paseo, es el regreso a casa.

Hoy, Salí está dedicado a un tipo de paseo que no a todo el mundo le gusta realizar. A una salida que muy pocos ven como un placer, incluso lo ven como una tortura voluntaria que no tiene sentido, porque si salir de la casa es ir a sufrir, acampar es la inquisición de los viajes.


Yo no soy de los que piensa así, yo hago parte de esa posible minoría que ve el camping como una de las formas más puras de comulgar con la naturaleza. Eso sí, la experiencia de una larga lista de acampadas que he realizado a lo largo de mi vida, me ha regalado la sabiduría necesaria para minimizar el “sufrimiento”, ya compartiré con ustedes algunos de los tips. Por ahora, los invito a escuchar a un grupo de jóvenes que compartirán con nosotros sus experiencias, las buenas, las malas, las de terror, las cómicas, las de frío, las de amor… en fin, un grupo de campistas que pueden decir: Salí a acampar.

Tips para hacer de una acampada una experiencia positiva.:

Asegurarse de llevar fuego: Fósforos, un encendedor, un iniciador de pira. El fuego es de vital importancia a la hora de acampar. Ahh y llévalos protegidos, envueltos en plástico preferiblemente, porque de nada sirve un fósforo mojado. Eso de hacer fogatas con técnicas de supervivencia, mejor déjenselas a Bear Grils o a Tom Hanks en Naufrago.

Carpa adecuada: Las carpas tienen un diseño de acuerdo a su propósito. Más de una vez he visto a uno que otro acampando en Santa Elena con las carpas de dos plazas de 20.000 del éxito, de esas que no tienen sobrecarpa, es decir, protección impermeable. Las de ese tipo se crearon para días de sol; se usan mucho en la playa o en los paseos de río para escapar de los rayos directos. Pero a la hora de dormir en tierra fría, o para resguardarse de un aguacero, les recomiendo que se salgan, porque cae menos agua afuera.

Llevar plástico: Pero no me refiero nada más a bolsas, que son muy útiles a la hora de envolver la ropa incluso dentro de la maleta por si hay que caminar bajo la lluvia, o para guardar los calzones mojados después de la bañada den el charco. Al plástico que me refiero es a ese que venden por metros. No puede faltar, a mí ni siquiera en los viajes a tierra caliente. Un buen plástico de tres metros por diez metros de largo te sirve para poner a modo de base al armar la carpa, así se evita que la humedad de la tierra toque la base de la carpa, que aunque es de un material plástico, tiende a sufrir de un tipo de hongo transmitido por la humedad que produce el suelo a las carpas conocido como “mal de tierra”, que puede hacer inservible la carpa completa. Este plástico sirve para cuando alguno de los compañeros de camping lleva una carpa de playa, con el pedazo que te sobra luego de armar la tuya, puedes arropar al compañero para que no tenga que usar el esnorquel en un aguacero. Además el plástico grande sirve para proteger la leña que se haya recogido de la lluvia o incluso del rocío de la mañana.

Herramientas: Las herramientas para una acampada son muy sencillas: Un cuchillo, ojala varios, porque sirven tanto para cocinar, como para resolver problemas tan sencillos como cortar un cordel o rasgar un trozo de tela. Recomiendo las navajas multipropósito que además de cuchillos, tienen otro tipo de adminículos, que créanme, si no sabían para que vienen en una navaja de estas, en un campamento le van a encontrar todo el sentido del mundo. Como herramientas entraría dependiendo del lugar en el que se haga el campamento un machete, una peinilla o un hacha. La leña no viene en trocitos perfectos para la fogata de forma natural. Un abrelatas y un destapador son muy útiles, porque aunque un cuchillo puede suplir estas funciones, muchos accidentes de campamento se pueden evitar con una de estas herramientas. Un alicate o pinza también sirve bastante, en especial cuando quieres hacer yesca y la madera es de trozos grandes, además de que las pinzas ayudan para tomar cosas calientes que son de calibre bajo y han caído en el fuego.

Una parrilla: No importa el tamaño, o bueno, a veces sí. Pero a lo que me refiero es a que tuve una compañera de viajes por mucho tiempo, una parrilla para las arepas que un día cualquiera se le perdió a mi mamá de la cocina y ¡oh sorpresa!, aparecía en todos los campamentos. Creanme, una parrilla salva muchas situaciones. Algunos viajan confiados a sitios que ofrecen zona de camping, porque tienen asaderos dispuestos, pero resulta que cuando llegan, ven que la parrilla está hecha con barras de hierro de una pulgada, y están separadas por 10 centímetros. Me van a disculpar, pero ahí no se puede asar carne, ahí se pone el pedacito y queda desmayada para lado y lado. Una parrilla, incluso pequeñita, sirve para calentar un cafecito en un pocillito de peltre.

Acampar pues es otra actividad para salir y divertirse, aunque se sufra, porque como decía mi abuelita, maluco también es bueno y eso lo acabamos de comprobar, todos los invitados de hoy tienen historias para contar y todas las contaron con una sonrisa en los labios y una mirada de añoranza. No importa pues si se pasa frío, si hace calor, si llueve y hay que comerse las salchichas frías o si te podés tomar un chocolate caliente con masmelows asados al calor de una buena fogata, acampara es una actividad que afianza amistades, que pone a prueba el temperamento y que nos puede enseñar cosas de nosotros mismos que no sabíamos. Por eso te invitamos a que salgas a hacer una acampada, a correr tras una experiencia de esas que sirven para contarle a los amigos y por qué no, un día lejano a los nietos, salí a campar porque está más que comprobado  a todos nos gusta comer, viajar y vivir.

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