Nuestro lema

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domingo, 19 de mayo de 2013

¡ESTO ES LA TAPA!… O TAPAS. SALÍ A HACER CROSTINIS


Una noche cualquiera, de un sábado cualquiera, un grupo de amigos o familiares te invitan para que: “pasemos un rato bien rico”. Eso suena muy bien. Hay que reconocer que a veces se siente un fresquito cuando de un momento a otro aparece un “plan” para un día de esos en los que  es mejor tener algo que hacer, distinto a debatirse en si ver “Sábados Felices” o “Los Comediantes de la Noche”; porque no nos hágamos tarugos, en la televisión por cable lo mejor que ofrecen es uno que otro documental en el que te tratan de vender la increíble teoría, de que Da vinci era de las estrellas Pléyades y tenía aparcado el platillo volador al lado del de Michel Angello.

Sin embargo el fresquito ya no es tan fresquito cuando de puro querido y considerado te pones a llamar nada más que a preguntar ¿Qué llevo, qué te hace falta? Y te dicen: nooooo, nada… aunque, rico que te inventaras algo para picar, porque yo no compré si no “detodito”. Entonces toca pasar de considerado a considerar, si de un momento a otro te da un dolor de estómago de esos que no dejan salir de la casa y mucho menos cocinar un sábado en la noche en el que uno se había programado para practicar “rasquinbol”.

Ahí es cuando te toca hacer otra cosa que no se quiere hacer, porque es de todos sabido que los sábados tampoco se piensa, simplemente se vegeta, te dejas llevar y ya; la idea es despertar el lunes otra vez como un ser inteligente y es mejor cuando no te acuerdas de qué hiciste para estar tan relajado y descansado…  ¿o no?

En fin, la idea de esta entrada es facilitar el camino a todos aquellos pobres seres humanos que como yo, en algún momento los sacan de su estado vegetativo sabatino y deben resolver una noche de amigos o familiar sin tener que pensar mucho y sin pasar en la cocina toda la noche, dejando abierta una brecha de ausencia tan peligrosa como para convertirse en el centro de la conversación de los que sí están en estado vegetativo esperando a que les lleves cositas ricas a la mesa. Nada más peligroso, estarán de acuerdo conmigo, si además uno de los comensales es la suegra.

Eh aquí pues una receta fácil, rápida, divertida, deliciosa y económica para los sábados en la noche, o de cualquier día de la semana, o de cualquier hora del día, o para cualquier ocasión, porque incluso para una velada romántica, es perfecta para quedar como un príncipe de Tirinto, es decir, como tremendo Anfitrión. Se llama “Crostinis”, pues es un plato italiano, aunque en España tienen su propia versión y se le llama “Tapas”. Hoy les mostraré una versión sencilla, pero he de decirles que a la hora de querer hacerlos la imaginación es el límite, pues se pueden  armar con lo que tengás o te encontrés en la cocina.

Lo que se necesita es lo siguiente: Pan baguette también conocido como pan francés. Tomates rojos largavida. Queso doble crema, recomiendo el de búfala. Jamón ahumado. Queso crema. Aceite de oliva. Pimienta y Laurel.

Para completar la velada llevé un frasco de queso Bocconcini en salsa pesto y una botella de vino Surafricano que me gusta mucho porque es muy seco y de un sabor exquisito. El vino,  cabe anotar, es un excelente anestésico porque sirve para animar a quien cocina mientras que lo despellejan en la sala.
Mientras se inicia con la preparación, que es muy sencilla, se calienta el horno a 180° C. Se debe preparar una lata de horneo con papel de aluminio al que recomiendo untar con aceite de oliva o con mantequilla, para que el pan se dore y no se pegue a la superficie metálica.

Se toma la baguette y se corta para hacer unas tajadas de unos dos o tres centímetros de grosor. Recomiendo cortarlo de manera transversal para que la tajada quede más bonita y más grande. Luego se distribuyen las tajadas en la lata para proceder a bañarlos con un poco de aceite de oliva y untarlos con queso crema.
Si se va a usar jamón, éste se distribuye antes de los tomates, que se deben limpiar bien y quitarles el ombligo para cortarlos en rodajas delgadas. Como es una variedad de tomate de muy buen tamaño por lo general, yo acostumbro a partir por la mitad la rodaja y poderlas disponer mejor sobre la tajada de pan.

El queso también se corta de tal manera que se pueda distribuir generosamente, pero sin desperdiciarlo, pues al calentarse en el horno, se derrite y termina abrazando el crostini y no hay nada más triste que ver el queso derramado en el papel de aluminio en vez del pan.

Cuando están armados los crostinis, se les baña con aceite de oliva y luego se rocían con laurel y pimienta al gusto. Como les dije anteriormente, a mí me gusta el queso mozzarella en bolitas llamado Bonccocini, porque vienen en salsa pesto, que está hecha con albahaca. Cuando están armados, a algunos crostinis en vez de aceite de oliva, los rocío con salsa pesto y luego con pimienta.

Listo, se van al horno por unos cinco minutos, hasta que el queso se haya derretido y cobije con toda su sabrosa doble crema las tostadas. Sírvase, y degústese.

Son rápidos, fáciles de hacer y relativamente baratos. Les gusta a casi todos y dejan al que los ofrece muy bien parado. Eso sí, tienen un problema: por más que se hacen, nunca son suficientes. O es eso, o es que cuando te sentás a comer con los demás, a modo de excusa te mandan a hacer otro poco, porque no han terminado de despellejarte.

Salí pues a pasar una noche de sábado con amigos y familiares y terminé cocinando unos crostinis. Esto es el colmo de la “conchudez”, esto es la tapa, porque yo era un invitado en la casa de mi suegra y terminé metido en la cocina haciendo tapas. Pero por suerte me gusta mucho cocinar y me sabía esta receta tan fácil y deliciosa que me dejó bien parado con la suegra. Por eso te doy la receta y te puedo decir con toda tranquilidad, Salí para la cocina y te haces unas tapas de queso, tomate largavida y jamón, o inventáte una nueva con lo que tengás en la nevera, quesito, tomate de aliño y salchichón y probá, a lo mejor descubrís que quedar como un príncipe es más fácil y barato de lo que creías. Salí a hacer crostinis.

miércoles, 15 de mayo de 2013

SALÍ A HACER RADIO - PROGRAMA 4 - LA BANDEJA PAISA


Mi abuelita decía que uno es lo que se come. Probablemente la aplicación literal no funcione muy bien hoy por hoy en un mundo tan cosmopolita en el que hay tantas opciones para comer en un mismo lugar o en un mismo día.  


Pero pensándolo bien, antes, en aquellos tiempos en los que lo que comías era aquello que vos mismo cultivabas. En esos tiempos de los abuelos en los que para hacer un hogao lo más lejos que tenías que ir para conseguir los ingredientes, era hasta la huerta que quedaba en la parte trasera de la casa, arrancar la cebolla larga y cortar el tomate chonto de la mata. En esos que no creo estén muy lejos como para que no recordemos lo que era levantarse cuando el gallo cantaba y ponía a cacarear a las gallinas para que pusieran. En esos en los que los sobraos de la cocina se le echaban a los marranos que se estaban engordando para diciembre.

Muy seguramente en aquellos tiempos, con toda razón, lo que te comías te definía.

En ese orden de ideas, si uno es lo que se come y vos sos paisa, entonces sos unos frisoles que dan energía pa un jornal bien duro, sos arroz blanco que es barato y que llena. Sos unas tajadas de plátano maduro, de ese que hay sembrado entre el cafetal pa que le de sombra. Sos las coles que crecen en la era de atrás. Sos un chicharrón de cuarenta patas que cruje al morderle la garra. Sos un chorizo, pero uno de esos no me olvides que te pone a eructar toro el día y a decir: “cómo estaba de bueno ese almuerzo”. Vos sos esa arepa que las manos de la matrona de la casa, pilaron, amasaron, armaron y asaron en un fogón de cayena o de reberbero. Sos carne molida o en polvo que revuelta con los fríjoles les da más sabor. Sos huevo frito de las gallinas ponedoras que cuidas como a las niñas de tus ojos. Sos morcilla y aguacate, sos mazamorra y panela, sos, sos…  sos un verraco de raca y mandaca porque te comiste todo eso y sos capaz de repelar y por si fuera poco, te haces matar mañana por el calentao en el desayuno.

 Si uno es lo que se come, entonces la bandeja paisa, o el típico paisa, está que ni pintao pa nosotros, porque eso es lo que somos, una revoltura de cosas buenas, un amasao de culturas, todas en un mismo plato. Asia, Europa y América.

¿Cómo no íbamos a ser verracos? Eha ve maría.

Si lo que comemos nos define, entonces ser paisas es un montón de cosas que se complementan, que se unen en un recipiente para encantar y ponerle sabor a la vida. Claro, no faltará al que le caiga pesado, pero eso no es lo que importa. Así pues que si te preciás de ser paisa, vas a tener que revisar el menú de esta semana y mirar cuanto te falta para la cuota mínima semanal de fríjoles, si te falta, entonces salí a comer bandeja paisa. Ahí está lo que importa. 

Si quieres escuchar el programa, haz click sobre el logo de Salí para ir a la página


lunes, 6 de mayo de 2013

SALÍ A HACER SANCOCHO DE RÍO

"Nos presentaron. Le dije que era profesor en la Universidad de los Andes en Bogotá. Aclaré que era colombiano.

Me preguntó de un modo pensativo:
-¿Qué es ser colombiano?
-No sé -le respondí-. Es un acto de fe.
-Como ser noruega -asintió."

Jorge Luis Borges

ULRICA 
(Del libro de relatos "El libro de Arena" (1975))


Gracioso que un argentino describa de esa manera lo que significa ser Colombiano. Es más, estoy casi seguro que eso se lo tuvo que haber dicho uno genuino, porque los colombianos extrañamente, nos sentimos varias veces en la vida, justo así.

Ser colombiano es muchas cosas, pero como también un sabio alguna vez, “uno es lo que hace” y hay algo que todo buen colombiano tiene que hacer no una, sino muchas veces en la vida, es un paseo al río a venerar al santo más querido de todos, a San… cocho bendito.

El sancocho es probablemente la comida más afín que hay en todas las regiones de Colombia. El de gallina, el de espinazo, el trifásico, el de res, el de cerdo, el de tatabra, el de chigüiro, el de güagüa… Se consume en la casa, en la finca, en el estadero al lado de la carretera, en la calle cerrada a principios o a fines de años, en las canchas improvisada de los pueblos después del partido de futbol interveredal, en la manifestación popular con cerrada de vías y tirada de piedra, en las comitivas de los desplazados, en fin; es una comida que por su concepción se hace para muchas personas que están unidas por vínculos fuertes de amistad, de camaradería o familiares.


Aquí les dejo un video que realicé justo en uno de esos paseos al río que convenientemente hago con mi familia, mínimo, dos veces al año. Este es un documento que les contará un poquito de lo que hacemos los colombianos y que por ende, nos define como lo que somos.
Disfruten: Salí a hacer sancocho de río.