Nuestro lema

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martes, 30 de abril de 2013

SALÍ, EL PROGRAMA DE RADIO / programas 1,2 y 3


Esta aventura llamada Salí, que comenzó en octubre de 2010, se convirtió en una afición que ha trascendido muchas fronteras. Aún recuerdo cuando tímidamente tomé la primera fotografía en un restaurante llamado el Rinconcito Mexicano, con la intención de mostrarle al mundo cómo veía la vida a través de un plato. Desde ahí, es mucha el agua que pasado bajo el puente; más de sesenta y cuatro crónicas y siento que apenas es la punta del iceberg. Muchas satisfacciones me ha dado y lo mejor de todo, muchos los amigos que me he adicionado gracias a las letras; a la mayoría todavía no los conozco, pero ya llegará el día, si es posible, en el que los conozca a todos.

La última frontera trascendida fue la de la radio. Una idea tan sencilla como ésta, se pudo transformar de palabras escritas a ondas de sonido que se seguirán expandiendo hasta el infinito si me lo permiten. Como sé que muchos no han podido escuchar el programa cuando sale al aire los jueves a las 4:15 pm por la emisora Frecuencia U 940 AM en Medellín, ni por la web, o el celular, les pongo a disposición una página en la que se cargarán los últimos programas emitidos, con caducidad de seis por semana. Es decir, cada semana se subirá el último emitido hasta llegar a seis programas para escuchar, luego, se subirá el número siete y el número uno desaparecerá, así, sucesivamente.


Ahí verán una pequeña descripción del tema tratado y con darle click al botón de play, podrán disfrutar del contenido completo del programa emitido por la emisora.
Eh aquí un preámbulo de cada uno:

PROGRAMA 1. Salí, tipo de planes

Viajar, esta palabra es una de esas que en concepto, es tan antigua como la de hombre mismo. A lo que me refiero es que nos hicimos hombres cuando comenzamos a viajar, a trasladarnos de un lado para otro en busca de comida, en pos de las manadas. Se han puesto a pensar en qué nos diferenciamos a la hora de salir de viaje, del primate aquel que una vez bajó de un árbol y emprendió una aventura más allá de la llanura para buscar comida.

Creo que no me equivoco al decir que a todos nosotros nos gusta salir. Seguimos siendo nómadas, caminantes, viajeros a diferentes escalas. A unos les gusta irse muy lejos, a otros más cerca. A unos les gustan los planes full menú, dedo parado y cero sufrimiento, a otros les gusta definirse como guerreros y salir a sufrir porque maluco también es bueno. Hay planes con el amor, con la familia, con los amigos, con el perro, hasta con uno mismo. Unos salen a pasear, otros a comer, algunos a caminar, algotros a mirar por el balcón, pero finalmente a todos nos gusta salir, a comer, a viajar, a vivir.

PROGRAMA 2. Salí a comer carne

Comer carne hace parte de nosotros como especie y aplica en las culturas de forma variada como ritual. No podemos dejar de aceptar que pertenecemos a una cultura en su mayoría consumidora de carne. Frases célebres fueron acuñadas por nuestros antepasados que le dan esa categoría e importancia en nuestras vidas cotidianas: “dónde hay carne hay fiesta”,
 “almuerzo sin carne no es almuerzo” o la más escuchada por todos “más largo que una semana sin carne”, hay otras que pasan a ser divertidas como cuando se estorba frente al televisor, aquel al que le tapamos nos dice “Hey, la carne de burro no es transparente”, incluso no faltan los piropos que se le decían a las mujeres en la calle, como:  “uyyy mamita, que montón de carne y yo con la muela coca”, bueno, aunque dudo que con ese tipo de piropos cayera alguna, sin embargo yo si conquisté a mi esposa con una muy buena; cuando la conocí le dije mirándola a los ojos, Marcela, los principales enemigos del hombre son “La carne, el demonio y el mundo”, cuando logré tener su completa atención le dije, pero usted mamita es un demonio con un mundo de carne. Con eso la maté.

PROGRAMA 3. El vegetarianismo

El número de personas que se suman al vegetarianismo cada día es exponencial. Algunos por razones de salud, pues aseguran que el consumo de carnes rojas son en extremo dañinas para el ser humano, incluso asegurando que este consumo aumenta el porcentaje de riesgos de contraer algún tipo de cáncer. Otras inician su dieta vegetariana por razones éticas, motivados en la defensa de los derechos de los animales y la anticrueldad con que se trata a los animales cultivados para saciar el mercado de carne mundial. 


Hay quienes se vuelven vegetarianos por razones ecológicas pues se hacen conscientes de que la ganadería extensiva está destruyendo miles de hectáreas de bosques y selvas en el mundo para el sostenimiento de esta cultura agropecuaria, además aseguran que las emanaciones de carbono al aire por el transporte terrestre, aéreo o marítimo de cualquier tipo de carne aporta cerca de un 25% del total que contamina el medio ambiente. Y hay otros que son vegetarianos por motivos religiosos, pues algunos sectores del hinduismo, el budismo, el yainaismo, los adventistas e incluso una parte del cristianismo, consideran que el consumo de carne en general, o de algunas especies, e incluso de productos derivados de algún animal como la leche o la miel, son impuros o atentan contra el espíritu de sus creencias.


Cada semana entonces esperen la publicación de los programas emitidos el jueves anterior. Disfrútenlos y cuéntenme como les parece. Sigannos en Facebook en pages/SALÍ o en twitter en @salidaacomer.   Y Salí, a comer, a viajar, a vivir.

domingo, 28 de abril de 2013

SALÍ A CONOCER A MEDELLÍN AL SOL Y AL AGUA


Como buen paisa amo a mi tierra y me hago matar por todo lo que implica ser medellinense, antioqueño y colombiano. Es sólo que a veces me pongo a analizar la actitud de algunas personas frente a ciertas cosas a las que defienden con pasión, pero que fundamentan en sentimientos y no en conocimientos, y simplemente me parece que no es lo correcto. Me refiero a que hay algunos que dicen que el mejor vividero del mundo es Medellín pero nunca han vivido en otra parte, sin embargo lo afirman con total convicción, porque un amigo de un amigo conoció a un “gringo” que ha viajado mucho y él se los confirmó. Yo por ejemplo puedo afirmarlo también desde mi ignorancia, Medellín es el mejor vividero del mundo, sin embargo ya veremos si lo seguirá siendo, para mí, cuando haya vivido una temporada en una hacienda productora de vinos en la Toscana, comiendo prosciutto y quesos madurados al atardecer, o en una cabañita de unos 300 metros cuadrados construidos, al frente de una playa virgen privada en las islas Fiji.

Los medellinenses afirmamos adorar a nuestra ciudad, pero cuando un turista se le acerca a un ciudadano distraído en el parque de Berrío y le hace una pregunta tan simple cómo ¿cuántos años tiene Medellín? O ¿Quién la fundó? O ¿Cuántos barrios o comunas tiene la ciudad? O ¿Qué es una comuna? O ¿Por qué en Medellín no hay casas antiguas de la colonia? O ¿Medellín fue donde nació Antioquia? Probablemente, se quede en blanco y no tenga una respuesta clara para alguna o incluso, para ninguna de esas preguntas. Es más, estoy seguro de que a muchos les preguntan por quién es Atanasio Girardot y son capaces de decir que es el Estadio.

Parece que los paisas de hoy sufrimos de una especie de regionalismo que no tiene fundamentos sólidos aparte de una pasión acérrima y un orgullo basado en herencias que ni siquiera  conocemos. Y saben quién me hizo caer en cuenta de eso, mi primo Daniel Carvalho. Todo porque me invitó a ir a ver una exposición de un proyecto artístico que él y una amiga suya vienen mostrando por toda la ciudad desde hace poco más de un año. Mi primo es un urbanista formado en EAFIT y con un postgrado el Instituto Francés de Urbanismo. Un buen día quiso presentarle la ciudad a una amiga parisina suya, Valentina Canseco, quien al recorrerla con su mirada “no colombiana”, notó en la arquitectura de los barrios de Medellín, líneas y figuras hermosas dignas de ser divulgadas al mundo, que nosotros como medellinenses por verlas todos los días y haberlas convertido en paisaje, no somos capaces de apreciar.

Créanme que al caminar por la sala de exposición veía unos dibujos de mi ciudad, que aunque era la primera vez que los veía, sentía que no eran nuevos a la vista. Verán, estaban colgados en las paredes de una sala de exposición detrás de la Biblioteca de la universidad EAFIT. Cuarenta y ocho grabados en tres formatos que permitían visualizar casas, esquinas, laderas y barrios de cada una de las 16 comunas que componen a Medellín. 

Entre más los miraba, más me reconocía en ellos, no sé si me entiendan, pero con conocer un poquito más de los diferentes barrios de la ciudad, sentía que me reconocía a mí mismo como parte de un organismo que no es solamente El Edificio Inteligente, o La Plaza De Berrío, o El Parque de los Pies Descalzos o el Boulevard Avenida el Poblado. Me refiero a que tuvo una francesa que ver a mi ciudad con sus ojos de mirada renovadora, y plasmarla en unas planchas metálicas fotosensibles quemadas por el sol, para que comprendiera que si me tengo que sentir orgulloso de la ciudad, tenía que hacerlo desde todas las perspectivas, porque todo es Medellín.

Escuchen la entrevista que le hice a mi primo para el programa de radio, para que oigan de la voz del mismo Daniel Carvalho lo que es Medellín al sol y al agua, la exposición, y entiendan un poco más lo que sentí y entendí en el momento mismo en que recorrí la sala.
Además les dejo el link del perfil de Facebook del proyecto para que se familiaricen y lo divulguen si lo consideran pertinente, porque en lo personal, todo lo que expanda el conocimiento sobre mi ciudad y propague el amor por mi cultura será digno de mi admiración y haré todo lo posible por que el mundo lo conozca.



viernes, 19 de abril de 2013

LA ESPANTABLE Y JAMÁS IMAGINADA AVENTURA CON LOS MOLINOS DE VIENTO - SALÍ A SANCHO PAISA


El libro más importante de la lengua española inicia con una frase que se me antoja que ni pintada para iniciar esta entrada, claro con una leve modificación que espero no le moleste al honorable Manco de Lepanto. “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” es la frase original; y cuentan los que cuentos cuentan, porque cuentos yo no sé contar, que Cervantes al referirse a “La Mancha”, lugar que no existe en la España de ahora ni en la de hace cuatrocientos años, se refería a cualquier lugar para hacer “el cuento” más universal, para que cualquiera creyera que Don Alonso Quijano, es decir, Don Quijote, podría ser su vecino.

Ya sin rodeos aquí va la frase modificada que se acomoda al inicio de mi entrada: En un lugar de la tierra paisa, de cuyo nombre no quiero acordarme… y es que por la naturaleza de este Blog, afortunada o desafortunadamente, siento que mi obligación es registrar todas mis experiencias. Algunas veces, por lo general todas, mis aventuras gastronómicas son muy placenteras y positivas, pero una que otra vez, como ésta, es poco lo bueno que hay para contar.

Todo comienza con un bonito día para celebrar en familia. La idea era llevar a mi Suegra a comer rico, pero me salió el cuento al revés. Ya saben, los cuentos graciosos y los chistes hablan de suegras odiosas a las que el yerno, ¿o es el “nuera”?  nuera el que yo quería para mi hija, en fin, se aborrecen, pero yo adoro a mi suegra y terminé apenado con ella porque terminamos abominando la comida.

Para hacer el cuento corto, fuimos a un lugar en el alto de la vía Las Palmas que se llama Sancho Paisa. Lugar al que había ido antes pero a comer “mecato” de carretera, es decir, chorizo con arepa, arepa de choclo con quesito, empanaditas con ají, ese tipo de comida ligera. Sin embargo nunca había entrado con intención de almorzar como esta vez a la que hago referencia. Este sitio cuenta con un marcado prestigio entre los restaurantes típicos de Medellín y confieso que las tres o cuatro veces anteriores que había ido no encontré nada de qué quejarme; sin embargo, esta vez, no fue una buena. 
Tal vez fui un mal día, en un momento en el que el cocinero tenía problemas en la casa, o en el que los ingredientes frescos ya no estaban tan frescos; pero es que ni siquiera el servicio estuvo bien. Todo fue lento, molesto, maluco, aburrido, y para acabar de ajustar costoso, porque cuando uno queda insatisfecho, termina pensando que lo que le cobraron por una mala experiencia es demasiado, carísimo. En total, una de las peores experiencias que he tenido, y lo mejor o lo peor de todo, es que de seis personas que compartimos, ninguno salió contento.

En la mesa estábamos sentados seis comensales que para lograr un espectro más amplio del menú pedimos todos, un plato distinto. Mi suegra se pidió unas costillas a la B.B.Q. No las probé, pero no estuvieron bien, pues mi suegra asegura que cuando se las sirvieron ya llevaban un buen rato por fuera del fogón, tanto así que pidió llevarse más de la mitad de lo que le sirvieron para dárselo al nietecito chiquito que mide dos metros con cuarenta y cinco centímetros.

Alejo, el nietecito grande, “el cultivo de cachetes de unas agüelitas” se pidió un solomo con papa al vapor, plato que no logró satisfacerlo porque el término que pidió no fue el que le trajeron y además tuvo que cubrirlo de salsa de tomate, que en mi concepto es un crimen, para según él, mejorar el sabor que no era el adecuado.

Marcelita se pidió un baby beef a tres cuartos, que estaba tan frío como un “peo de ánima”, frase desagradable que cito letra por letra usada por ella misma…  mentiras, esa es mía, pero es que ella dijo que estaba como “pipí de muerto”, y me pareció más adecuada mi frase. Me dio a probar un pedacito y no sabía a absolutamente a nada.

Mi cuñis, Paula, fue la única que comió bien ese día, pues se pidió una cazuelita de fríjoles. Yo siempre critico el hecho de que los antioqueños nos comportamos como montañeros porque siempre que salimos pedimos lo mismo, frijoles, pero es que Paula muy bien lo dijo al salir y escucharnos a todos quejarnos de la comida: “con los frijolitos siempre se va a la fija”. Lo confirmo porque como yo fui el que más sufrió, el que se ganó el premio al peor plato de todos, Paula me regaló el sobradito para quitarme el mal sabor de boca.

Yo, en esta oportunidad quise tirármelas de vivo y pedí un róbalo de origen, a la milanesa. Lo que me trajeron fue un cartón apanado. Lo lamento pero estaba horrible al tacto y horrible al gusto. Estaba frío, no sabía a nada, ni siquiera a pescado, pues se nota que había pasado un muy buen rato en el congelador antes de servírmelo y que lo descongelaron a la brava. Fuera de eso no tenía ningún tipo de condimento, ni siquiera la milanesa, me refiero al apanado, que me atrevo a decir, también estaba congelado con el pescado y se descongelaron juntos en el aceite. 
La textura estaba monstruosa, trataba de crujir al cortarlo pero al llevarlo a la boca se deshacía, pero no de la manera agradable que uno espera se deshaga la carne en la boca, me refiero a ese tipo de carne babosa que se resbala por la garganta con dificultad. Le adicioné sal y no funcionó. Para ajustar, tuve que pedirle al mesero, que me trajera la salsa tártara unas tres veces y siempre me hizo esperar. Cuando llegó ya iba en la mitad y luego de agregar la salsa no se logró nada. Como lo dije antes, sabía a cartón con salsa tártara. Ni siquiera la ensalada me agradó, y el arroz con que me lo sirvieron, estaba helado. Lo lamento, pero fue una de las experiencias más aburridas que he tenido en restaurante alguno.

Salí a comer a Sancho Paisa y me fue como a Don Quijote con los molinos de viento; creyendo encontrarme con unos gigantes de la comida, me levantaron las aspas del mal gusto de una cocina sin pasión. Los platos no estuvieron bien, casi ninguno, porque lo único que se salvaron fueron los fríjoles, que cómo la mamá, hacen todo lo posible por no decepcionarlo a uno. Tuve una mala experiencia que les aseguro no quiero volver a repetir. Por lo menos hasta que se me olvide no pienso aparecerme por allá. Como lo dije antes, probablemente fui un día en que las cosas no estaban funcionando como debían, un día en el que como decía mi abuelita, “no convenía mijo”, pero entiéndanme que prefiero arriesgarme a conocer un lugar nuevo que volver a arriesgarme a pasarla mal. Por eso te puedo decir, Salí vos también a Sancho Paisa, cométe un mecatico, o arriesgáte a almorzar o a comer, a lo mejor te va bien y me podés confirmar que a la final, yo tenía la razón.

miércoles, 3 de abril de 2013

FUI A CABALGAR SOBRE LAS ONDAS HERTZIANAS – SALÍ A HACER RADIO


La inmediatez en la comunicación ha sido uno de los más grandes logros de la humanidad. Muchos murieron tratando de llevar un mensaje lo más rápido posible a través de la distancia. Déjenme contarles una historia que les cuento a mis alumnos de radio en la universidad para demostrárselo.


Por allá en los años 490 antes de Cristo, un señor que se hacía llamar Darío I, quería expandir su jardín. Él se paraba al frente de la casita y miraba un charquito al frente que se llamaba el mar Mediterráneo y notaba que justo al frente, unas criaturas insignificantes se le oponían a su propósito de tener un reino un poquito más grande. Esas criaturas se llamaban “los griegos”. Para hacer el cuento corto, el compae Dari –así le decimos los amigos- se les metió en el rancho a los griegos a darles “planazos” con el machete y a decirles “uche pa’llá porquería”. 
Imagen de la película "300"
Los griegos, que no eran “perita en dulce” estaban comandados por un tal Milciades, que era muy amigo de un tal Leónidas, hombre recio que mataba lobos desde los once años en calzoncillos y con una lanza, que según una versión de Hollywood, no perdió la costumbre de seguir andando en calzoncillos y se dejó crecer una barba al mejor estilo “esponjilla Bombril” –véase 300-. En todo caso, los dos ejércitos, el Persa del rey Darío y el Griego de Milciades y Leónidas, se encontraron en una meseta que se llama, la meseta de Maratón.

Batalla de Marathon
Nadie sabe quien empezó primero pero se dice que se miraban rayadito, que se llamaban con la cumbamba y con el dedito diciéndose “vengase si es tan verraco”, hasta que a uno le dio por decir algo de la mamá de otro…   ¡humm¡  ahí fue donde se armó la “chúpame el pie”, porque está dicho, en una pelea uno no se puede meter con la mamá del otro. Entonces empezaron los insultos, y a decirse cosas feas, y qué: “Venite”, y que: “tu mamá que es gorda” y el otro dizque “la tuya” y qué: “la tuya que es de cabuya”, y qué: “yo me sé las 27 paradas del machete” y lo raspaban contra el suelo y salían chispas, entonces el otro decía “yo no me sé si no siete, pero le digo que con las manos amarradas atrás y con una gelatina en la boca les empolvo el cul…  a todos”, hasta que se empezaron a dar “guadaña”.  Fueron muchos los ojitos que se sacaron para hacer llaveros, pero los que más sufrieron fueron los Persas que no pudieron con las estrategias militares de los griegos, más de 6.000 “Majitos queridos pasaron pal papayo”, mientras que sólo 192 atenienses “colgaron los güayos”. Cuando se terminó el bonche, el General mandó a llamar al soldado con los pies más ligeros, que era un tocayo mío, Philipideas.

Philipideas
El hombrecito se presentó, dejó en el suelo las gafas de visión nocturna, la bazuca, el basuco por ahí derecho… no, mentiras, eso me lo invente; el fusil de asalto, las granadas, en fin, todo el material de guerra que tiene un soldado. Entonces el general le dio una orden, ir a contarle al rey de Athenas que fuera haciendo marranada y destapando las “tapa azul”, pero ¡ojo!, qué no de las “tapa roja” porque ese aguardiente engorda, ya que habían ganado la batalla. Sin embargo la misión tenía una condición, no podía detenerse, tenía que hacerse lo más rápido posible porque el rey se estaba comiendo las uñas esperando algún tipo de información. El tocayo cogió camino y corrió y corrió durante casi once horas y se hizo un trayecto de un poquito más de cuarenta y un kilómetros, no paró ni para hacer “del uno”; cuando llegó donde el rey gritó: “¡Ganamos Marathon!”… diciendo esto crispetió los ojos, dobló las rodillas y calló cuán largo y redondo era en el piso.

Philipideas fue un Héroe porque dio su vida en pos de la inmediatez en la información. Fue tan importante su trabajo que el rey decidió hacer una fiesta en su conmemoración cada año. Hoy en día todavía celebramos su audacia con unas competencias atléticas llamadas maratones y medias maratones. Si Philipideas hubiera tenido que hacer lo mismo HOY, el rey podría haber estado comiendo morcilla en Girardota a miles de kilómetros y nuestro héroe de lo único que se habría cansado, sería de mover los dedos en su IPhone para informarle de la victoria, un segundo luego de haber recibido la orden.

Gullermo Marconi
vean este link

http://www.lu1ehr.com.ar/volverlavozdemarconi.html 
Para llegar a comunicarnos cómo lo hacemos hoy, de forma inmediata sin importar la distancia, fue largo el camino que se tuvo que recorrer. Hombres inteligentes y decididos, curiosos y cabezones, como Samuel Morse, James Clark Maxwell, Henrich Hertz, Alexander Graham Bell, Antonio Meucci, Nicolás Tesla, Etephanovich Popov, pero en especial uno que era Italiano, se nacionalizó en el United Kingdom y que estaba enrazado con paisa, que se llamaba Guilliermi Marconi, dieron los primeros pasos y luego los necesarios, para que la información viajara por el aire casi a la velocidad de la luz, cabalgando un tipo de ondas electromagnéticas que hoy conocemos como las Ondas hertzianas u Ondas de radio.

Las aventuras de Montecristo
tomada de
La radio es un medio fascinante del cual me enamoré desde pequeño. Escucho radio desde antes de nacer porque mi papá ha sido un radioadicto de toda la vida y logró el mismo efecto en mí. Aún recuerdo verlo trasnochar con un radio encendido y un libro en la mano. Mi mamá es de las que no concibe un solo día sin prender un radio transistor para hacer los oficios del hogar. Mis abuelos eran de los que almorzaban y se acostaban a hacer la siesta escuchando “Las Aventuras de Montecristo” y después los consejos de “La gaviota herida”. Yo soñé con Kalimán y Solín y me emocioné con “La ley contra el hampa”. En la adolescencia descubrí el Rock en español en “Las tardes de Can Can Boutique” de Veracruz Estéreo y cuando me gradué de la universidad trabajé en Veracruz Estéreo.

Grabando el programa
He hecho Radio varias veces en la vida, hice programas para niños, radio juvenil y programas para amas de casa, y hoy, tengo la oportunidad de volver a hacer radio. Cómo soy profe de la Universidad de Medellín, de radio para acabar de ajustar y cómo la universidad está estrenando emisora en AM, entonces…  dos más dos es veintidós, ¿o no? Bueno creo que se ve mejor en números (2+2=22).  La idea es combinar dos cosas que me gustan mucho, cabalgar sobre las ondas Hertzianas y la comida, es decir, hablar en radio y mi Blog, es decir, hacer Salí en radio.

El programa es una versión para radio del blog, sólo que la información será de otra naturaleza, más amplia, más… sonora. Tendrá como excusas la buena comida, los lugares para salir a disfrutar de actividades turísticas, culturales, recreativas, lúdicas, en fin, el disfrute del buen vivir. Además por la página de Facebook podrán hacer comentarios, sugerencias, conocer a quienes participan del programa y aportar todo tipo de información que quieran compartir. Solo busquen en Facebook "Salí" o digiten en la barra de direcciones, facebook/pages/SALÍ

Ahí tienen la fórmula de la felicidad: Jueves, 4:15 de la tarde, emisora 940 AM en Medellín, o si no lo pueden sintonizar en un radio, lo pueden escuchar por internet, sigan este vínculo:
y ahí mismo, en este vínculo, van a encontrar la aplicación para celulares:
Así que no hay excusas, los espero para reventarle el rating a la emisora, y  Salí, a comer, a viajar, a vivir.