Nuestro lema

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sábado, 10 de noviembre de 2012

Salí a torear... y Óleeee

 Hace muchos años escuché una frase que Facundo Cabral usaba en sus presentaciones y se me quedó grabada a fuego en el alma; reza así: 

"Aquel que trabaja en algo que no ame, aunque trabaje todo el día, es un desocupado".


Mi trabajo, bueno, uno de mis trabajos, es construir historias en video. Grabación, edición, locución, realización de guiones, en fin. Y me gusta mucho porque tengo la oportunidad de sumergirme un mundos completamente ajenos y distantes los unos de los otros, pero que me enriquecen y me llenan con cada exploración que hago para poder abordarlos.


Un día aprendo de construcción de edificios, al día siguiente sobre conservación de especies en vía de extinción, el que viene sobre producción de lácteos, luego sobre balances generales de compañías de seguros...  y así se construye mi mundo, a pedazos de los mundos de otros y   eso me encanta. Jamás podría trabajar encerrado en una oficina, siempre en el mismo lugar, viendo a las mismas personas jornada tras jornada... 
Lamento tanto haber tenido
que montarme sobre este
caballito. Le pedí disculpas
todo el tiempo por tener que
cargar con el peso de mi
inutilidad.

Sí, amo mi trabajo y por eso no soy un desocupado, no tengo tiempo para estarlo.


Hoy, estoy aprendiendo sobre la ganadería. Una empresa agroganadera me ha contratado para realizarles un video de sus ganados (aprovecho y hago la cuñita, los invito para que vayan a una exposición que andan organizando en la subasta de Puerto Berrío este primero de diciembre, de Agroganadera Montenegro).  Pues bien, fui a grabar unos de los toros sementales con los que cruzan sus ganados y cuando le llegó el turno a un espécimen que se llama Carajo, creí que me había llegado el turno a mí, pero de presentar listas en el cielo, porque a este carajito le dio por jugar conmigo y me pegó un susto ¡del carajo!


650 kilogramos de puro músculo se me dejaron venir de frente y yo tenía para defenderme, nada más que la cámara que pesa un kilogramito y medio y mi pobre humanidad. Menos mal que me defendieron y lo detuvieron a tiempo, antes de que se me montara sobre los hombros como acostumbra  hacerlo. 


Ahí les dejo el video para que se lo gocen, o mejor, para que gocen conmigo... o me gocen a mí.

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