Nuestro lema

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miércoles, 11 de julio de 2012

SALÍ A COMERME UN “MACHO” CON CUATRO NENAS

Hace unos añitos –no muchos– unas nenas divinas, armadas con pistolas, armadas de valor, armadas con un lápiz labial, hicieron suspirar a los “hombres machos varones” los fines de semana. Con ansias la gente se sentaba por primera vez frente al televisor a ver tres mujeres detectives perseguir a los malos por tierra, mar o aire. Los hombres no se la perdían porque las niñas eran unas mamacitas y las mujeres porque querían ser como ellas. Todos querían verlas disparando por las ventanillas de los autos, disfrazadas de enfermeras sexys, o de mucamas francesas, haciendo llaves de karate y todo, sin despeinarse; porque eso sí, podían haber acabado de caer por un barranco, haber “cascado” a tres o cuatro gorilas de anteojos oscuros, podían haber estado en un tiroteo en el que todos se esconden detrás de cajas de cartón o paredes de madera, de las que salían chispas milagrosamente cada vez que un proyectil chocaba a escasos diez centímetros de las protagonistas, pero sus peinados, que se impusieron como moda en todo el mundo, no se movían ni un ápice. ¡¿Pero cómo?! Si le echaban tres litros de laca a cada una.

Foto tomada de  http://mujeresonline.net 
Foto tomada de www.vanguardia.com.mx
Probablemente los que tienen más de treinta ya saben de qué les estoy hablando, pero a los más “pollitos”, para mis lectores sardinos, les voy a dar una pista, recordándoles un remake que hicieron de esa serie famosa en cine, con Lucy Liu, Drew Barrymore y Cameron Diaz… a la una… a las dos… y a laaaaas…

Los Ángeles de Salí
Bueno, en todo caso, la serie fue un éxito por varias cosas, pero una de las cosas más atractivas, era que Charlie, el millonario que nunca mostró su rostro, tenía a su disposición a la hora que quisiera, para las que fuera, a sus tres ángeles, las que complacientes, acataban todo lo que les decía a través de un parlante en una mesa…  Qué envidia, ¿no?  Claro que me refiero con “todo” a las condiciones de las misiones, a nada más –aclaro por si hay algún otro malpensado entre nosotros, porque el primero soy yo- No era sino que este hombre dijera: “Sapito” y los tres ángeles, saltaban; y cómo ellas parecían enamoradas de él... pues bueno.
Bien, comienzo la entrada con esta analogía, porque… les voy a confesar algo… yo también tengo mis Ángeles. Siiii, siiii, aunque no lo crean. Se llaman, “Los Ángeles de Salí”. Pero eso no es nada, porque no son tres… no. Son ¡Cuatro Carajo! Yo no me dejo de un millonario en los Ángeles California. “A mí me ninguno con nadie, pa´que nadie me ninguno tampoco”. Yo no tengo sino que hacer una llamada y purundún… a mis pies…

–Buenos días áaaangeleeees.
–Buenos diiiiiaasss Andreeeew.
–Su misión de hoy es llevarme a comer comida peruana. Ahhh, y dármela en la boca, es que quiero evitar la fatiga.
–Lo que digas Andreeeew, lo que quieras Andreeeew, lo que mandes Andreeeew.

Claro, y se debe entender que tienen que pagar la cuenta ¿cierto? ¿Eso quedó claro? ¿Verdad? Bueno. Mis ángeles, como los de Charlie, tienen cada una su personalidad y resuelven los casos a su manera.Se las voy a presentar:


Xiomara: "Sonrisa del millón
Xiomara, alías “Xiomy”. Con sus dos metros y medio de estatura, es la que se encarga de los casos de altura. Inteligente, ejecutiva, muy seria, pero carismática. En el grupo la reconocemos como “la niña de la sonrisa del millón de dólares” porque tiene más dientes que una pelea de caimanes.

Ingrith: "Cultivo de cachetes"
Ingrith, alias “el Genio”, este apodo se lo ganó porque tiene un genio parejito, parejito; aunque las malas lenguas dicen que también se acomoda a su asombrosa capacidad de aparecer cuando se destapa una botella. Muy sentimental, cariñosa, risueña, pero a veces enojona. En el grupo la reconocemos como “el cultivo de cachetes”, no creo que tenga que dar más explicaciones.
Diana: "La veloz"
Diana, alias “la veloz”, porque tiene una motoneta y no se le ve sino el polvo que deja detrás suyo. Callada, melancólica, frentera y de un material resistente porque eso le enseñó la vida. En el grupo la reconocemos como “la tabla” porque se las canta al que sea como se sea.
Johana: "Nana"

Johana, alias “la nana”… para que los voy a engañar, esta chiquilla loca es una hippie que nos encontramos llegando al restaurante y la invitamos a almorzar porque nos dio pesar. Mentiras, esta niña linda es un encanto que no tiene de boba ni un pelo. También se manda un genio que ni les digo. En el grupo la reconocemos como “Quequé” porque es su pregunta favorita.
Angeles de Salí haciendo lo que
mejor saben hacer.
Ahí está mi equipo, mis cuatro nenas, las nuevas compañeras de aventuras gastronómicas del Blog, “Los ángeles de Salí”. ¿Cómo la vieron? Porque yo la veo más negra que un verraco después de esta entrada, yo de mí, como que mejor me vuelvo serio, ya hoy me tocó dormir en otra ciudad, esperar a que baje la marea y volver a pedir “cacao” para que me reciban en la casa. A lo mejor la próxima entrada se las escribo desde el exilio.

Cra 43A No. 25 Sur - 5 - Mall Villa Grande Local 101
Envigado - Antioquia
Pero todo sea por ustedes, lo mejor para mis lectores, aunque en la salida que hice con mis cuatro alumnas a modo de despedida de semestre al restaurante de comida peruana Puerto Mánkora, les aseguro que fue “lo mejor” para nosotros. El restaurante queda en un Mall muy conocido en Envigado que se llama Villa Grande, lo ubican fácilmente porque queda en la esquina de la Avenida 43A, conocida como la del Poblado, con la canalización de la quebrada la Ayurá de Envigado.

Mis alumnos de “producción de comerciales para televisión”, todo el semestre “jeringuiaron” con la idea de hacer una salida de despedida de semestre, pero la querían digna de publicar en el Blog. Por tanto, el último día de clases, un sábado a mediodía, dispusimos encontrarnos en la universidad, entregarme el trabajo final y salir a comer. ¿Quién dijo yo? Pues este pechito y de un grupo de catorce alumnos,  las cuatro niñas lindas que ya les presenté. Por cierto, no son mis ángeles, no por lo menos así, ya quisiera yo. Los rasgos de personalidad que describí sí se acomodan a ellas, pero los alias y la forma en la que digo reconocerlas en el grupo hacen parte del chiste. ¡Ah! Pero lo de la cuenta si es verdad… ¡eh! ¿Quién dijo que aparecer en Salí era “al gratin” Nanai cucas pelaos.  (Bahh eso también es mentiras).

No se peleen por mí, que pa' todas hay
Llegamos a la una de la tarde, el lugar, dispuesto casi para nosotros, pues no había más que una mesa ocupada con unos comensales que ya iban de salida. Lo comento de esta manera, porque no es la primera vez que voy, ya habíamos estado otras veces allí con Marce y siempre, a cualquier hora del día, está lleno. Nos gustó tanto que ya “la coronela” ha reservado para ella y los doce o trece compañeros de su oficina en ocasiones de celebraciones especiales como días de secretaria, del abogado o de cumpleaños, como quien dice, muy recomendable.

Con tan sólo llegar, se nos presentaron el administrador y luego nuestro mesero, nos trajeron la carta y pedimos las bebidas. Gaseosas, juguito natural, cervezas. Yo por supuesto pedí una gaseosa, ya saben, me tenía que cuidar el fundamento… mejor dicho, tenía que dar ejemplo, educar con el ejemplo a mis alumnas.
Ceviche de marisco

Mientras elegíamos el plato principal, decidimos tomar una entrada. Pedimos un ceviche de mariscos. El plato, muy bien presentado nos lo trajeron en muy poco tiempo. 
Constaba de camarones, calamares en anillo, pulpo y pescado, todo esto está cocinado con el ácido de jugo de limón por unos minutos nada más, cebolla roja trozada, maíz tierno, cilantro, sal, pimienta, algo que ellos llaman ají limo y unas galletitas de sal para montar el bocado. ¡Jummm! Yo soy un enamorado de la comida de mar, me encantan sus llamados “frutos”. 
En este caso, el sabor es completamente natural, porque aunque la carne se ve casi cruda, de hecho lo está, y la sensación en la boca es fría, los sabores son totalmente auténticos, son propios a lo que te estás comiendo y sinceramente a mí, esa experiencia, me encanta. Para los reticentes a este tipo de comida, les puedo dar un ejemplo de lo bueno que estaba, pues Ingrith, no come pescado. Según ella, su mamá se iba a poner feliz al ver esta nota porque como buena niña malcriada, cuando hay pescado en la casa, no come, pero aquí sí, y para acabar de ajustar, estaba crudo y lo mejor es que nos tocó quitárselo porque nos iba a dejar sin muestrecita a los demás… como dicen por ahí, “Hemos creado un monstruo”.

Palabras van, palabras vienen, una broma por allí, otra por allá, “que usted es el mejor profe, profe” “que usted es muy buena… alumna”, en fin, hasta que nos llegó la hora, los platos principales llegaron a la mesa, el pedido:
Chaufa de pescado

La hippie machucalatas que recogimos, es decir, “Nana”, pidió una Chaufa de pescado. Este plato es tradicional del Perú, según la receta tiene influencia de la comida china, contiene pescado en trozos grandes frito y al parecer envuelto en algún apanado, arroz frito oscuro seguramente por la salsa de soya, trae cebolla china, pimentón rojo y verde en trozos que le da mucha vida al plato, l aromatizan con aceite de ajonjolí y para la presentación le agregan unas tiras de yema de huevo fritas o asadas en plancha. Cómo les dije, mis ángeles me tenían que dar la comida en la boca, por tanto lo probé y con toda seguridad les puedo decir, que era uno de los mejores platos que había en la mesa, delicioso. La niña, como pueden ver, es de buen comer, pero apenas para el tamañito, por tanto, se hizo matar y comió un poco más de la mitad, el resto… ¿adivinen quien se lo terminó? Pues el marranito que vive debajo del friegaplatos de los Picapiedra.

Arroz con Marisco
Xiomy, la niña de la sonrisa con brillito de cómic, me tenía preocupado, porque me contó que algunas veces hay que darle la comida, y para hacérsela llegar hay que tirársela con cauchera y lo peor es que le llega vinagre de lo alta que es la condenada, pero en este caso no fue así afortunadamente. La niña pidió un Arroz con marisco. Este plato tenía mucho sabor, el color es muy gástrico y es muy sabroso, trae mariscos, pulpo, calamar en anillos, arvejas, zanahoria, cebolla, salsa de coral, un ligero sabor a vino blanco, queso parmesano y adornada en el tope con una almeja (creo estar en lo correcto con el nombre de este molusco marino). Rico, ¡rico!

Chaufa de Marisco
Diana, pidió una Chaufa de marisco. Este plato es muy similar al que pidió Nana, pues está hecho con la misma técnica, tiene la influencia china de la que les hablé, con el arroz frito y todo aquello, solo que no trae pescado apanado sino, mariscos, ya saben, pulpo, anillos de calamar y en el tope trae una almeja.

Pescado a la Chorillana
Ingrith, la que parece que se estuviera chupando dos confites a toda hora, uno en cada lado, orgullosa de lo que había logrado con el pescado crudo, y aprovechando que no estaba la mamá para “jorobarle” la vida, se decidió por un Pescado a la Chorillana. Este plato consta de un filete de pescado de carne blanca, muy suave, jugoso, cocinado en una salsa de cebolla, tomate y ají amarillo. Tiene un sabor medio a pesar del color amarillo fuerte que le da el ají. Viene acompañado de arroz blanco y unos palitos de yuca fritos, crocantes, que tuvimos que compartir porque todos querían probar.

Andrés Toro, alías el profe, se decidió por el plato más especial de la casa, el recomendado, el más pedido, un “Macho”…  aquí es cuando me desquito, cuando les hago retorcer la conciencia a todos los malpensados que pudieron creer cualquier otra cosa al leer el título de esta entrada. Un “macho” mis amigos de mentes oscuras, es el plato más pedido de Puerto Mánkora, "Pescado a lo macho", que consta de un filete de pescado también, muy suave, cocido en una cremosa salsa de mariscos, de un color ocre profundo, fuerte, consistente, picante a ratos pero en ningún momento irritante, todo lo contrario, lo que hace es estimular el estómago para pedirte más. Esta sensación la calman lo sabores más neutros, más alcalinos si me lo permiten, del arroz blanco que lo acompaña y de las yuquitas, que cómo les dije, compartimos con las otras “boquiabiertas” antojadas.


Comiéndome un Macho con
cuatro nenas...  Feliz
Salí entonces con cuatro hermosas acompañantes al restaurante Puerto Mánkora, con las cuatro Ángeles de Salí. Cuatro nenas a mis pies, dispuestas a complacerme en todo lo que a salidas gastronómicas se refiere. Yuquita va, yuquita viene, “profe, cómase mi almeja”, “profe venga yo le pruebo el pescado”, “tranquilo, yo no fui capaz de terminar, termine usted”. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Ya dejando la charla y poniéndome muy serio, con todo el respeto que me merecen mis alumnas a las que tanto quiero y enaltezco. A las que les agradezco por haber sido tan atentas y de las que espero hayan aprendido alguna cosita, y que estoy seguro van a ser unas grandes profesionales de la publicidad. 

Los Ángeles de Salí

Salí a despedir semestre y obtuve una tarde de sábado deliciosa, llena de buena comida pero en especial, rodeado de cariño y de buena energía. Por eso te puedo decir a vos Salí a Puerto Mánkora en el Mall Villa Grande, andá un sábado, un domingo, un día de semana, porque sí, porque tenés hambre, porque vas a celebrar algo especial, pero la mejor excusa es porque querés ir a conocer una muestra de la considerada, la mejor comida del mundo, la comida peruana, y en un lugar, dónde sí saben de lo que hacen. Te aseguro, que pidás lo que pidás, o vayás con quien vayás, no te vas a arrepentir. 

1 comentario:

  1. Simple y sencillamente, fascinante...
    Me encanto, excelente redacción, muy entretenido, interesante, cómico y que compañía...
    Andres me reencanto, definitivo el mejor articulo que has publicado, y los he leído casi todos, valga la aclaración...FELICITACIONES... y como siempre te lo he dicho eres el mejor profe que he tenido...

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