Nuestro lema

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lunes, 14 de mayo de 2012

DESAYUNÉ COMO TODO UN TOROMBOLO. SALÍ A DESAYUNAR A ARCHIE’S



Estoy seguro de que muchos me seguirán en una apreciación personal, y ésta es que la niñez de todos ha sido marcada por ciertos programas de televisión. Si le preguntamos a alguien entre los cuarenta y los cincuenta años, nos dirá que recuerda “Rauzán” por ejemplo. Otra persona entre los treinta y los cuarenta nos dirá que “Concéntrese, para que no se le olvide”. Yo recuerdo mucho “Plaza Sésamo o Dejémonos de Vainas” y alguien entre los quince y los veinticinco años de edad diría por ejemplo, “Dragón Bolsetas”, perdón, “Dragon Ball Z”. (Bolsetas era cómo me decía mi abuela cuando cometía cualquier tontería: ¡Éste es mucho bolsetas¡).


creados por el publicista/editor
 
John L. Goldwater ,
dibujante Bob Montana.
Sin embargo un programa de televisión en especial me marcó mucho en la época de los primeros años de colegio cuando comencé a tener amiguitos, y lo hizo de manera negativa. Era una serie que se llamaba Los Archie’s, que contaba historias divertidas de un grupo de adolescentes norteamericanos que eran amigos en la escuela y que tenían un grupo musical de rock and roll. Recuerdo los nombres de algunos de los personajes, el protagonista Archie, que le da el nombre a la serie, era el líder de la banda, tocaba la guitarra y cantaba. Recuerdo a Betty, una de las niñas de la banda porque bailaba moviendo las caderas pegándose con una pandereta. Recuerdo a Gorilón, que era el puro músculos, cuya nobleza lo hacía muy dulce, pero el que más recuerdo, es el que me hace amarga la memoria: Torombolo y ¿saben por qué lo recuerdo amargamente? Porque era el idiota del grupo, aunque indispensable porque tocaba la batería, la asociación que hacían mis “amiguitos” con el personaje y mi apellido, me relacionaba con el mismo concepto que tenía la palabra “bolsetas”, para mi abuelita, y eso era inadmisible. Perdonen el borrón pero no pude evitar la lagrima que me ha causado el recuerdo. ¡Es que me da una rrrabiecita ola!

Torombolo comiendo, cualquier
parecido con la realidad...
Todo esto ha sido para contarles que a modo de celebración, creo que por haberme cortado el pelo, fuimos a tomar el desayuno a Archie’s, un restaurante que se ha posicionado en Medellín como una pizzería gourmet. No dejo de relacionar este restaurante con los dibujos animados (perdonen la voz quebrada por el nudo en la garganta) pero es que recuerdo que a Torombolo le encantaba comer en grandes cantidades y sobretodo le gustaba la pizza y era en una pizzería donde se reunían los Archie’s. En fin, Los desayunos son una de esas comidas del lugar que han logrado trascender fronteras, porque ya he escuchado a más de un ejecutivo exitoso, asegurar que sus desayunos de trabajo son mejores cuándo los han hecho en Archie’s.

Bueno, ahora me congracio, estábamos celebrando los cuatro años de matrimonio y decidimos que fuera de una manera poco convencional. La ocasión lo ameritaba, en vez de una comida, un desayuno, ¿nada menos convencional que eso? Además, tenía que ser especial, así como los cuatro años de matrimonio que han parecido cuarenta segundos… debajo del agua. ¿Será que me congracié?


Escogimos el establecimiento de San Fernando Plaza, el complejo comercial que queda en la avenida el Poblado. Llegamos a eso de las nueve de la mañana. Había pocas mesas ocupadas y por eso, como siempre, nos atendieron rápidamente. Nos llevaron la carta de desayunos y comenzó la pelea. Cómo les explico…  cómo hace uno para explicarle al montañero interno que se olvidara de la arepa con quesito para desayunar; que hay otras opciones distintas al huevo revuelto con hogao. Pero saben qué, ¡oh sorpresa! Porque en el menú, hay arepitas con mantequilla, también chocolate y no habrá huevo revuelto con hogao, pero hay unas cuantas delicias con las que lo acompañan que te podés ir de para atrás.

Espero que entiendan que lo del montañero es sólo una excusa para contarles cosas divertidas, porque para la comida me gusta tener la mente abierta, pero lo que me fascina tener abierta es la boca.

Lo de las arepitas es verdad, sí las pedí, pero porque me pareció que mi pedido original debía tener un acompañamiento más sólido. 
Entiéndanme, un omelette Archie's solo no me parecía suficiente, aunque el que elegí viene con prosciutto que es un jamón curado en lonjas delgadas, peperonni, que es un embutido de carne seca picante, salami, muy parecido al peperoni pero no es picante, jamón y queso mozzarella. Déjenme decirles que fue un placer cada bocado, siempre que se parte se le descubren cosas ricas adentro y el huevo estaba esponjocito. Aquí entre nos, me dio por hacerme el loco con la etiqueta, y me atreví a abrir una de las arepitas para untarle la mantequilla por dentro para que se derritiera y… ¡qué delicia! Todo lo acompañé con un Milo espumoso -Milo es una bebida achocolatada muy apetecida en especial por los niños- cualquier parecido con la realidad...

Mi esposa pidió unos pancakes con miel de maple, a ella le fascinan y unos huevos benedictinos que se compone de dos huevos semiduros, a los que se les llama poché, que se hacen en agua y vinagre, es decir, huevos escalfados, éstos son colocados sobre un pan muffin inglés, con lonjas de jamón y luego todo esto lo bañan con una salsa de queso.
Además le dan un toque verde que le agrega más vida al plato, la salsa de queso viene con cebollín y a un lado te ponen dos espárragos cocinados al vapor. Este desayunito Marcelita lo pasó con un jugo de mandarina.

El desayuno estuvo a la altura, logró sacarme varias sonrisas, pero sí de calificar se tratara, le daría un puntaje mayor al omelette. El porqué, es simple para mí: es más sólido, la textura del huevo esponjado me es más agradable al paladar que la de los huevos escalfados, sin dejar de reconocer que son muy buenos y que la salsa de queso le dan mucha vida. Pero las carnes que vienen mezcladas con el huevo y encima, se me antojan más atractivas. Una cosa que creo importante  recalcar es que era la primera vez que comía espárragos. 
Y entendí un poco la metáfora de ir a freírlos. Los espárragos se marchitan fácilmente, para cocinarlos hay que hacerlo rápido porque si no se ponen muy amargos. Pues bueno, estos parece que estaban bien cocinados y aun así, no pude dejar de recordar esas tardes de mi infancia en la que me metía espigas de hierba en la boca y las masticaba mientras miraba hacia el cielo azul. El sabor es muy “clorofílico” y aunque no es malo, creo que su consumo es más cuestión de costumbre adquirida.

Así pues que Salí un día cualquiera a desayunar algo rico y diferente y me encontré con una propuesta muy internacional en un restaurante de comida rápida gourmet. Me divertí, me la gocé, me di un respiro antes de sumergirme otros cuarenta segundos en el maravilloso mundo del matrimonio y encontré una salida deliciosa a un amargo recuerdo de la infancia. Por eso te puedo decir a vos también, Salí, un desayuno con los huevos escalfados es una opción que no te podés perder, a lo mejor te gusta tanto como a mí y luego de comer en Archie’s podes decir que sos como yo, todo un Torombolo.

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