Nuestro lema

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martes, 3 de mayo de 2011

UN PASEO POR "LAS NUBES" EN SALENTO - QUINDÍO

Un guayabo el “verraco”, a eso es a lo que se parece el soroche; al papá de los guayabos, a la mamá de los pollitos que se llaman “guayabitos”, ¡eh ave María! Es como uno de esos de vino, o de los que uno siente después de tirárselas de vivo combinando varios tragos. El remedio es bajar de altura, rehidratarse y como lo comprobé, tomarse un caldito.

 
Mondongo con cilantro
Luego de cuatro horas de inconsciencia, lo único que me pudo volver a traer a la vida fue “comerme alguna cosita, un bocadito de sal”. Así que finalmente me paró el poder curativo de los cuatro fantásticos paisas: Panza, bonete, librillo y cuajar.

Ajiaco con aguacate
¡Sí señor!, ese plato maravilloso con sonoro nombre africano es la némesis del soroche. Un buen mondongo arregla lo que sea y de sobremesa para seguir el ritmo africano: una “gasimba”. ¡Santo remedio!

Quisiera hacer conocer una percepción importante de mis compañeras de viaje que puedo corroborar con el largo lapso de mi inconsciencia. En las vías del departamento de Caldas, además de no haber señalización, tampoco hay restaurantes.  Ese mondongo reparador y un ajiaco que como ustedes puedo percibir apenas por una fotografía, los pudimos disfrutar en un restaurante de un barrio de Manizales. Rico, sí, pero tardío. Cuando comencé a hacer chistes malos mis compañeras de viaje se alegraron, pero aclaro, porque ya estaba bien, no por los chistes, esos sí que los lamentaron. 
Plaza de Salento. Mañana fría



Bajo el balcón
Calle Real
Salento - Quindío
Salento, un pueblecito del Quindío, departamento al que sí hay qué felicitar por la excelente señalización de sus vías, nos recibió al baño María, pasados por agua a eso de las cinco y media de la tarde. Este pueblo colonial nos eclipsó con una callecita que se llama “La calle real” por la que desfilamos buscando el hostal que habíamos contactado por Internet. 
Tremenda foto en la plaza de Salento
Foto de Pau Carrasquilla

Si hiciéramos la comparación de las calles de un pueblo con el sistema circulatorio humano, “La calle real” es la aorta coronaria de Salento. Esta vía que no tiene más de cinco cuadras de larga, va desde la plaza hasta la falda de un cerro que se llama el alto de la cruz, y vibra de acción.
  
Hostal Las Nubes

Este es el centro comercial del pueblo; aquí se encuentran almacenes, restaurantes, panaderías, billares, artesanías, en fin, de todo para todos y además con “todos” al mismo tiempo, porque a veces no se puede ni caminar. Luego de darnos cuenta de que “estábamos más perdidos que envolatados”, porque comenzamos buscando del lado contrario de Salento, dimos por fin con la hostería Las Nubes,  nuestro centro de operaciones por los siguientes dos días. 
Hosteria "las nubes" Click para ver su página en Internet
El recibimiento no puede haber sido mejor, pues el dueño del lugar, el señor Fernando Botero, es quien abre la puerta y da la bienvenida junto con la mejor embajadora del hostal; nada más ni nada menos que Pepa Pombo ¡Caray, carachas, carambolas, carambas! “Chinitico”. 
Pepita Pombo
Comité de Bienvenida
 
Don Fernando Botero
Dueño del Hostal

Una dálmata adorable que si fuera por ella, cargaba las maletas y también a cada visitante hasta la habitación. El hostal es una típica casa de pueblo paisa, construida en “L”, con un jardín frondoso y exuberante y una huerta de donde don Fernando, saca las hierbas para hacerle a uno, nada más para consentirlo, una bebida aromática de matas frescas. 
Las habitaciones son cómodas, tienen baño privado cada una y con agua caliente que es un detalle importante.

Momido
Las zonas comunes se limitan a un sencillo comedor y a los corredores en los que te puedes sentar a conversar o a ver por las tardes, si el cielo está despejado, el nevado del Tolima; o lo mejor, a tomarse un tinto por las mañanas mirando hacia la vista montañosa que tiene la parte trasera de la finca, porque como lo dice el mismo Don Fernando: “a mí me vendieron la vista y me encimaron la finca”.
La casa está llena de detalles que me hicieron renacer todos esos recuerdos de la finca cafetera de mis abuelos. Chambranas de madera, ollas viejas a modo de materos, zócalos coloridos y adornados a mano y flores por todos lados, de cada especie que permita el clima.
Desayuno del Hostal

El plan hotelero de la hostería es sencillo y muy económico; consta del día hotelero, es decir, de tres pm a tres pm del otro día y el desayuno: Una arepa de maíz, mantequilla, con huevos de gallina revueltos y café con leche hecho en agua. Esto implica salir a explorar opciones en el pueblo para el almuerzo y la cena y créanme, hay muchas y muy buenas.
Para mecatear, cosa para la que “estoy solo”, hay varias cositas ricas. La tarde fría del domingo por ejemplo, nos dimos un gusto de padre y señor mío en una “chacita” del parque. Una señora de aspecto bonachón nos dejó volar a los días de infancia con unas obleas repletas de arequipe hecho por ella misma, queso mozzarella rallado y dulce de mora también casero. ¡Qué delicia!
En este pueblo quindiano se puede corroborar que el turismo es una opción que podría salvar la economía de muchos pueblitos antioqueños que se están muriendo de hambre y que poseen muchos atractivos iguales o mejores que los de Salento, sólo que ellos sí qué capitalizaron la idea de vender folklore.
Aquí se escucha hablar más en otros idiomas que en español. Monos agüanosos de todas partes del mundo, pero en especial franceses y alemanes andan en bermudas y hasta descalzos por las callesitas coloniales, mientras uno como buen montañero con gorro de lana y hasta guantes; en cada esquina se ven extranjeros embadurnados de Colombia, con los ojos saltones al ver un willys, con el alma bailándoles al comerse un “cono”, enloquecidos con las palmas de cera, vueltos changos con la música folklórica que les tocan en vivo.

Willys o Jeepao / Yipao
¡Que viva Salento, que viva Colombia!
Para hacer, hay varias cosas; comer es una de ellas y ya verán en las próximas entradas algo más puntual sobre este interesante punto.
Así se ve Salento sin mi.

Otra opción es subir al cerro del alto de la cruz para saber cómo se ve Salento sin uno desde un punto más alto, aunque hay que precisar que son doscientas cuarenta y nueve (249) escalas hasta arriba, o algo así le escuché decir a la señora que ofrece agua justo en la última, como parte de su frase publicitaria. Ah y también me pareció bastante atractivo que este ascenso sea utilizado como el camino al Gólgota, la vía al calvario en Semana Santa. Por algo será. 
Foto con neblina, delante y detrás.
Justo arriba del cerro se encuentra un caminito, ya en descenso gracias a Dios, para otro lugar interesante. Se llama el mirador que como su nombre lo indica es un “balcón” diseñado para mirar hacia el valle del Cocora;  no pudimos ver nada por la hora a la que descubrimos el lugar, pero sin duda ha de ser impresionante la vista en los días despejados.
Pau ¿por qué la cara de desconsuelo?
La experiencia en Salento fue fabulantástica, aunque hay un solo detalle que tiene que ver con una enseñanza que sólo la experiencia me ha dado: “a un pueblo no se va a consumir, comidas rápidas”  Yo se lo dije, se lo advertí, se lo volví a decir y mi cuñada no me hizo caso.
La última noche terminamos en un restaurante de comidas rápidas con cara de panadería… ¿o era panadería con cara de restaurante?...   en fin, lo más provocativo que había eran un pandequeso de tres días y un chorizo “santarosano”. Yo opté por el chorizo, que mal que bien, es ese tipo de comidas que casi nunca me decepcionan, es más, hay unos tan agradecidos que se encargan de recordarte que son como EPM, “Estamos ahí” por el resto del día. Pero mi cuñis se pidió un patacón con pollo, que... bueno,  con la sola cara que hizo cuando se lo llevaron lo dijo todo. “Viste Paula, a mí no me gusta decir esto pero, te lo dije”.
Esta historia continuará…
P.D: si quieren ver más sobre la hostería "las nubes" hagan click aquí

4 comentarios:

  1. PROFESORITO
    sera que si adelgazo me lleva en una de sus maletas de paseo yo quiero ir :( ajajajajajaja
    esta super chevere estos sitios es maravillo saber que tenemos lugares tan bonitos y no tenemos q salir del pais.
    esa comida se ve deli ese mondongo esta de ataque y ni hablar de ese patacon mmmmmmm ya me dio hambre y asi para adelgazar bueno sera quedarme sin ir con usted por q en la maleta no voy a caber nunca jajajajajajaa.
    Profe FELICITACIONES este articulo esta muy chevere.

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  2. Jajajaja
    Si yo sé que me dijiste...guacala ese patacón...definitivamente fui la protagonista, modelo, fotografa y parte de la historia

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  3. Nooo, pues morite. Jajaja. Mentiras que si. Si ve, ahora está demostrado que podés estar patrocinando cualquier salidita a cambio de publicidad mija.

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  4. http://www.flickr.com/photos/cavamu/sets/72157627794660459/with/6249631345/

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