Nuestro lema

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martes, 31 de mayo de 2011

LA MOJITERÍA, UNA EXPERIENCIA “MARAVILLOSA”

Para catalogar un viaje como “una experiencia maravillosa” o tan solo como “un buen viaje”, se debe tener en cuenta la suma de varios aspectos que variarán en nivel de importancia de persona a persona. Sin embargo, y en esto no temo equivocarme, la “marmaja”, la “melona”, el darle gusto a la tripa, la comida pues, en buen romance, sin duda siempre ocupará uno de los primeros lugares. Algunos en su escala de valores antepondrá el medio de transporte, la comodidad a la hora de viajar, el sitio de llegada, la cama, la compañía, las actividades que se realizarán… pero la comida siempre fluctuará en el tope de la pirámide.
Entonces, ahora sí:
En este “maravilloso viaje” nos hemos sabido dar un señor gusto en lo que a comida se refiere, y para dar fe de ello les voy a recrear la experiencia que tuvimos la primera noche en Salento – Quindío en un restaurante bar conocido como La Mojitería.

Luna llena en Salento
 Mis compañeras de viaje y yo nos disponíamos para salir a conocer el pueblo, luego de un baño reparador que me quitó el último vestigio de malestar producido por el “mal de altura” que me atacó en el nevado del Ruíz. Nos sentíamos abrumados por la paz que inspira el ambiente de la hostería en la que nos hospedábamos, felices de estar tan lejos del mundanal ruido de la urbe, enamorados de la noche que nos regalaba Salento con luna llena a bordo a modo de bienvenida, pero estábamos sobretodo afanados por ir a calmar a Margarita que ya se estaba poniendo insoportable… ah, claro, creo que debo ponerlos en contexto con respecto a Margarita. No, no me refiero a mi cuñada, tampoco a mi esposa, aunque parecen parientes, por lo del geniecito que manejan. (Con esta me echaron de la casa mínimo).
Ella, Margarita, es el cuarto personaje viajero de esta historia, simplemente no la han visto (y tal vez sea mejor así) porque es la serpiente anillada de diez metros que tengo en el estomago. Por eso es que antes de comer yo tengo que decir a voz en cuello: “¡Quieta Margarita animal feroz, pensá que antes de vos está mi Dios!” Esta es la explicación de por qué como tanto, porque tengo que hacerlo por dos. Habiendo aclarado este punto, continúo con mi relato.

Caminando en la noche en Salento

Cuando estábamos saliendo de la hostería, al entregarle la llave de la habitación, don Fernando, el dueño, como quien no quiere la cosa nos preguntó si íbamos a buscar algo para comer. Al responderle afirmativamente nos dijo como quien sí quiere la cosa, que a él en varias ocasiones le habían llegado huéspedes enfermitos del estómago por andar comiendo “cochinadas” en la plaza del pueblo. Luego, al vernos mirarnos con asombro por hallarnos descubiertos, porque esa era la idea que teníamos, con una sonrisa sincera nos dijo que parecía que nosotros éramos de buen comer y que sabíamos apreciar la buena atención. Así que sin miramientos nos dio las coordenadas de dos lugares que nos recomendaba, por ser en donde él come cuando quiere algo especial.

Fue así entonces que nos hallamos en La Mojitería. Desde que lo vimos nos atrajo, ni siquiera quisimos confirmar la ubicación de la otra opción. Este restaurante está ubicado en una de las calles afluentes a la “Calle Real”. Ahí, donde está, en un piso bajo, casi que en un sótano, ofrece ese tipo de ambiente acogedor que te hace sentir más que a gusto, protegido.
Las paredes y columnas adornadas con colores llamativos, o planas y afectadas por stencils, hechas en materiales con combinaciones atrevidas; el techo con apliques de madera, las lámparas en guadua, el vidrio de las copas que cuelgan en el bar y que reflejan una iluminación tenue y moderna, te transportan a otro lugar muy, pero muy lejos del ambiente que hay afuera, y logra romper con ese concepto de antaño, de antiguo que se respira en todo el pueblo, que aclaro no quiere decir que alguno de los dos sea malo, no, sino que es distinto y eso como propuesta, vale.
Pau y Marcela Carrasquilla
La música es buena, tan buena que me regalaron la idea de buscar música interpretada por un grupo llamado The lost fingers, un grupo de Canadá que toca algo llamado Jazz gitano y que hace unos covers geniales de clásicos en inglés y francés. Les recomiendo el de Pump on the jam.

Vino caliente
Ustedes no me van a creer, y esto lo aseguro porque yo todavía no lo creo tampoco; que para esperar la comida pedimos un trago a modo de aperitivo, y ninguno de los tres pidió MOJITO…
¿Por qué se murió el muertito?
por falta de...  SALUD

Eso es como ir a Mondongo’s y pedir carne asada, o ir a empanadas el Machetico y pedir palito de queso ¿o no?... en fin, fui a la Mojitería y pedí un vino caliente. Pero déjenme decirles, es el más rico que me he tomado en toda mi vida. No, no estoy tratando de justificarme, es en serio, mejor dicho, si así preparan el vino caliente, el mojito debe ser orgásmico. Esta bebida, que digo bebida, este elixir se me volvió una ambrosía; tanto, que sueño con volvérmelo a tomar. Es vino tinto tipo vermouth rosso, tiene canela, limón, anís, cereza, azúcar y un no sé qué, en no sé dónde, que mínimo lo llaman: el secreto de la casa.
Nuestra mesa en La Mojitería
 
Menú de la Mojitería /marzo 2011

La comida, sigue la misma línea de excelencia. Es gourmet, es decir, bien presentada y con ingredientes frescos. El menú es sencillo, lo que hace qué el chef no se complique la vida y los pedidos lleguen con buen tiempo a la mesa, además de ser del tamaño perfecto y deliciosa por saber a lo que tiene que saber.  
 
El pedido fue: Un crepe Tentación, que tiene carne de cerdo, cebolla caramelizada que le da un toque dulce y combina con el toque salado del queso fundido, todo envuelto en la tortilla tradicional. Un crepe Capricho, que trae envuelto carne de pollo, tocineta, tomate, cebolla y maíz. Y una ensalada César, con lechuga crespa, tomate larga vida, pollo, tocineta, trocitos de pan tostado, queso parmesano… Ummmm.  


El placer al paladar de una buena comida, el placer al oído con buena música, el placer al tacto con el ambiente seguro y acogedor, el placer al olfato de los ingredientes frescos y bien preparados, el placer a la vista de la combinación de la iluminación apropiada, colores llamativos y sobretodo el placer de una buena compañía, son lo que me inspira para decir tranquilamente, salí a La Mojitería y fue una experiencia deliciosa, que hizo de este viaje un viaje maravilloso. Por eso te invito, salí y disfrutá de lo que tiene Salento para vos, salí y disfrutá de lo que tiene La Mojitería, pero sobre todo, animáte a tomarte un Mojito y me contás como te pareció y lo ponemos en este Blog. ¿Vale?

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