Nuestro lema

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sábado, 14 de julio de 2018

¡Tan querido! - Salí al 2ª aniversario de Querido Food & Love

Deibi Briceño, propietario de Querido
#SalíAVivir la celebración de Querido un lugar de esos en los que luego de conocer a @DeibiBriceño, su dueño, de sentir el servicio y de comer su comida, comprendes de inmediato lo fácil que fue encontrarle un nombre tan sonoro.

Chef Iván García - talento latinoamericano
Está ubicado en el barrio El Poblado, sector Provenza; cra 35 #7~65, está allí desde hace 2 años y me invitaron a celebrar su aniversario.

Para esta celebración especial, Deibi, un venezolano que se enamoró de Medellín y que luego de tanto visitarnos por cuestiones de trabajo, decidió erradicarse definitivamente, invitó al chef Iván García, un joven y talentoso chef venezolano que vive en Mérida, que ha sido recientemente reconocido como uno de los cocineros jóvenes Revelación de Latinoamérica, para que con sus deliciosas creaciones, nos enamorara a los asistentes a la celebración.

#SalíAComer steak tratar, un plato de carne muy bien tratada, con papas en tiras, muy crocantes y estaba ahumada con romero. 

Pasamos luego al bao bun de cerdo agridulce, una especie de sanduche hecho con pan sin levadura y verduras, muy sabroso y suave.
Luego ataqué con furia, lo confieso, el Mac & cheese trufado, un plato de macarrones con queso que estaba ¡glorioso! 
Pasamos luego a un pulpo grillado con un pico de gallo picante que se me antojó encantador. Y para terminar nos dieron dos postres ricos, muy ricos, un merengón de guanábana, vaya que el chef supo cómo hacer para enamorarme de la guanábana de nuevo con ese sabor suave y que equilibraba el dulce del merengue; 
y el otro postre fue un plato de cabellos de ángel con queso de cabra... Los cabellos de ángel no son otra cosa que ebras de vitoria cocida en almibar, el dulce de las abuelas, que con el queso de cabra se compensaba fantástico.

#Salí pues a disfrutar de una celebración que me ha dejado encantado y convencido de que hay en Medellín cada vez, más oportunidades para viajar por el mundo sentado en una mesa, con opciones ricas y diferentes como las de Querido Food & Love. Ahora te toca a vos salir a comer, a viajar, a vivir.

Alejandra Aguirre ¡Gracias!

domingo, 10 de junio de 2018

SALÍ A ESTADOS UNIDOS Y MÉJICO - SALÍ AL FESTIVAL GASTRONÓMICO DE COCINA NORTEAMERICANA EN SPEZIA

Soy un soñador empedernido, no sé si será un defecto o una virtud, aunque me gusta pensar que es bueno. Claro, tengo muchos sueños por cumplir, tal vez demasiados pero uno de ellos, es que llegará el momento en el que se cumplirán los otros. Hay unos difíciles, más no imposibles, como el de subir a la Estación Espacial Internacional, y hay otros más fáciles, que ya llegarán tarde o temprano, como el de viajar por todo el mundo. Aunque voy a confesar algo, cuando se es soñador la maquinita de imaginar es muy activa y se viaja constantemente, todos los días si se quiere. Esta entrada la escribo con el fin de contarte de mi último viaje y la idea es que te unás a mí y te vas a hacer lo mismo.

Resulta que estuve recorriendo todo Norteamérica, estuve por Estados Unidos, y llegué hasta Méjico y sólo tuve que entregarme al placer que mi paladar me ofrecía al probar los deliciosos platos que el joven y talentoso chef Sebastián Ramírez mandaba a mi mesa en el restaurante Spezia, el que está en el piso 8 del hotelSan Fernando Plaza. El cocinero profesional y su equipo de trabajo han creado un menú especial en el que se están luciendo por el mes de junio con platos deliciosos de todo el norte del continente, así que sí, para un soñador amante de la comida como yo, comer en este restaurante que ofrece este tipo de experiencias, es como viajar sin moverse de Medellín.

El restaurante es clásico en decoración, muy iluminado y con un ambiente que invita al confort, y algo que cabe destacar y que siempre me llama la atención cuando voy a éste o a cualquiera de los restaurantes de la cadena hotelera a la que pertenece, es que el servicio es muy profesional, de primera calidad, desde que entras, mientras te sirven en la mesa hasta que te despides están dispuestos a hacerte sentir importante y bien atendido.
Al llegar en esta oportunidad, la bienvenida venía con una sonrisa y un coctel realizado con wiskey norteamericano, un Jack Daniels de Tenesse, que estaba muy suave y equilibrado entre el sabor seco y algo dulce del bourbon y el cítrico de lo que creo era zumo de naranja. Lo disfruté mucho. Este wiskey fue proveído por Global Wine and Spirits, que también se encargaron de los vinos de Gallo family con que maridamos los platos.

El primer plato, el abrebocas, me llevó al sur de los Estados Unidos, pero para ser más justos debería decir que me llevó al cielo, no quiero sonar exagerado, pero es que la Crab cake burguer, es decir, la mini hamburguesa de cangrejo al estilo de Philadelphia, fue un aperitivo celestial. La albóndiga de carne de cangrejo era sabrosa, suave y muy impactante y el pequeño pan con el que la armaron era especiado y esponjoso, la verdad, me impactó, ¡me encantó! La maridamos con un vino blanco chardonnay de Gallo Family.

El segundo plato nos bajó hasta México en este delicioso viaje gastronómico; a mi mesa llegó un ceviche de atún cola amarilla. Trocitos frescos de este pez del trópico, muy bien cocinados en el ácido del limón y el vinagre, combinado con pedacitos de chile de árbol y cebolla. Su sabor se equilibró con un poco de guacamole de aguacate haas y el dulce suave de un sour de mango. Un pequeño detalle que me encantó, es que traía unos trozos de tortilla de harina fritos, parecían hojuelas, estaban crocantes y hacían lo suyo al cambiar la textura al llevarte la cuchara a la boca. Rico, muy rico. Maridamos con vino blanco que potenció favorablemente los sabores.

El plato fuerte me llegó al corazón de comilón, me voló el birrete, me enloqueció las papilas, en especial porque me dio la oportunidad de probar algo que nunca había probado y que esperaba con ansias. Me pusieron al frente ¡tremendo trozo de carne! Un filete de unos 180 gr de Angus, el nombre del plato es New York Angus beef certified. Se veía como una escultura de carne, olía especialmente bien, cortarlo fue toda una sorpresa, pues se veía sólido, magro, pero brillaba prometiendo estar jugoso y el cuchillo no encontró ninguna resistencia; al separar el pedazo que me llevaría a la boca, se notaba la perfección con que fue parrillado, pues tenía costra en el exterior, y su color se desvanecía hasta el centro que estaba rosado pálido. Me lo llevé a la boca y sólo voy a decir que parecía magia cárnica, tenía un sabor delicioso, era el umami perfecto. Venía acompañado de espárrago asado y de cogollito de lechuga con queso azul y tocineta ahumada y –aquí viene mi nuevo y esperado sabor probado- corazón de alcahofa, que se me antojó deliciosa, tiene una consistencia gelatinosa, más firme, y un dejo de amargoso muy tenue en las últimas notas al tragarla. El maridaje fue perfecto con un vino tinto Gallo Family que combinó delicioso con el umami de la carne ¡Quedé satisfecho y feliz!

Terminamos la aventura por Norteamérica con un postre que parecía una pieza de joyería, ya veo que este es el estilo del restaurante Spezia. Un trozo de una especie de cheesecake que llamaron Jack Daniels cake. Era un corte rectangular de una “masita” muy equilibrada entre lo dulce, lo salado y lo amargo. Tenía una corteza de crocante de maní, un ganache de chocolate blanco (El ganache es una crema de pastelería muy suave), arándanos, gel de mora y por supuesto el Wiskey Jack Daniels. La presentación era “divina” pues parece una cajita de sorpresas, el exterior de capas de chocolate duro, el interior suave y ligero y una “vela” redonda de chocolate blanco marmolizado con chocolate negro le daba altura. Aquí entre nos, me dio casi tristeza meterle la cucharita, y digo casi, porque luego de que lo hice y me lo llevé a la boca, todo fue alegría.


#Salí pues a viajar sentado en una mesa del restaurante Spezia por Norteamérica; en esta oportunidad estuve en Estados Unidos y México, pero el menú preparado para este mes ofrece la oportunidad de ir incluso a Canadá. La experiencia fue más que deliciosa, estuve acompañado en la mesa por otros expertos gastrónomos que dijeron cosas parecidas a lo que te estoy contando en esta entrada, así que no estoy exagerando, no lo dije yo solo. Felicitaciones al Chef Sebastián Ramírez, a su talentoso equipo de cocina y por su puesto del salón, me brindaron un maravilloso viaje a través de los sentidos. Ahora te toca a vos, salir a comer, a viajar, a vivir.

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sábado, 24 de marzo de 2018

FUE UN ¡ÉXITO! Salí a vivir la noche de cervezas micheladas

Una de las cosas que más me gustan en la vida es SOÑAR, otra que me gusta mucho, mucho, es ESCRIBIR, ahora, sólo imagínate lo que significa para mí ESCRIBIR SOBRE SUEÑOS CUMPLIDOS; pues bien, de eso se trata este post que escribo con el corazón en las manos y una sonrisa plena en el rostro pues te voy a contar de una de las cosas más bonitas que me han sucedido en los últimos días. No sé si sabías que hace mucho tiempo, luego de haber empezado con este blog en el que te cuento sobre mis experiencias gastronómicas y de viaje, empecé a darme cuenta de que algunas personas me habían y aún me siguen expresando su gusto o necesidad de que les recomiende personalmente algún lugar para visitar y disfrutar. Algunos incluso me han pedido que los lleve yo mismo o que les avise cuándo voy a comer a algún lugar y los invite a acompañarme. Pues bueno, el año pasado comencé con un programa especial de eventos para salir a comer y a vivir experiencias en algunos restaurantes de la ciudad, con el fin de satisfacer esas peticiones y pasar unos muy buenos momentos con un grupo de amigos de Salí y de la buena gastronomía. A la fecha, van siete eventos deliciosos en los que se han disfrutado 207 menús, es decir doscientas siete veces han dicho conmigo “Salí a comer, a viajar, a vivir”.

Pero el último, que se realizó el pasado sábado 3 de marzo sin dudas ha marcado un hito, ha puesto una cuota muy alta en esta corta historia. Si comencé hablando de sueños entonces tengo que decir, que como los primeros seis eventos giraron en torno a la comida, me soñaba explorar otro de los caminos planteados por mi marca…  VIVIR.  Sí, me pregunté varias veces ¿qué tal si hacemos un evento que gire en torno a la cerveza?  Es una gran bebida, que tiene una gran aceptación, que es muy versátil tanto para maridar con algunos alimentos como para disfrutar a modo de coctel o mezclas con otros productos. Sí, la idea me rondó mucho en la cabeza hasta que encontré un par de “cómplices”, dos aliados tremendos que decidieron apoyarme en esta locura y que luego de conversar, compartir ilusiones y soñar, simplemente me ayudaron a ponerle fecha a la realización de ese sueño; mis compañeros de aventura: el restaurante de cocina colombiana Doña Lechona y la marca importadora y distribuidora de licores Global Wine and Spirits. Así pues que concebimos juntos un evento que constaría de cuatro momentos especiales, dos en torno a la cerveza, dos entorno a la comida.

El sábado 3 de marzo, a las ocho de la noche, sesenta personas amantes de la cerveza, de la buena comida y de las experiencias enriquecedoras con amigos, que atendieron al llamado arrancaron con al programa “Salí a vivir la noche de las cervezas micheladas”. Juan Sebastián Pineda, un mixologo profesional cuyo recorrido por varias partes del mundo aprendiendo sobre licores y vinos lo convierten en una autoridad sobre el tema y que por su carisma y pedagogía se ha sabido ganar la atención y el corazón de quienes lo conocemos y hemos tenido el placer de escuchar sus conferencias, dio inicio al programa dando el saludo de bienvenida junto conmigo y comenzó con su charla contándonos el porqué se conoce a la cerveza mezclada con zumos y almíbares como michelada y resulta que todo viene desde México, país donde piden la cerveza como chela…  “pásame mi chela” “michelada por favor”.

Entonces llegó la hora del primer servicio, los diligentes meseros de Doña Lechona pusieron frente a cada uno de los asistentes una fría y refrescante cerveza Grolsch, rubia holandesa ligera, alegre y  chispeante que por mandato del guía, no se podía tocar hasta que se tuviera listo el vaso para recibirla. Con una cuchara nos pidió que pusiéramos en el interior un poco de almíbar de maracuyá y un poco de almíbar de jengibre. -Vieras que lo delicioso de esta charla era que no sólo funcionaba para aprender a hacer en la mesa lo que nos pedía Juan Sebastián, sino que él nos compartió las recetas fáciles y rápidas para realizar en casa los almíbares y así repetir la experiencia cuantas veces quisiéramos o por ejemplo, al tener invitados en casa y descrestarlos-. Luego para aromatizar, el borde fue humedecido con una hoja de yerbabuena que teníamos a nuestra disposición en cada mesa; por último, se vacía la cerveza en el vaso y se le agrega si se quiere un poco de zumo de limón… entonces a disfrutar.

El momento dos estuvo a cargo de las manos mágicas de las mujeres que trabajan con tanto cariño y diligencia en la cocina del restaurante. A las mesas comenzaron a llegar unas canastas hechas en plátano verde frito, cuyo contenido nadie podía anticipar en sabor, pues traía un “increíble” ceviche de chicharrón. El plátano crujiente que le daba algo de dulzor al plato, contenía un caldo equilibrado entre lo salado, lo ácido y el picante, su contenido: cebolla, ají, limón y cilantro, en el que estaban sumergidos a modo casi que de sorpresa, unos crujientes y deliciosos trozos de chicharrón. Yo sólo veía caras felices a mi alrededor, papilas gustativas de fiesta, placer por doquier.

El tercer momento estuvo a cargo de la reconocida cerveza Peroni, que esta vez fue michelada con sabores picantes y fuertes, invitadores a excitar la garganta y el paladar. Juan Sebastián nos guió para mexicanizar aún más la experiencia. El vaso esta vez se comenzó a humedecer en el borde con una rodaja de limón, se pasó de cabezas por un plato que estaba en el centro de cada mesa con un polvo fino llamado tajin, que es una mezcla de especias formada por chile molido, jugo de limón ácido deshidratado y sal, con el fin de “escarchar” el vaso y así cada vez que se llevara a la boca para un trago, se combinara con el líquido. Agregamos al interior del vaso una cucharadita pequeña de salsa inglesa, tres cucharadas de salsa de ají y un poco de zumo de limón. Ya estaba listo entonces para recibir la deliciosa Peroni que nos aguardaba fría en la mesa. ¡Vaya sabor tan impactante! Picante y refrescante a la vez. Muchos de los asistentes no fueron capaces de soportar el picor y Juan Sebastián nos dio una clave para bajar la intensidad…  un poco de zumo de maracuyá: funciona a las mil maravillas. Sin embargo, y esto vale toda la pena comentarlo, uno de los asistentes me invitó a que probara de su cerveza picante… lo voy a describir así… no había suficiente zumo de maracuyá en el restaurante para bajarle la intensidad a ese trago. Ella estaba feliz, así le gusta y así se la tomó.

El cuarto y último momento, llegó cuando más se necesitaba, porque luego de tanto estímulo a las papilas gustativas y de tanto mensaje delicioso para el estómago, además de que ya rondaban las diez de la noche, pues bueno, era hora de que le diéramos gusto al gusto con una picada a la Doña Lechona. Nada de lo que venía en el plato estaba frito, todo había sido pasado por la parrilla. Morrillo, chata, queso papialpa y piña, acompañado de un chimichurri de la casa, terminó de completar la experiencia que fue sin dudas inolvidable. La carne estaba jugosa, se deshacía al contacto con el paladar, sus sabores explotaban en la boca aromatizando cada bocado y deleitando a punto de felicidad absoluta a cada comensal. El queso asado rechinaba con cada mordisco, la piña asada limpiaba el paladar para volver a empezar la contienda de jugos y sabores. ¡Wow! Me le quito el sombrero al equipo de trabajo de Doña Lechona, qué manos mágicas las de las mujeres que trabajan en la cocina, qué diligencia y entrega de servicio la de los señores que nos atendieron en las mesas.

Sí, creo que se marcó un hito en cuanto a eventos realizados hasta ahora, así que los que vendrán tendrán que ser mejores y así será. Sesenta almas amantes del buen comer y del buen beber se disfrutaron la experiencia hasta el último mordisco, hasta la última gota, y terminaron tan contentos que se quedaron un rato más con nosotros… a las doce y media de la noche se cerraron las puertas del restaurante, porque allí nos quedamos disfrutando de charla con amigos, buena música, buen ambiente y más bebida y comida que siempre estuvo a disposición de los asistentes.

Salí pues a vivir la noche de cervezas micheladas más increíble con sesenta amigos aún mejores y más increíbles si se puede, sesenta almas sibaritas que les encanta salir a disfrutarse la vida. #Salí feliz de ser el precursor de una velada tan excepcional, de una locura, de un sueño que hice realidad gracias al maravilloso equipo de trabajo de mi restaurante de cocina colombiana preferido, Doña Lechona; felicitaciones a esos hombres y mujeres que tienen como equipo en la cocina, en el salón y en la administración, gracias al administrador Gilberto Jiménez. Gracias por el apoyo y mil felicitaciones al equipo de Global Wine and Spirits, a sus directivas, a su equipo de ventas, a Diego Serna y a Juan Sebastián por el apoyo y su inconmensurable trabajo al apoyarme en este sueño que convertimos en realidad y del que se desprenderán más sin lugar a dudas.
Salí vivo y feliz porque vivimos la más grande experiencia, Salí a vivir la noche de cervezas micheladas, Salí a comer, a viajar, a vivir.


Si te perdiste la experiencia y quisieras no perderte alguna de las que vienen en camino, sígueme en Facebook, Twitter e Instagram como @salidaacomer, escríbeme al correo andres.toro@sali.com.co para enviarte información, o pídeme a través de un mensaje por el Whasaap, que te incluya en mi lista de difusión al número 311 361 4273  Y Salí a comer, a viajar, a vivir.

lunes, 26 de febrero de 2018

SALÍ a Comer a Juanita Food and Drinks

Hay una ley básica para lograr el éxito y es que en gran parte, éste depende de la cantidad de energía que se invierta en el propósito, de nada sirve andarse con aguas tibias, nadie llega al tope de sus sueños dedicándose de a pocos a lograrlo, además, de esa energía que se invierte, la mayoría si no es toda, tiene que ser positiva. Si así es, si no permites que el miedo y la inseguridad te ganen, si las personas que están a tu lado te llenan de buena energía, y si los clientes o consumidores o como quieras llamarle también demuestran su alegría y satisfacción, entonces se puede decir que sí, que el éxito está casi asegurado. Pues bueno, teniendo las cosas así de claras, se darán cuenta de que la historia que les traigo para este programa tiene todos esos componentes antes mencionados y es que la persona que está detrás de Juanita Food and Drinks parece una de esas súper baterías de carga rápida a la que cualquier cosa que se le conecte, termina hipercontagiando de esa buena energía. 
Sí, la chef Melissa Ospina, reconocida docente de gastronomía de una prestigiosa escuela de la ciudad, estará contándonos sobre ese su restaurante, al que le ha invertido tanta buena vibra y que tiene a más de uno, feliz y dichoso porque lo que se come en Juanita, lo termina cargando también de todo eso que ella y su equipo de trabajo le ponen como ingrediente adicional a cada una de sus preparaciones. Sánduches, picadas, albóndigas, patacones, sodas saborizadas y cocteles hacen parte de esas cosas ricas que te puedes ir a disfrutar cualquier día de la semana desde el mediodía, en uno de los lugares más chéveres que tiene en este momento la ciudad para Salir a comer, a vivirse la vida como nos la merecemos, en el Mercado del Tranvía. Así que no te movás de ahí, quedáte para que digas conmigo #Salí a comer a Juanita Food and drinks con la chef Melissa Ospina  

Encontré la razón de mi existencia, el programa de radio, el blog, los eventos que realizo son mi forma de hacer que este mundo sea mejor; mi mensaje para vos que estás escuchando esto es que la vida te tiene un montón de cosas buenas si estás dispuesto a verlas, a sentirlas, a vivirlas. Por eso voy a comenzar a recomendarte un serie de oportunidades en restaurantes y agencias de viaje para ser más feliz, para vivir la vida que te gusta. Cada experiencia que te voy a sugerir, la voy a elegir con mucho cuidado y cariño y siempre con la convicción de que te lo merecés, además, te prometo que el costo de lo que vas a recibir, va a ser menor de lo que le valdría a cualquier otra persona y como si fuera poco, te voy a dejar, personalmente, siempre, un regalo adicional de mi parte, sólo por pertenecer a la familia SALÍ ¿Qué te parece?
 
Bienvenido, bienvenida a la nueva etapa de salí que se llamará, Salí recomendado, la sección en la que encontrarás un montón de oportunidades para salir a comer, a viajar, a vivir.

Aquí está el recomendado de hoy:


Salí recomendado a Doña lechona, por sólo 35.000 pesitos, recibirás una entrada de empanadas de lechona, un plato de carne oreada santandereana, con yuca, ensalada y arepa y además, un regalo líquido, que podrás tomarte allí en el restaurate, o llevarte para tu casa: Una deliciosa limonada Tashi. Disfruta desde el primero hasta el veintiocho de febrero todas las veces que quieras. Salí recomendado y salí a comer, a viajar, a vivir.

¿Me van a decir que la energía de Melissa Ospina no es un como una tromba? Esa mujer contagia con su buena vibra todo lo que toca; ahí escucharon a su equipo de trabajo que son el vivo ejemplo de lo que les hablo. La propuesta de Juanita Food and Drinks es deliciosa, es original, es saludable y sobre todo, está hecha con mucho cariño. Se las recomiendo cien por cien, tienen que pegarse la pasadita por Mercado del Tranvía y buscar este lugar que está dejando cada día, a más gente con la boca abierta… pero para poderse comer esas delicias que preparan. Ahí les dejo también el recomendado de hoy, vayan a Doña lechona y cómanse una deliciosa carne oreada a la Santandereana y por ahí derecho se llevan un regalito que les dejé allá, para cada uno de ustedes, y se lo lleven para la casa. Digan conmigo entonces Salí a comer, a viajar, a vivir.

Escucha el programa dando click a la siguiente imágen:

O sí no, escucha el programa siguiendo este link:


sábado, 17 de febrero de 2018

SALÍ a Viajar al hotel Lukas


Este programa gira en torno a la historia de un lugar en la ciudad muy interesante, pues al iniciar, sólo fue una idea de esas que surgen en la mente de alguien que sólo quiere invertir su dinero en una idea de negocio cualquiera, pero que con el tiempo se fue convirtiendo en algo más importante para sus creadores. A veces, lo único que se necesita es empezar, luego la vida se encargará de hacer que las piezas del rompecabezas se acomoden perfectamente y al final, esa idea que comienza como una alternativa, termine convirtiéndose en la vida misma. El hotel Lukas fue pionero en la avenida 70, sus creadores aunque esperaban que prosperara y querían el éxito, nunca se imaginaron que al abrirlo, las personas se quedaran afuera esperando, haciendo fila, para poder hospedarse en él. Hoy, sigue teniendo éxito y aunque ya no está solo en el sector, sino que por el contrario, comparte el mercado con una muy amplia y variada oferta que se extiende varias cuadras a la redonda de ese lugar en el que inició, sus huéspedes lo siguen prefiriendo y lo recomiendan a lo largo y ancho del país, incluso del mundo.

Quedate ahí, porque Viviana Ramos, la administradora del Hotel, nos contará esa interesante historia de uno de los más representativos hoteles de la 70. Decí pues conmigo #Salí a viajar al hotel Lukas.

La vida tiene siempre caminos misteriosos para nosotros; sólo hay que estar atento y entregarse a vivirla intensamente para asegurarnos de disfrutarla y obtener lo que nos merecemos, ser siempre felices. Esta historia del Hotel Lukas es una prueba de ello, este lugar que empezó como una alternativa económica para sus dueños, ahora es un lugar icónico en una de las avenidas más importantes de la ciudad y ha sido un hogar, fuera del hogar de muchos viajeros que han venido a la ciudad a cumplir sus misiones de trabajo, o deportivas, o sus sueños. ¡Qué gran historia! Espero que te haya gustado conocerla. Gracias por escucharla, gracias por decir Salí a viajar al Hotel Lukas.


Escucha el programa dándo click a la siguiente imágen:


martes, 30 de enero de 2018

DIATRIBA A MI ÚLTIMA DECEPCIÓN GASTRONÓMICA

Sí, todo al empezar el año SUBE. Varias sorpresitas llegaron con el cambio en el calendario: el Soat del carro quedó por las nubes, la gasolina subió otros 135 pesos por galón, los peajes también llevaron “su subienda”, el arriendo ni se diga, el vergajo IVA que no da tregua y claro, el salario mínimo que es la vara con la que se mide todo, y que por supuesto no alcanza a cubrir las necesidades básicas del pobre asalariado y mucho menos los porcentajes de subida de lo antes mencionado, que no es lo único, porque muchas cosas se quedan por fuera. Si se mira entonces desde una perspectiva económica, al subir por aquí algo y también por allá esto otro, es lógico que cuando eres empresario o emprendedor, tengas que replantear los precios de tus productos y hacer uno que otro ajuste, para que la rentabilidad del negocio sea sostenible en el tiempo, se pueda garantizar la calidad del producto y en especial, se pueda continuar satisfaciendo no sólo la necesidad de los clientes, sino también mantener su fidelidad hacia la marca. Por eso pues, es apenas lógico que cuando se vaya a comprar algo que habías adquirido habitualmente el año pasado, tenga un precio diferente justo unas pocas semanas después.
Este post va dedicado a aquellos emprendedores, empresarios, negociantes, comerciantes y vendedores en general, que esperan continuar en el mercado y que tienen un pensamiento a mediano y largo plazo. La ley de la oferta y la demanda es la que rige la permanencia de una marca en un mercado determinado. Los productos y/o servicios han de someterse a esta, que es por decirlo de alguna manera “implacable” con quienes no la respetan.
¿A qué viene todo esto? Pues a que he sido golpeado por una realidad en el rostro que me ha dejado preocupado, triste y en especial, decepcionado. Yo soy un consumidor racional en general, y sin embargo me dejo llevar por la emotividad en cuanto ésta esté ligada a razones que sean “medibles”, justificables. Como consumidor, también tiendo a ser muy tradicionalista, cuando me gusta algo de un lugar, tiendo a seguir consumiendo ese algo, justo en ese lugar y a no buscarle sustitutos. Por eso cuando quiero comer perros calientes, voy al lugar en el que encontré el mejor del barrio, no importa que para llegar a él, tenga que pasar por dos o tres locales que me quedan más cerca, lo que quiero, es la experiencia y el sabor que me ofrece el que descubrí y elegí como el que me gusta. Para la pizza, la hamburguesa, las papas fritas, los burritos, etcétera, hago lo mismo. En mi barrio, La América, hay un lugar que me conquistó desde que era adolescente, que ha sido muy tradicional, respetado y frecuentado por una gran cantidad de comensales que al igual que yo, no importa en qué lugar de la ciudad vivan, vienen a buscar por la calidad y los sabores de sus productos. Yo viví en Envigado por diez años y fueron muchas las veces en cada año, en que me “pegué el viaje” nada más que por una o dos de sus deliciosas “arepas con queso costeño rallado y chorizo de ternera”.


Hoy por hoy, que vivo a tan solo a dos cuadras de este emblemático lugar, confieso, voy varias veces en el mes para satisfacer ese antojo que me provocan los sabores y olores de ese producto en especial, y además porque siempre me han “consentido” y atendido con familiaridad y cariño. Siempre me ha gustado que a la arepa hecha a mano y asada al carbón, de un tamaño perfecto, le pongan mucha mantequilla para garantizar que al ponerle el queso costeño rallado encima, se contenga un poco, pues siempre ha sido en porción generosa y el área de la torta de maíz no es suficiente para contenerlo; para terminar, encima de esta bella imagen que les describo, viene un rollizo, brillante y chirriante chorizo de carne de ternera, sabroso y jugoso, asado al carbón, que solitario en ese monte de queso, comienza a derretirlo alrededor y termina hundiéndose para quedarse ahí, inmóvil, cual la bella durmiente en una abullonada cama de queso.
Escribo esto y me corren lágrimas, ah claro y estoy salivando como el perro de Pablov. ¿Y por qué me corren lágrimas? Porque todos los verbos que componen este párrafo anterior, voy a tener que conjugarlos en pasado, no por elección propia, no porque tenga que privarme a voluntad, sino porque alguna clase de fiera egoísta, o soberbia, o tacaña, o ambiciosa ha tenido la poca compasión de morder a los administradores del lugar en cuestión. Ya venía yo, notando que desde hace algún tiempo, no hará el año, la arepa no era la misma, que antes era gruesa y generosa, ahora es delgada y pequeñita, luego se vino otro cambio terrible, el queso que se usaba para poner encima, cambió de sabor, de textura, es decir, de calidad y lo peor aún, de cantidad. El chorizo pareciera que si es el mismo y tal vez, su sabor y la fidelidad a la combinación de sabores me siguieron llevado a sucumbir a su oferta. Hace unos pocos meses, la humilde arepa, dilecta de mis comilonas de fines de semana subió de precio, y me di cuenta porque cuando pagué por las “dos con chorizo para llevar” con el acostumbrado billete de diez, me pidieron “otros mil”. Los pagué, consciente de que todo en la vida tiene que subir, pero también consciente de que ahora, estas dos arepas, (una para mí y otra para mi acompañante) que eran más un antojito aperitivo, que la comida, pues como les dije, al bajar de tamaño ya no me satisfacían y tenía que complementar con algo más, estaban costando los mismos once mil pesos que me costaban dos arepas rellenas con carne del negocio de la otra esquina. Soy colombiano, el barrio que habito es estrato 4, soy sólo uno que hace parte del público objetivo de dicho negocio y sí, a la hora de comer en la calle cuido mi presupuesto y pienso en el beneficio versus costo, así que cuando invierto en comida quiero quedar satisfecho en sabor, costo y quiero quedar “llenito”. Con esta idea fui hace pocos días, hice mi pedido, esperé impaciente por el hambre, pagué y noté que me devolvieron menos, cuando pregunté, me dijeron que los precios habían subido porque ya es 2018… Otros quinientos pesos por arepa; en menos de un año son mil pesos más y el producto ya no es el mismo.
No, no soy soberbio, no soy tacaño, me gusta comer en la calle, me encanta salir a comer y pago con gusto lo que me pidan cuando me siento satisfecho, pero arriesgándome a ser criticado por “sismático”, escribo esta diatriba, esta crítica razonada con mis “verdades”, con el único propósito de expresar mi ofensa, sin querer dañar a nadie, sin ánimos de destruir ni demeritar, ni mucho menos: no me gustó, no me sentí bien pagando $6.000 pesos, que parecen nada por esta triste imagen…  la foto corresponde al producto que propició todo esto… no me parece justo y representativo, ya ni siquiera el hecho de que por tradición o por una historia de más de 20 años que me liga al lugar, me hace pensar en querer volver. Creo que es un error administrativo ejecutado sin estudio, sin contemplación metódica de impacto en su público objetivo, sin visualización correcta de proyección a futuro. 500 pesos no son, ni deberían ser, la unidad de aumento para un producto tan simple y básico.


Creo que fue la última vez que voy a este lugar, me voy a comportar como suelen hacerlo los consumidores que tanto estudié y estudio en las investigaciones de mercadeo que hago para mis clientes y para mí mismo. Ahora veré si las otras veinte o treinta opciones que hay en menos de quinientos metros a la redonda, terminan satisfaciendo mis noches de antojo por comer algo rico. R.I.P viejos amigos para su propuesta por mi parte.
¿O será que me castiga la lengua? ¿O será que habrá capitulo nuevo en esta novela de desamor? Ya veremos.

Salí a comer, a viajar, a vivir.

martes, 9 de enero de 2018

Top 5 RESTAURANTES RECOMENDADOS 2017 – 2018

Se termina el año y como todo hombre responsable y comprometido consigo mismo y con una causa, voy a hacer un balance. El año 2017 fue un muy buen año; aprendí muchas cosas importantes que me ayudarán a ser mejor ser humano y me permitirán disfrutar más de la vida; ingresé a un círculo de sibaritas de la ciudad que me han acogido con respeto y cariño y que me han regalado varias satisfacciones y la entrada a muchos eventos gastronómicos importantes y deliciosos. Salí también evolucionó y gracias a mis redes sociales, a este blog y al programa de radio, he tenido la oportunidad de conocer a personas maravillosas que le apuestan a sus sueños, que luchan incansablemente por arrancarle una sonrisa a otros con sus proyectos gastronómicos y de turismo y que sin más, están haciendo de éste, un mundo mejor. A varias de ellas hoy por hoy las conservo entre mis amigos y en mi corazón.
Este año también me atreví a buscar la realización de un sueño nuevo, de una idea que me rondaba la cabeza hacía tiempo y a la que no le había invertido suficiente energía para hacerla realidad. Ya saben, me gusta mucho comer y comer bien, y cómo muchos conocidos y desconocidos me buscaban para saber a qué lugar ir a disfrutar de una buena experiencia gastronómica, siempre me imaginé llevándolos de la mano y compartiendo con quien me lo preguntaba. Así pues que decidí hacer mi primer experimento: invitar a varios amigos a que me acompañaran a un buen lugar, pedir algo especial, lograr que el chef nos hablara sobre lo que íbamos a comer (este detalle siempre me ha parecido una de las mayores ventajas que he tenido en este mundo, pues poder hablar con el creador del plato, que me cuente su historia y de cómo concibió la propuesta ha hecho que la experiencia, para mí sea superior, más sabrosa, más profunda) y aprender a maridar la comida con un buen vino, tal y como se hace alrededor del mundo, mientras se aprende el porqué de la decisión de un vino tinto, o blanco o rosado. Sí, lo hice, lo logré y no lo hice una sola vez, lo hice cinco veces y de ahí viene este post, el top 5 de los mejores restaurantes que visité en el 2017 y que te recomiendo a vos para que los conozcas e inicies en ellos y con ellos, las mejores experiencias gastronómicas de este año 2018 que comienza. Espero que te gusten, Salí conmigo a los cinco mejores restaurantes que conocí en el 2017 y perfectos para Salir a disfrutar este 2018.


Número 1: LA PAMPA PARRILLA ARGENTINA


A dos cuadras del segundo parque de Laureles, un espacio bien agradable, cálido y muy argentino, en el que Esteban o Elio, sus administradores oriundos del país austral, con su equipo de trabajo, cocineros y meseros atentos, preparados y serviciales, te ofrecen la oportunidad de vivir una deliciosa y auténtica experiencia gaucha. Platos recomendados: Entrada: empanada argentina, deliciosa.
Plato fuerte: Bondiola asada (corte de cerdo) Jugoso, suave, sabroso, acompañado de un cremoso puré de papa, o papa al horno y siempre está abierta la barra de ensaladas.
Postre: Alfajor argentino y helado de vainilla.
Maridaje: Vino blanco para entrada; Vino tinto, plato fuerte y Vino rosado espumoso para el postre, todos los vinos de marca “finca La Escondida”.

Numero 2: DOÑA LECHONA



Primer Parque de Laureles (Cl. 39d #73-106). Este es un restaurante que está ahí para sorprenderte. Si bien su nombre pareciera indicar que es un lugar para comer solamente lechona, al mirar su carta de menú te vas a dar cuenta de este plato tolimense sólo es uno de los más de 35 platos típicos de todas las regiones de Colombia que te puedes encontrar. Aquí te vas a poder dar el gusto de viajar por todo el país sentado en una mesa, los sabores, olores y colores que te vas a encontrar son apasionantes y lo recomiendo sin miedo a equivocarme para por ejemplo, llevar a los extranjeros a conocer nuestra gastronomía. Qué te recomiendo:
Entrada 1: Abrí el apetito con unas empanaditas de lechona, gran presentación.
Entrada 2: Bollo boyacense: un envuelto de masa de maíz con queso y bocadillo por dentro. Es dulce y salado a la vez, no vas a creer la delicia de este plato.
Plato fuerte: Posta cartagenera: Plato tradicional de Cartagena, un trozo de carne muy bien cocido a tres técnicas, con una salsa oscura medio dulzona y muy sabrosa, acompañada de arroz con titoté (arroz con coco), carimañolas de yuca con suero costeño y ensalada fresca. El plato es ¡Brutal!
Postre: Arroz con leche: ¡Virgen santísima! Este plato me hizo volver a mi infancia, tiene todo el sabor de las abuelas, es cremoso, esponjoso y con el toque perfecto de dulce, ahh, si, viene con arequipe (dulce de leche).
Maridaje: Para las entradas vino blanco, para el plato fuerte Vino tinto y para el postre, rosado espumoso, todos marca Carlo Rossi.

Número 3: EL GRASPO DE UVA


Una cuadra abajo del Parque del Poblado (Cl. 9 #43B-55). El que ame la comida y la disfrute en todas sus presentaciones, sabe que una de las más reconocidas e importantes del mundo es la italiana. Creo que no conozco a una persona que no ame o por lo menos disfrute de vez en cuando de una buena pizza, tampoco conozco uno solo que me haya dicho que no come pastas porque le desagradan. Bien, este restaurante creado y dirigido por don Giorgio, un nativo de Verona, Italia, sabedor como ninguno de vinos y por supuesto de la buena comida, tiene no solo una de las mejores pizzas de la ciudad (que conste que no lo digo yo, lo dice Tulio Zuloaga de Tulio recomienda) sino que tiene unas muy buenas pastas y otro par de maravillas que te harán enamorar de la gastronomía del país de la bota. Que te recomiendo:
Entrada 1: Pizza caprichosa (Llamada así por don Giorgio porque cuando la inventó le puso ingredientes a su capricho) y pizza margherita que es la típica y famosa pizza napolitana que trae queso, jamón, tomate y albahaca. Sin iguales las dos.
Entrada 2: Carpaccio de res. Esta carne cruda en láminas, muy bien tratada y bañada en aceite de oliva, queso parmesano y hojitas de albahaca te va a encantar.
Plato fuerte 1: Penne a la cubana. Pasta corta, gruesa, hueca, cocida al dente y bañada en una salsa cubana, picante y especiada, es una de esas sorpresas al gusto que tenés que conocer.
Plato fuerte 2: Risotto a la funghi. Esta es una sorpresa deliciosa y “bacanisima” para los amantes de la comida para sibaritas. Este risotto hecho en caldo de pollo, vino y queso, tiene hongos por su puesto, pero, el gran aporte que lo hace tan especial, es que el mismo don Giorgio hace sus excursiones por las montañas de Medellín y Envigado y los cosecha de manera natural para luego tratarlos en su restaurante y servirlos así… de muerte lenta.
Postre: Salami de chocolate. Este es un postre tradicional de las abuelas italianas, la receta de don Giorgio viene de la suya; es un rollo de brownie con chocolate blanco, que al servir en rodajas tiene el aspecto de un Salami. Se lo sirve con helado de vainilla.
Maridaje: Vino tinto


Número 4: PERÚ CON ALMA


El Poblado, Mall Interplaza Tv. Inferior # 10c-228. De una de las gastronomías más reconocidas del mundo, saltamos a la que es considerada hoy en día la mejor. Este restaurante cumple con la promesa básica que trae en el nombre, su cocina es la conocida Nikkei, que significa inmigrante en japonés y que es como se le conoce a esa fusión de las técnicas de cocción japonesas con los ingredientes del Perú; cuando te enfrentas a una de esas delicias que tienen en su menú te das cuenta de que trae todo el sabor y viene desde el alma. La propuesta nacida de un antioqueño pero cuyos platos fueron creados por un cocinero japonés es una de las formas más deliciosas de acercarse en Medellín a la gastronomía que ostenta el galardón de ser la mejor del mundo hoy en día. Qué te recomiendo:
Entrada 1: Edamames; estas vainillas de la soya, humildemente hervidas en agua y adobadas solo con sal, van a hacer que de un solo tiro se entienda que la belleza del mundo está en lo simple.
Entrada 2: Gyosas; para que me entiendas “empanadas japonesas”, son unos envueltos en papel de arroz de carne molida de cerdo con verduras. Se cuecen en agua, te las sirven con salsa teriyaki, son ¡Gloriosas!
Plato fuerte: Arroz japonés, que te lo hacen con show de tepanyaki, es decir, en la plancha de la mesa en la que te sientas, ahí verás al habilidoso cocinero mover con destreza sus espátulas y cocinar un delicioso arroz adobado con salsa soja y especias, saltear tus vegetales y unos jugosos y sabrosos trozos de cerdo que en japonés son denominados Yakibuta, (cerdo en rollo). La verdad, es que el cerdo es tan bueno, que hasta pensé en cambiar mi porción de arroz, por más cerdo.
Postre: Suspiro limeño, el famoso postre peruano por excelencia que como su nombre lo indica, es tan ligero como un suspiro. Trae fresas, arequipe y crema batida.

Numero 5: EL BISTRÓ DE GUY


Calle 39D # 73 - 74 Primer Parque Laureles.  Este es uno de esos lugares que está oculto a simple vista y que todo sibarita de la ciudad debería conocer. Guy es un belga que se enamoró de Medellín y se trajo de su Bélgica natal todos sus conocimientos gastronómicos para combinarlos con los ingredientes más deliciosos y maravillosos del mundo (estas son sus palabras), los colombianos. Su ingenio y sabiduría mezclados con las técnicas clásicas, más los productos más frescos, dan como resultado una fiesta de sabores en tu paladar. Qué te recomiendo:
Entrada 1: Caviar de berenjena. Suena loco para la mente latina que no sabe qué hacer con este vegetal, pero créanme, que luego de probar este manjar, van a ver el mundo con otros ojos. Viene en una cesta de pan duro, es maravilloso.
Entrada 2: Un plato con tres demostraciones de sabor: un omelette de cebollina, un mini sáduche de pollo a la andaluz que es un poco, no mucho, picante y un fricasé de champiñones que es de muerte lenta.
Plato fuerte: unos jugosos y bien asados medallones de carne de res (solomito) con tres salsas tradicionales francesas: Salsa de pimienta verde, algo picante pero muy sabrosa y olorosa, salsa de Provenza, que es algo dulce, muy equilibrada y salsa de champiñones flambeados, oscura y cargada de sabor.
Postre: Una especie de torta de chocolate belga es decir más o menos amarga, pero equilibrada con un dulce perfecto y una torta reventada de durazno, ambos trozos vienen acompañados de un increíble helado de cardamomo y otro de vainilla, hechos por el mismo señor Guy.


Ahí está pues mi Top 5 de restaurantes que conocí en el 2017 y que te recomiendo si no los conoces, para que inicies tu aventura gastronómica del 2018. Ciento treinta y ocho (138) de estos platos fueron compartidos por personas que atendieron mi llamado y fueron conmigo a disfrutar de las más deliciosas y reconfortantes experiencias gastronómicas. A todos ellos les doy gracias por salir conmigo, a los dueños, administradores, cocineros, vendedores y amigos de cada una de las marcas de los restaurantes que estuvieron conmigo en estas aventuras, mil y mil gracias por creer en mi locura y apoyarme, a Productos Patagonia y a Global Wine and Spirits, un abrazo muy especial por caminar conmigo de la mano, aportando sus conocimientos y sus vinos, y a todos ustedes que han leído, escuchado y disfrutado de los contenidos de Salí, abrazos y besos por mil. Espero que este año que empieza esté lleno de comidas, viajes y vida.

Salí a comer, a viajar, a vivir.